La Comunidad Valenciana comienza ver la luz al final del túnel tras vivir los peores instantes de toda la pandemia a lo largo de la tercera ola del coronavirus. Si bien los centros de salud de la zona prosiguen en registros elevados y se contabilizan cincuenta de muertes día a día -tres.614 desde el instante en que comenzó el año-, la transmisión del virus se ha frenado merced a las limitaciones y la incidencia amontonada autonómica ha pasado de liderar con datos inaguantables a situarse bajo la media del país.

Una tendencia que la Generalitat desea afianzar en las próximas semanas, con lo que ha previsto una desescalada muy paulatina desde el próximo lunes. En verdad, la vida social en la zona proseguirá estando limitada en los espacios privados, al tiempo que se eleva a 4 el número de personas que pueden coincidir en un sitio público y al aire libre, algo que dejará la reapertura de las terrazas en la hostelería.

No obstante, y a pesar de que se ha levantado el confinamiento de las grandes urbes a lo largo de los fines de semana, el ejecutivo que lidera Ximo Puig ha decidido prorrogar el cierre perimetral de la Comunidad Valenciana por lo menos hasta el 15 de marzo, con la previsión de prolongarlo llegada esa data. La movilidad entre provincias está tolerada, mas está prohibido entrar y salir de la autonomía sin causa justificada.

El puente de octubre fue el polvorín para una segunda ola que se solapó con la tercera tras los festivos de principios de diciembre y el Consell no desea tropezar un par de veces con exactamente la misma piedra. El temor a una cuarta ola con el miedo añadido de las nuevas variaciones del virus han llevado al presidente autonómico a demandar un pacto de campo nacional para limitar la movilidad entre comunidades en Semana Santa.

«Hay que conservar vidas y para esto ahora debemos ser realmente prudentes, excepcionalmente prudentes, y no podemos pasar de un cierre perimetral a una apertura total» que conlleve una «movilidad excesiva», señalaba este jueves Puig.

Imagen del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, a lo largo de la conferencia de prensa en la que anunció la desescalada

EFE
La meta no es otro que eludir más contagios y para esto la Generalitat debe buscar el acuerdo en el Consejo Interterritorial, algo que no será simple frente a la disparidad de criterio entre autonomías.

El Gobierno central ha recogido el guante mas tampoco tiene una postura clara a este respecto. La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha anunciado que presentará un documento con recomendaciones en este órgano que reúne a todos y cada uno de los consejeros «en las próximas semanas» para «saber qué hacer y qué no» a lo largo del periodo festivo, en vistas a convenir actuaciones conjuntas.

No obstante, el directivo del Centro de Coordinación de Alarmas y Urgencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, señalaba el día de ayer que «no se pueden proponer medidas comunes por el hecho de que la situación epidemiológica es muy diferente» en todos y cada territorio.

«Los datos que tenemos ahora nos dejan pronosticar que la incidencia va a proseguir bajando a nivel nacional, mas no al mismo ritmo en todas y cada una de las comunidades autónomas. Pronosticar a mayor largo plazo, no obstante, es complicado. En nuestros días hay una diferencia entre comunidades autónomas esenciales, ciertas tienen 70 casos por cada 100.000 habitantes y otras superan los 400», especificaba Simón.

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Por el momento, la Generalitat estudia la propuesta de los hoteleros, que no dan por perdida la Semana Santa, a fin de que se pueda viajar a las 3 provincias desde otros lugares con la reserva de un hotel como «salvoconducto». Al tiempo, el Consell sostiene activo el «Bono Viatge», un programa de ayudas directas a los valencianos que deciden efectuar un viaje por el territorio y que cubre el 70% del costo del mismo.

Conforme los últimos datos ofrecidos por la Conselleria y el Ministerio de Sanidad, la Comunidad Valenciana sostiene una incidencia amontonada en los últimos 14 días de 155 casos por cada 100 mil habitantes, con 1.267 pacientes ingresados en los centros de salud, 295 en las UCI, donde la ocupación de camas se ubica en el 30%.

Fuente: ABC.es

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