José Manuel Villarejo explicó con claridad al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria exactamente en qué consistía la metodología de sus «auditorías de inteligencia empresarial», que se asentaba sobre 2 pilares: una «filosofía policial» y un trabajo «underground». En una sesión mantenida el 24 de noviembre de 2009 en la sede de Cenyt –a la que la entidad pagó en suma 10,2 millones por trabajos de espionaje– en la madrileña Torre Picasso, el ex- comisario de Policía explicó a José Manuel García Rizado, en esas datas responsable de los servicios jurídicos de la entidad, que actuaban como «analistas de información efectuando trabajo policial en el campo privado».Sobre la mesa estaba el encargo del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria de espiar a los constructores Luis Portillo, presidente de Colonial, y Fernando Martín, de Martinsa, los dos en la lista de deudores del banco. Frente a los «escasos resultados obtenidos» fue el entonces presidente de la entidad Francisco González, conforme la versión que dio frente al juez el ex- directivo Antonio Béjar, quien le ordenó «trabajar con la compañía que iba a contratar Julio Corrochano». De este modo consta en un informe de la Fiscalía Anticorrupción del 11 de noviembre del pasado año –incorporado al sumario del «caso BBVA»–, en el que los fiscales encargados de la investigación, Ignacio Stampa y Miguel Serrano, aseguran que la resolución se toma «tras los escasos resultados obtenidos» a este respecto con la agencia Kroll desde 2008.

Reunión para espiar

Esa sesión (en la que asimismo estaban presentes la mano derecha de Villarejo, el letrado Rafael Redondo, y el representante de un bufete de abogados que actuó de intercesor en la contratación de Kroll) fue el germen de los contratos de espionaje que firmarían el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y Cenyt entre 2010 y 2014, unos contratos de cooperación que se irían renovando «por complicidad mutua» en palabras del propio Villarejo. En esa cita, el ex- mando policial esgrimió que, en contraste a Kroll, a ellos les agradaba más trabajar «underground», haciendo hincapié en que en la Policía había tenido bajo sus órdenes a su «amigo» Corrochano, por aquel entonces responsable de Seguridad del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria.Tras dejar perseverancia de que «llevan años trabajando» con el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (su relación arranca en 2004 debido al intento de la constructora Sacyr de hacerse con el control del banco), el comisario retirado especificó al directivo de la entidad su modus operandi. Primero, explica, «se examina la probabilidad de éxito y después se examinan los costos y forma de cobrar», trabajando «a resultados» con una «filosofía policial» debido a que, precisó, una gran parte de su equipo había trabajado previamente en cuerpos policiales.

«Corruptible y accesible»

Asimismo, el ex- comisario puso encima encima de la mesa, al apuntarse que Fernando Martín aparentemente tenía recursos en Rep. Dominicana, que ese país era «muy corruptible y accesible». En ese informe de Anticorrupción asimismo se hace referencia a la contratación de Cenyt en 2004 para espiar a la constructora Sacyr, una tarea de inteligencia que conforme los fiscales incluía el acceso a tráfico de llamadas de los investigados (entre ellos su presidente, Luis de Rivero, y el entonces vicepresidente de la CNMV Carlos Arenillas) y la puesta en marcha de técnicas de «hostigamiento sostenido» contra los objetivos del espionaje, entre aquéllos que asimismo figuraba el en esas datas directivo de la oficina económica de Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián. Unas medidas que, resalta Anticorrupción, afectaban a la «libertad, amedrentad, reputación, carrera y a la esfera más privada» de la vida personal y familiar de los investigados.Este modus operandi fue confirmado en su declaración judicial por Béjar. Los objetivos de Cenyit y su forma de conseguirlos quedaron impresos en un documento presentado en una sesión festejada 15 días tras la de Torre Picasso, el nueve de diciembre de 2009, entre Béjar y 3 de los directivos generales del banco –entre ellos Eduardo Arbizu, responsable de Control Interno, y Juan Asúa, responsable de la entidad para España y Portugal–. En el informe se especifica que Cenit efectuará «hostigamiento y sabotaje de las actividades de los sujetos investigados a fin de que cometan fallos estructurales y crearles una inseguridad permanente». Ante esto, Arbizu reconoció –según la versión de Béjar– que eso era una «barbaridad» y un «disparate» y que charlaría con el presidente, Francisco González, y con el propio Julio Corrochano para oponerse a esas prácticas.La Fiscalía asegura que los servicios jurídicos del BBVAconocían cuando menos desde el año 2011 que Villarejo era «el presidente del Conjunto Cenyt». Y destacan que Béjar explicó al instructor, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria era una entidad «muy jerarquizada» en la que esas contrataciones a la compañía del ex- comisario solo pudieron realizarse a lo largo de todos esos años «bajo la superior dirección y supervisión» tanto de Francisco González como del responsable de los servicios jurídicos.

Fuente: larazon.es

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