Era una muerte anunciada y que se desarrolló a ralentí. En el último mes del año pasado, el insigne desfile de modelos en ropa interior de Victoria’s Secret consiguió el peor resultado de su audiencia, entre críticas a sus organizadores y caída de ventas. Este mayo, en una circular interna de la compañía, su consejero encargado, Leo Wexner anunció a los empleados que Victoria’s Secret había decidido «repensar» el desfile tradicional y que un espectáculo televisivo ya no era la «opción correcta». Llegó el verano y se supo de la jubilación de Ed Razek, el primordial arquitecto técnico del ‘show’, que el año pasado se metió en inconvenientes por decir que no deberían desfilar transexuales. La puntilla se puso la semana pasada, cuando el directivo financiero de la compañía, Stu Burgdoerfer confirmó en una conferencia con inversores que este diciembre los estadounidenses ya no van a poder sentarse sobre sus sofás a mirar mujeres con poca ropa y mucha bisutería, abalorios, plumas y brillantina.

En su día, el desfile era un evento televisivo, seguido por millones de personas desde casa, que presentaba las novedades en ropa interior de la marca y era, al unísono, una puerta abierta a un planeta de fantasía sexual. El acontecimiento disparaba la libido y las ventas. Ahora deja indiferente a las dos. Burgdoerfer reconoció que el espectáculo ya no supone un incremento de ventas en un corto plazo tras su emisión. La producción del desfile, que se emite en T.V. nacional desde 2001, costaba hasta 20 millones de dólares estadounidenses. Y eso supone un inconveniente añadido para una marca en declive. Desde finales de 2006, sus ingresos se han reducido en todos y cada trimestre (salvo un leve repunte en el primer trimestre de 2018). Termina de registrar una caída de ventas en el último periodo del siete%, frente al dos% del mismo periodo del año pasado.

La sangría ha de ver con una competencia creciente de otras marcas. En 2013, la cuota de mercado de Victoria’s Secret era del 31%. Ahora es del 24%. Otras compañías les comen clientes del servicio por el hecho de que han apostado por una visión diferente de la feminidad. En frente de la hipersexualidad que plantean los ángeles de Victoria’s Secret, otros apuestan por la comodidad, la inclusividad o bien una visión de la mujer menos objetivada y más moderna. Contendientes como Savage X Fenty, creado por la vocalista Rihanna; Aerie o bien Third Love -que se hace llamar la ‘antítesis de Victoria’s Secret’- tienen mucha aceptación entre las compradoras.

La otra razón es que el desfile de modelos ya no tiene mucho sentido como contenido de alto voltaje sexual. La pérdida de relevancia del espectáculo televisivo tiene una explicación afín al caiga de las ventas de la gaceta ‘Playboy’ a la desaparición de la edición singular de bañadores de ‘Sports Illustrated’: los contenidos sexuales en Internet. Exactamente las mismas modelos que aparecen en el desfile o bien en esas páginas están en la palma de la mano de cualquiera, en las imágenes que cuelgan en redes sociales como Instagram. Y, si eso no es suficiente, pueden asistir a cualquiera de los portales de pornografía, donde la fantasía sexual de un desfile de Victoria’s Secret cae en la insignificancia. Pornhub, por poner un ejemplo, tiene más visitas que Netflix, ESPN o bien la CNN.

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