Hay verdades incómodas de las que somos conscientes mas de las que nos cuesta hablar. No me refiero a la incapacidad de ver todas y cada una de las series del planeta pues es imposible y pues solo se vive una vez (y no me puedo pasar el 98% del tiempo despierto delante de la pantalla). Me refiero a esas decepciones que nos hallamos por el camino y que prácticamente ni nos atrevemos a decir en voz alta. Mas de cuando en cuando debemos carraspear y soltar lo que llevamos dentro.
Por poner un ejemplo, la tercera una parte de La casa de papel es un paso adelante para la ficción ibérica. Prueba lo que puede hacer esta industria si tiene más medios, si puede rodar en localizaciones de mucho lujo, si tiene más tiempo. Prueba, en verdad, que se pueden hacer thrillers con aroma de blockbuster, de los que es mejor no cuestionar demasiado y que siempre y en toda circunstancia hemos visto procedentes de los USA. Y es que, a ver, la suspensión de la incredulidad debe ser incesante para poder disfrutarla.

¿Por qué razón el Maestro estima que lo normal es tener sexo en medio del mayor atraco de la historia?

¿De qué manera dejan las autoridades que haya una manifestación delante del mayor atraco de la historia de España? ¿De qué manera se aproximan a las ventanas con la posibilidad de que haya francotiradores (y, oh, después tras no sé cuantas horas los hay)? ¿Por qué razón el Maestro estima que lo normal es que 2 delincuentes tengan sexo en medio del mayor atraco de la historia? ¿Tiene sentido que una atracadora se emborrache en medio del atraco? Por no charlar de la sobreactuación de Jaime Lorente, que encanta y va a ser el nuevo Cid de Amazon, o bien Raquel Murillo que pasa de inspectora inexorable a mujer florero como Lisboa.

Con La casa de papel, que conste, hay inconvenientes de perspectiva: está escrita y producida como una obra de entretenimiento puro y duro (algo loable) mas se habla de ella tal y como si fuera una serie con un mensaje social concluyentes y de demanda como The wire. Y no. De mensaje social anda justo como asimismo ocurre con su feminismo de boca que después cae en saco roto en las formas. No puedes charlar del matriarcado con esa robaescenas de Alba Flores, cerrar la boca al sexista de Palermo y después poner el striptease más gratis posible pues Úrsula Corberó debe aparecer con poca ropa cada pocos capítulos sí o bien sí.

Alba Flores, todo carisma en ‘La casa de papel’.
(Netflix)

Hay un factor que duele, además de esto, con la ensaltación de La casa de papel. Sí, este thriller muestra lo que pueden hacer los profesionales de la T.V. con más dinero como Álex Pina (el autor), Jesús Colmenar (el directivo) o bien Migue Amoedo (el directivo de fotografía). ¿Mas no sabíamos en tanto que era posible con el trabajazo que hicieron exactamente el mismo tándem en Vis a vis? ¿O bien estos 3 en
El embarcadero así como Esther Martínez Lobezno, un drama con toques de sensual thriller que en otros tiempos se habría rodado con el conduzco automático? ¿O bien Paco León y Anna R. Neira en la hilarante y cuidada Arde la capital de España? ¿O bien Carlos Montero y Darío Madrona en
Élite
con Ramón Salazar? ¿O bien los hermanos Olivares en El ministerio del tiempo con la ayuda del directivo Marc Vigil? ¿O bien Mariano Barroso en
El mañana
? ¿O bien Alberto Rodríguez y Rafael Cobos en La peste?

Esperemos todas y cada una de las series pudiesen rodar en Tailandia y Panamá si los argumentistas lo creen oportuno (Atresmedia, por servirnos de un ejemplo, cometió ese fallo de ambientar una serie en una embajada de Tailandia sin rodar allá ni un exterior ni mentar el nombre de ningún partido, lo que reducía las posibilidades de la trama). Esperemos La casa de papel sirva de ejemplo para elevar las ficciones producidas acá con el apoyo de plataformas internacionales que son siendo conscientes del abasto que tienen (que recordemos que Las chicas del cable de Netflix lucían tanto como lo hacía Velvet: un poco el vestuario y ya está).

‘La casa de papel’ ha mostrado el valor del dinero mas la T.V. de España ya había hecho un alarde de talento estos últimos años

Mas esta óptica de “redefine el audiovisual” tiene un tanto de provinciana porque la T.V. de España ya estaba en otro nivel, en el de las primeras ligas, por lo menos en el momento de enseñar su talento. Lo interesante sería que de ahora en adelante los argumentistas, directivos y el resto del equipo se plantasen y afirmaran que ya basta de buscar milagros con 4 duros. Ya se han hecho suficientes. Si se quiere una serie que luzca de veras, hay que invertir la pasta conveniente. O bien, como los directivos y argumentistas deben poder comer, lo recomendable sería que los directivos comprendieran que no se venden duros a 4 pesetas.

Esperemos los directivos dejasen de portarse tal y como si vendiesen duros a 4 pesetas

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