Veinticuatro afganos han llegado a España por sus propios medios desde septiembre


La escena se volvía a repetir esta semana en la
base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Un total de 42 familias afganas pisaban suelo español con la esperanza de empezar una nueva vida en nuestro país.

A pie de pista, muchos se abrazaron, lloraron y pidieron al personal que les recibía que les hicieran una fotografía que inmortalizase un día que para ellos era tan importante. El cruce de sentimientos en el hangar habilitado como dispositivo de tránsito temporal resultaba muy difícil de definir. Todos ellos compartían la tristeza de haberse visto obligados a abandonar su país. A partir de ahora vivirán lejos de su tierra y sus raíces, pero a salvo y con un futuro por

 delante.

En la primera fase de evacuación de Afganistán, llegaron a España un total de 2.181 refugiados (420 familias), según las cifras aportadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Esta semana, otros dos aviones aterrizaban en la base militar de Torrejón con 244 personas, entre colabores y familiares. De ellos, más de 85 eran menores de 16 años.

A los 2.425 afganos que han llegado a España desde agosto, hay que sumar otros 24 refugiados –seis familias y dos personas que llegaron solas–, que han llegado por su cuenta a España.

15 hombres y 9 mujeres

Cruzaron la frontera terrestre de Afganistán y se dirigieron hasta Islamabad (Pakistán), Teherán (Irán), Ankara y Estambul (Turquía) y Nur-sultán (Kazajistán). Desde allí, en aviones comerciales, volaron a Madrid.

El primero en llegar fue el periodista Mohammad Zarin, quien durante años fue intérprete para las tropas españolas en Afganistán. Cuatro días después de la visita del ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, a Pakistán –donde se encontraba junto a su mujer y sus hijas–, Zarin consiguió llegar a España con su familia. Fueron los
primeros refugiados afganos que consiguieron llegar por sus propios medios a España.

Fuentes diplomáticas consultadas por ABC han revelado que se trata de 15 hombres y 9 mujeres, entre los que hay varios menores de edad. Colaboradores de cooperación y del ejército que cruzaron los pasos fronterizos por su cuenta y, una vez al otro lado, cuando ya estaban a salvo, se dirigieron a las embajadas de España del país en el que se encontraban.

Cuando el último avión salió del aeropuerto de Kabul el pasado 27 de agosto, la embajada de España en Afganistán ya había hecho el trabajo de localizar a los colaboradores que no habían podido ser evacuados y los incluyeron en las listas del Gobierno de ciudadanos a los que había que sacar del país talibán. Tenían sus direcciones y varios números de teléfono donde poder localizarlos.

Esta labor facilitó la llegada de muchos de estos refugiados a los países fronterizos. De esta forma, cuando llegaron a las embajadas de los países donde se encontraban, los que no llevaban salvoconductos, solo tuvieron que identificarse.

Ayuda para pagar los vuelos

Otros, por el contrario, antes de exponerse a un arriesgado traslado terrestre hasta la frontera y pasar el control pertinente, avisaron a los contactos proporcionados por las autoridades españolas. A algunos les ayudaron a cruzar los pasos fronterizos. A los que no, estuvieron en contacto permanente para saber las rutas que seguían. Así, en el caso de perder comunicación con ellos mientras intentaban salir de Afganistán, las autoridades podrían intentar localizarlos.

Una vez en las embajadas de España en Pakistán, Irán, Turquía y Kazajistán, antes de darles cualquier tipo de documentación que les permitiera viajar a Madrid, todos los colaboradores y sus familias fueron sometidos a los criterios de seguridad y de identificación que el Gobierno tiene estipulados para estos casos. Una vez superados, se desplazaron hasta el aeropuerto de cada ciudad, donde compraron billetes para volver en vuelos regulares a España.

Las familias con medios económicos, se pagaron sus propios pasajes. A otros, sin embargo, se les tuvo que ayudar a sufragar parte de los vuelos. Al llegar a Madrid, siguieron las instrucciones que les habían proporcionado desde las embajadas.

Inserción social y laboral

Como todos los que en agosto llegaron a la base aérea de Torrejón de Ardoz, estos 24
ciudadanos afganos han sido derivados a los recursos de acogida del sistema de protección internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Desde ahí, se facilitará su inserción social y laboral, que se estructura en dos fases.

La primera consiste en una acogida, que dura seis meses como mínimo, en residencias acondicionadas para este tipo de perfiles. La segunda se centra en la preparación de estas personas para que sean autónomas en España. Se les proporcionan ayudas para cubrir sus necesidades básicas. Las prestaciones incluyen alojamiento y manutención, información y orientación social, ayudas económicas, asistencia jurídica y psicológica, servicios de traducción y orientación y formación para el empleo.


Fuente: ABC.es .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *