Al frente de las pequeñas y medianas empresas catalanas, Josep González no es optimista respecto al impacto de la crisis sobre el que considera el campo más frágil del tejido empresarial: autónomos, micro y pequeña empresa… Su receta es clara: más liquidez.

¿De qué manera valora el plan de desescalada?

En Pimec siempre y en todo momento hemos dicho que hay que conjuntar la necesidad de desconfinar la economía con la seguridad. No somos especialistas, y solo hace falta ver la disparidad de estrategias adoptadas en diferentes países para poder ver que no es una resolución simple. Dicho esto: está claro que se han tomado medidas con retraso, y desde la improvisación.

Ponga ejemplos

El cierre de un par de semanas de celebración pagada recuperable lo supimos horas ya antes de iniciar los turnos. Y el anuncio del aplazamiento del pago de impuestos del primer trimestre se anunció con tal retraso que bastantes personas ya habían pagado.

«El aplazamiento del pago de impuestos un mes ayuda, mas es deficiente, habría de ser de un semestre»

¿Qué nuevas medidas demandan?

Se alargó el plazo de los ertes hasta el 30 de junio, y debería haberse dejado más abierto. Aceptamos que la administración en un instante de este modo es muy difícil, y que en poquitos días solo en Cataluña tuvimos 700.000 trabajadores perjudicados por un erte, mas hay que demandar que el pago de las posibilidades se haga sin demoras, por servirnos de un ejemplo. Otro tanto pasa con los bancos: se generan retrasos de hasta 12 días entre la concesión del crédito y el abono en cuenta. Es un plazo que en condiciones normales muchos podrían aguantar, mas cuando ya estás ahogado un retraso de este modo puede ser terminante.

Han sido claros en demandar liquidez.

Tenemos claro que el número de autónomos y empresas que subsistan va a depender de si somos desprendidos con la liquidez… El aplazamiento del pago de impuestos un mes ayuda, mas es deficiente, habría de ser de un semestre. La liquidez es lo que salvará a las compañías. No se trata de aprovechar la ocasión, es cuestión de supervivencia. Vemos con preocupación como prácticamente el 40% de la financiación prevista con líneas ICO se ha destinado a renovar operaciones y no a aportar nueva liquidez.

¿Qué ámbitos se llevan la peor parte?

Autónomos generalmente, microempresas, pequeño comercio… Como más pequeños, más frágiles. Sin reservas, justísimos de financiación, trabajando con clientes del servicio que pagan tarde… Están al máximo.

¿Cuántos pueden caer?

Tal como van las cosas no es exagerado decir que un 20% de este tejido de autónomos, pequeña y microempresa puede desaparecer. En el pequeño comercio no alimenticio, las restauración, hostelería y los autónomos generalmente puede ser durísimo. Ya perdimos esa cantidad en la crisis de 2008, mas por causas distintas: entonces por la caída radical de la financiación. Ahora es del revés, hay financiación, mas soportar un par de meses sin actividad no todo el planeta lo va a poder aguantar. Frente a la disyuntiva de solicitar un crédito ICO y endeudarse muchos pequeños prefieren cerrar si no ven una perspectiva clara.

La cuarentena anunciada para el turismo es una catástrofe…

Es una medida inapropiada, por llamarlo suave. Hay que suprimirla, y veloz. Vamos a perder la ocasión de captar a un visitante que en Europa ya comienza sus vacaciones en el primer mes del verano.

«Echamos en falta la esplendidez que favoreció los Acuerdos de la Moncloa en la Transición»

Al lado de las medidas inmediatas para parar el golpe, hay que meditar a medio y a largo plazo.

Hay que trazar un plan de reactivación de la economía desde el acuerdo político, si bien viendo la división que hay en el Congreso semeja bastante difícil. Echamos en falta la esplendidez que favoreció los Acuerdos de la Moncloa en la Transición. De ahí que considero que podría ser útil crear una comisión de especialistas, apolítica, que diseñe un plan de medidas a aplicar, en la línea de lo que ha hecho Italia.

¿De qué manera valora la polémica sobre a la derogación de la reforma laboral?

Es un pacto precipitado, sin el acuerdo de los agentes sociales y que ha provocado un embrollo político que no nos podemos permitir en un instante como el presente.

¿Es el peor ejemplo de de qué manera el juego político interfiere en algo tan esencial para la economía?

Son instantes complejos y no dudo de las contrariedades de administrar una crisis de este modo, mas más que jamás hay que probar altura de miras y en ningún caso poner los intereses del partido por delante de los del país.

Fuente: ABC.es

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