Uno de los grandes inconvenientes que tiene la ciencia que estudia el cambio climático es que el registro de datos históricos es muy incompleto. Los modelos para pronosticar cambios globales en la atmosfera o bien los océanos solo cuentan con información gruesa de temporadas pasadas y con un registro más fiable mas al unísono más moderno de un periodo que empezó hace solo 100 o bien 150 años. Mas aun este puede ser realmente fragmentario.

No obstante, en ocasiones se descubren genuinos tesoros en los sitios más inesperados. Es lo que le ocurrió a la estudiosa Lyndsey Fox, micropaleontóloga de la Universidad de Kingston (R. Unido), cuando halló unas muestras olvidadas de plancton, con 150 años de antigüedad, en los guardes de Museo de Historia Natural de la ciudad de Londres. Conforme ha informado «Sciencemagazine.com», dichas muestras proceden de la expedición oceanográfica que el navío «HMS Challenger» hizo entre 1872 y 1876, y se identifican por contener esencial información sobre el estado en que se hallaban por entonces unos pequeños seres que son parte del plancton marino: los foraminíferos.

Conforme ha concluido el equipo de Fox, en una investigación que se publicó la semana pasada en «Scientific Reports», la concha de estos microorganismos era un 76% más gruesa en el siglo XIX que ahora, lo que implica que el estado de los océanos actuales es peor de lo que se pensaba. Esto es, la intensidad de la acidificación del agua, que depende entre otras muchas cosas de la concentración de dióxido de carbono en la atmosfera, ha sido más elevada de lo que se había concluido.

El inconveniente de la acidificación
Los océanos están de forma permanente absorbiendo dióxido de carbono de la atmosfera. Esta molécula se disuelve en el agua y favorece una serie de reacciones químicas que bajan su pH (el agua se vuelve más ácida), reduciendo la concentración de iones de carbonato. El inconveniente es que muchos organismos, como las ostras, las almejas, el plancton calcáreo o bien los corales, edifican y sostienen sus esqueletos y caparazones con estos iones, con lo que desde cierto descenso su desarrollo se complica.

Esto es singularmente esencial por el hecho de que desde la Revolución Industrial la acidez de los océanos ha aumentado en un 30%, lo que equivale una caída del pH de 0,1 (en tanto que la escala del pH es logarítmica). Y semeja que la situación va a ir a peor: si las emisiones de dióxido de carbono no se frenaran se calcula que a fines de siglo habría una acidez 150 veces mayor, alcanzando unos niveles de pH no vistos en los océanos en los últimos 20 millones de años.

¿Y por qué razón debería importarnos lo que le ocurra al plancton? Entre otros motivos, por el hecho de que el fitoplancton (la una parte del planctón que hace la fotosíntesis) es quien «da de comer a los océanos», en tanto que es la base de la cadena trófica en estos lugares; del fitoplancton depende el 45% de la producción primaria del planeta (producción de nutrientes y energía libres para otros seres que no hacen la fotosíntesis). Además de esto son una parte esencial de la maquinaria que deja el mantenimiento de los ciclos biogeoquímicos, que dejan la circulación de elementos químicos precisos para formar los nutrientes, y una bomba que sumerge carbono en las profundidades y que libera oxígeno a la atmosfera.

Puesto que bien, una gran parte de lo que se sabe sobre de qué forma la acidificación afecta a los organismos se ha descubierto en laboratorios, en muchas ocasiones en ensayos de solo unos pocos años de duración. No obstante, las muestras del «HMS Challenger» le han tolerado al equipo de Lyndsey Fox asomarse a las condiciones que tenían los océanos hace 150 años.

Análisis en 3D
Los análisis han mostrado que 2 especies de plancton, Neogloboquadrina dutertrei y Globigerinoides ruber, tienen, por término medio, unas conchas un 76% más finas actualmente que hace 150 años. En verdad, ciertos especímenes modernos tienen conchas tan finas que los científicos tuvieron inconvenientes para observarlos: «Me quedé un tanto impactada por ver lo radicales que son los resultados», ha dicho Fox en «Sciencemagazine.com».

No obstante, conforme han concluido, el pH no es el único factor que puede explicar estas anomalías. Asimismo hay que contar con que el agua está más caliente y con que, por este motivo, hay una menor concentración de oxígeno disuelto.

Para llegar a estos resultados, los estudiosos equipararon las muestras recogidas por el «HMS Challenger» en el siglo XIX con pruebas contemporáneas recogidas en la expedición «Tara Oceans», en 2011. Los expedicionarios de esta debieron imitar a los tripulantes del «Challenger» y asistir a exactamente los mismos puntos y hacer la recogida en exactamente la misma temporada del año para poder hacer las comparaciones precisas.

Una vez recogidas las muestras, recurrieron a técnicas de tomografía para crear imágenes tridimensioales muy precisas de las conchas, que tienen un diámetro de menos de un milímetro.

La busca del tesoro
Tal y como ha dicho en «Sciencemagazine.com» Lukas Jonkers, oceanógrafo de la Universidad de Bremen (Alemania) no implicado en este estudio, la mayor parte de las muestras de plancton que dejan valorar los niveles de acidez de los océanos anteriormente fueron recogidas desde los años cincuenta. De ahí que, piensa que los especímenes encontrados en el Museo de Historia Natural son como un «tesoro único». De ahí que, se deberían aguardar más estudios de esta clase.

En verdad, Lyndsey Fox ya ha adelantado que planean aprovechar este tesoro y abrir las «miles y miles y miles de vasijas» que hay guardadas en el museo: «Hay considerablemente más de lo que podría procesar una persona a lo largo de una vida de trabajo». A su juicio, esto no es algo exclusivo del Museo de Historia Natural de la ciudad de Londres. Otras compilaciones históricas podrían ser una valiosa fuente de información con la que estudiar las transformaciones que están ocurriéndole al planeta en tan poco tiempo.

Fuente: ABC.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *