La Chaux de Fonds es una urbe suiza ubicada en el Cantón de Neuchâtel. Además de ser la urbe donde nació el enorme arquitecto técnico Le Corbusier, esta localidad es conocida por su original término urbanístico y por ser uno de los centros de la potente industria relojera suiza. Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2009, el trazado urbano de la Chaux de Fonds recuerda al de urbes como N. York y Barna, con calles que se cruzan en perfecta geometría formando perfectas manzanas y ajustándose a un esquema abierto en bandas paralelas en el que se mezclan domicilios particulares y sedes de ciertas más reputadas firmas relojeras. En esta localidad tiene su sede Girard Perregaux, una de las marcas relojeras más viejas. Sus raíces se remontan a Jean-François Bautte, el mítico relojero-joyero de Ginebra que puso su firma en sus primeras creaciones en 1791, y que más tarde fue adquirido por Girard Perregaux en 1906. Girard Perregaux fue fundada por el matrimonio formado por Constant Girard y Marie Perregaux.

Girard Perregaux Bridges Universo

La manufactura Girard-Perregaux se distribuye en 3 edificios muy próximos entre ellos. Hay un edificio que cobija los departamentos de marketing, comercial y administración, un segundo que es donde verdaderamente tiene sitio el proceso industrial y manual de la fabricación relojera y un tercero, conocido como la Villa, un edificio de principios del siglo veinte que recibe a los visitantes y que reúne con perfección la arquitectura industrial de la temporada en esta zona de Suiza. El departamento mecánico, lleno de muy caras máquinas fruto de la mejor tecnología centroeuropea, tiene una flota de centros de mecanizado que se hace cargo de la producción de herramientas, pequeñas máquinas y piezas destinadas a la producción de modelos en serie y prototipos. Tornos, pulimentados, cepillos y aceites lubrificantes se mezclan en las mesas de trabajo con herramientas de metal de nueva generación y asimismo con un simple pedazo de madera que nos hacen ver las 2 caras de la filosofía Girard Perregaux: tradición y también innovación. Ni que decir debe no se aceptan fallos. Cualquier pieza deficiente es rechazada y el proceso vuelve a ponerse en marcha. La precisión tiene un coste. data-YouTube-vid> Con posterioridad se generan las piezas primordiales del movimiento y de la caja a través de máquinas controladas numéricamente por computadora (las llamadas CNC). En contraste al departamento mecánico, que esencialmente marcha de forma secuencial (una operación tras otra), las máquinas están diseñadas para efectuar múltiples docenas de operaciones de forma paralela. Una vez fabricadas estas piezas, pasan a un departamento que se hace cargo de pulirlas y de decorarlas. Indudablemente, el departamento estrella que siempre y en toda circunstancia se lleva los focos es el de ensamblado. Acá es donde los relojeros montan los movimientos (unos 10.000 por año) que pertrechan la compilación estándar de GP: acá se monta, se lubrifica, se ajusta y se prueba cada uno de ellos de los movimientos con los que se trabaja. Los relojes tourbillon y reiteración de minutos tienen asimismo su espacio, el departamento de Alta Relojería. Debido a su dificultad técnica cada reloj ha de ser montado solamente por exactamente el mismo relojero, en una labor que le va a llevar múltiples semanas. En una primera etapa se efectúa un montaje de prueba del movimiento, para ajustar sus muchos componentes para ajustar el sonido en el caso de los repetidores de minutos. Cuando todo marcha con perfección, se desmonta totalmente el movimiento, se limpian esmeradamente sus partes y se vuelve a montar ya de forma terminante.

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