Copenhague va a abrir público su primera pista de esquí artificial, construida sobre el techo de una incineradora de basura, un proyecto desarrollado por el reputado estudio de arquitectura BIG y con enfoque medioambiental.
La colina artificial, bautizada en un juego con las palabras como Copenhill, pretende transformarse en una atracción turística y recreativa en un país cuyo “monte” más alto no llega a los 200 metros y que apenas cuenta con doce de pequeñas lomas que pueden emplear utilizadas en invierno para esquiar.

Pista de esquí artificial en Copenhague
(Justin Hummerston / CopenHill)

La idea se enmarca en lo que BIG, el estudio dirigido por el danés Bjarke Ingels, llama “sostenibilidad hedonística” y que dejará practicar el esquí todo el año sobre una superficie sintética, además de otros deportes como la escalada, y gozar de una vista privilegiada sobre la capital danesa.
“Quisimos crear algo que diera una experiencia a la gente. Recordamos que cerca de acá hay una zona con instalaciones para deportes de peligro y nos atrajo asimismo la idea de edificar una montaña genuina sobre una montaña de basura”, explica en conferencia de prensa el arquitecto técnico David Zhale, del estudio BIG.

Pista de esquí artificial en Copenhague

Pista de esquí artificial en Copenhague
(Justin Hummerston / CopenHill)

La pista, ubicada en la isla de Amager (en la zona sur de Copenhague), tiene 85 metros de alto y 370 metros de largo y corona una testera construida con cajas de aluminio, que dejan ver al visitante una parte del interior de la central de restos mientras que toma el elevador para subir a la cima.

“Es algo único y muy singular por la combinación de una planta de tratamiento de basura con un área recreativa”, mantiene el directivo del Centro de Restos de Amager (ARC), Jacob Simonsen, que lleva en funcionamiento desde hace un año y medio.
La planta, propiedad del ayuntamiento de Copenhague y otros 4 del área de la capital, es la más eficaz desde el punto de vista energético de Dinamarca y es capaz de calcinar hasta 70 toneladas por hora, que se transforman en electricidad y calefacción para más de 100 mil hogares.

Pista de esquí artificial en Copenhague

Pista de esquí artificial en Copenhague
(Ehrhornhummerston)

El ARC incluye asimismo diez plantas de reciclaje en otros puntos de la urbe y apuesta por el aprovechamiento máximo de los restos, siguiendo el proyecto de Copenhague de transformarse en una urbe neutral en emisiones de CO2 en 2025.
El proyecto se ha visto perjudicado por múltiples retrasos y ha recibido críticas por su costo -unos cuatro.000 millones de coronas danesas (536 millones de euros)- y por su rentabilidad.

La seguridad ha sido extremada al límite para asegurar la protección de los esquiadores, destaca Simonsen, que equipara la posibilidad de un accidente con que la planta sea alcanzada por “un platillo volante con Elvis Presley a bordo”.

Copenhill

Practicar esquí y y gozar de una vista privilegiada sobre la urbe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *