una misión de la NASA para observar de cerca las reliquias de nuestro Sistema Solar

Publicado el Por Sara Vargas


Hace 4.600 millones de años surgió de una nube de gas y polvo estelar nuestro Sistema Solar. Todo parece indicar que, en esos primeros momentos, el que después sería nuestro ‘apacible’ vecindario cósmico era todo un caos, con choques por todas partes. De aquel ‘material primordial‘ en colisión surgieron los planetas actuales. Sin embargo, los científicos piensan que parte de aquellos ‘ladrillos’ quedaron vagando por el espacio, muchos atrapados en un equilibrio increíble entre la gravedad de los planetas y la del Sol. Esos son los llamados asteroides troyanos. Y este fin de semana la NASA enviará la primera misión con destino a estas antiguas reliquias que podrían tener las piezas del puzle completo de la historia del Sistema Solar.

La bautizada como misión Lucy -en honor a la ‘
abuela de la humanidad’, la homínida de la especie Australopithecus afarensis que vivió hace 3,5 a 3,2 millones de años en Etiopía y cuyos restos son los más antiguos recuperados por el hombre moderno- tiene el objetivo de mirar por primera vez de cerca a los asteroides troyanos que acompañan a Júpiter en su trayectoria alrededor del Sol y de los que los científicos de la NASA están seguros de poderles sacar mucha información.

«Existen millones de cuerpos en el Sistema Solar que aún no han sido descubiertos -afirmó en rueda de prensa Thomas Zurbuchen, Administrador Asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA- y muchos de ellos pueden tener escrita la historia de nuestros orígenes». De hecho, otras misiones recientes han tenido como objetivo otros asteroides, como la
misión OSIRIS-REx de la propia agencia espacial estadounidense, que se encuentra de regreso a la Tierra tras recoger muestras de la roca Bennu, una de las
catalogadas como ‘potencialmente peligrosa’ y cuya trayectoria acaba de recalcularse.

El baile de Lucy

Si todo va según lo previsto, Lucy se lanzará el próximo sábado a las 11 AM (hora española), si bien podría retrasarse hasta el lunes. «Pero los mejores pronósticos se darán justo el sábado, con cielos despejados y, en estos momentos, un 90% de posibilidades de despegue», aseguraron desde la NASA. Las probabilidades caen al 50% para la mañana del domingo, aunque suben un 60% de cara al lunes. «Confiamos en poder ajustarnos al calendario».

El lanzamiento marcará el principio de un viaje que durará al menos 12 años y donde Lucy visitará siete asteroides: seis troyanos -cuatro de ellos miembros de dos sistemas binarios-, más uno del cinturón de asteroides algo así como ‘de regalo’. Para ello se ‘apoyará’ dos veces en la gravedad terrestre, en una suerte de ‘baile’ medido casi al milímetro que le llevará en 2025 a su primer encuentro. El afortunado, un pequeño asteroide del cinturón principal llamado Donaldjohanson en honor, precisamente, al descubridor del fósil de Lucy. Las siguientes paradas serán Eurybates -y su satélite-, Polymele, Leucus y Orus, que se producirán entre 2027 y 2028. Después de apoyarse en la gravedad de la Tierra nuevamente, Lucy visitará los troyanos que anteceden en la órbita al gigante gaseoso encontrándose con el sistema binario Patroclus-Menoetius.

Este diagrama ilustra la trayectoria orbital de Lucy. La trayectoria de la nave espacial (verde) se muestra en un marco de referencia donde Júpiter permanece estacionario. Después del lanzamiento en octubre de 2021, Lucy tiene dos sobrevuelos cercanos a la Tierra antes de encontrar sus objetivos troyanos. En la nube L4, Lucy volará por (3548) Eurybates (blanco) y su satélite, (15094) Polymele (rosa), (11351) Leucus (rojo) y (21900) Orus (rojo) de 2027 a 2028. Después de pasar nuevamente por la Tierra, Lucy visitará la nube L5 y se encontrará con el binario (617) Patroclus-Menoetius (rosa) en 2033. Como plus adicional, en 2025 en el camino hacia la L4, Lucy vuela por un pequeño asteroide del cinturón principal, ( 52246) Donaldjohanson (blanco), llamado así por el descubridor del fósil de Lucy.

Con todos sus instrumentos a bordo analizará asteroides de tipo C, D y P. Los de clase D y P -los troyanos- son de color rojizo oscuro y se parecen a los que se encuentran en el cinturón de Kuiper, poblado de cuerpos helados que se extienden más allá de la órbita de Neptuno. Los de tipo C se encuentran principalmente en las partes externas del cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter.

«Lucy nos va a ayudar a comprender la diversidad de todos estos cuerpos», afirmó Hal Levinson, investifador principal de la misión lucy y quien explicó que todos los troyanos son abundantes en compuestos de carbono y que, debajo de una capa aislante de polvo, también sean ricos en agua y otras sustancias volátiles. «Esperamos hacer muchos descubrimientos científicos en este viaje».

Sus responsables resaltaron que ninguna otra misión espacial en la historia se ha lanzado a tantos destinos diferentes en órbitas independientes alrededor de nuestro Sol. «Cuando me contaron la idea de esta misión pensé ‘¡Es imposible!’ -señaló Zurbuchen-. Pero este increíble equipo lo ha convertido en realidad». Así, Lucy nos mostrará, por primera vez, la diversidad de los cuerpos primordiales que construyeron nuestro entorno estelar.


Fuente: ABC.es .

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