una de cada cinco embarazadas fuma



El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha efectuado una investigación vanguardista en España en el que ha analizado las tendencias de consumo de tabaco a lo largo del embarazo en este país, entre 1980 y 2016. Y la conclusión es muy significativa: una de cada 5 mujeres no dejan el cigarro a lo largo del embarazo. En el análisis participaron 40.934 gestantes a lo largo de los 36 años que ha durado el estudio. De este modo, el porcentaje de embarazadas fumadoras en 2016 fue de 20,4% frente al 14,3% registrado en 1980. O sea, que el consumo de tabaco entre gestantes ha crecido 6 puntos. También, es superior en mujeres menores de 30 años (28,7%) que en las que superan la treintena (17,6%). Otro dato interesante del estudio es que son más las embarazadas con nivel educativo más bajo que fuman (32,9%) que las de nivel intermedio (21,2%) y superior (14,4%). En lo concerniente al consumo a lo largo de los 9 meses, un 66% de las gestantes sostuvo el consumo a lo largo de todo el embarazo y solo un 22% dejó de fumar a lo largo del primer trimestre. 2 de las responsables del estudio, Iñaki Gallardo, estudioso Científico del Centro Nacional de Epidemiología, y Eva Bermejo, científica del Instituto de Investigación de Enfermedades Extrañas y Organizadora científica del Estudio Colaborativo De España de Malformaciones Innatas (integrado por una Red Clínica de más de 300 pediatras de toda España) estiman que hay que impulsar la lucha contra el tabaco: “Los países deben contestar a la epidemia de tabaquismo a través de la plena aplicación del Acuerdo Marco para el Control del Tabaquismo de la OMS, lo que implica la formulación, la aplicación y el cumplimiento de las políticas de control del tabaco más eficientes, destinadas a reducir la demanda”. Conforme agregan, España podría beneficiarse de incluir en la regulación nuevas medidas sanitarias “como el embalado genérico en las cajetas de cigarros y otros productos de tabaco, como la prohibición del consumo de tabaco en automóviles privados donde viajen menores”. Afecta al oxígeno que llega al feto Los estudiosos recuerdan que en el momento en que una encinta fuma, el monóxido de carbono y la nicotina del humo de tabaco pueden interferir con el suministro de oxígeno al embrión. Además de esto, la nicotina cruza de manera fácil la placenta y las concentraciones de nicotina en el embrión pueden ser hasta un 15% más altas que los niveles maternos. Los efectos desfavorables del hábito de fumar a lo largo del embarazo incluyen dificultades del embarazo, muerte fetal, parto prematuro, un retraso en el desarrollo fetal y bajo peso al nacer (lo que repercute sobre la salud en la niñez), como múltiples géneros de defectos innatos graves asociados a discapacidad. En ciertos casos, el fumar a lo largo del embarazo asimismo acarrea un riesgo de padecer abortos espontáneos y el síndrome de muerte súbita del lactante entre otros muchos problemas médicos. Aun ya antes del embarazo, el tabaco es una exposición que debe evitarse por el hecho de que puede afectar a la fecundidad de la pareja y a la capacitación de las células reproductivas.

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