¿Has abierto alguna vez un libro que llevaba años cerrado? Huele a viejo, sí, mas a algo más. La humedad, la celulosa ahogada tras múltiples décadas sin ver la luz del Sol. Cuando todos esos aromas llegan a nuestra nariz no lo hacen por las buenas, nos arrastran contra nuestra voluntad a un tiempo pasado, evocan en nosotros algo más que la imagen del libro viejo. Son, en cierta manera, cámaras del tiempo. Cosas de nuestro presente que se han visto apartadas a lo largo de tanto tiempo del resto del planeta, que en ellas continúa la esencia de una temporada precedente. Los libros son un caso, mas en la naturaleza hay cientos más. La extrañeza de las especies animales de Australia o bien de Madagascar se deben exactamente a ese aislamiento, que les ha tolerado sostenerse como eran hace miles y miles de años, sin las complejas presiones evolutivas del continente.Sin embargo, las páginas del libro se marchan empapando poquito a poco con el aire que le circunda y las islas reciben a pequeños colonos que, tras una tormenta, habían sido empujados mar adentro tripulando ramas y leños. Una auténtica cápsula del tiempo debería ser totalmente hermética y al asomarnos a ella deberíamos ser capaces de ver de qué manera era el planeta cuando quedó apartada. Por fortuna, sabemos que estas cápsulas existen y la reina de todas y cada una está en el territorio más recóndito del planeta, el interior de la Antártida, a prácticamente 4000 metros bajo el hielo.

La mayor cápsula del tiempo

A principios de los años 60 los Soviéticos se dedicaban, entre otras muchas cosas, a reventar el suelo antártico. Se trataba de la Expedición Antártica Soviética y tenían un buen motivo para hacerlo. Si imaginas la Antártida como un desierto de nieve no va a ser este artículo el que te lo discuta. Allá, las colinas no están nevadas, está hechas de nieve, tanta que cubre cualquier cosa, desde lagos hasta cordilleras enteras. Para conocer la superficie continental de la Antártida hay que ingeniárselas y ver mediante toda esa agua coagulada y la mejor solución por aquel entonces era algo como un híbrido entre una ecografía y una mascletá.Se trataba de sondeos sísmicos en los que, las ondas producidas por las explotes se transmitían mediante la nieve, el hielo y la roca, rebotando de forma diferente en todos y cada una de ellas y devolviéndolas a la superficie. Sabiendo de qué manera se han comportado esas ondas a lo largo de su viaje, de qué manera se han desviado o bien cuánto se han mitigado, podemos colegir qué hay bajo nuestros pies. Eso es aproximadamente lo que hacía el geógrafo Andréi Kapitsa cuando halló la mayor cápsula del tiempo de la historia.A unos 3700 metros de profundidad la estructura del suelo cambiaba repentinamente. Eran los límites de un lago subterráneo, mas no un lago cualquiera. Con el tiempo las medidas fueron mejorando y ahora sabemos que, con sus 500 metros de profundidad, 50 quilómetros de ancho y 250 de largo, el lago Vostok es uno de los lagos más grandes del planeta. Una cápsula del tiempo totalmente apartada del ambiente con espacio para 5400 quilómetros cúbicos de agua líquida.

Bajo presión

Ya se sospechaba desde hacía ciertos años la posibilidad de que pudiesen existir estos lagos subglaciales. Puede parecer extraño que a esas temperaturas en negativo exista agua líquida, mas la clave se encuentra en la profundidad. Bajo tantos quilómetros hay mucha presión, tanta que la propia nieve empieza a derretirse. Esto y la alta concentración de sales actúan sus maravillas y nos dejan charlar el día de hoy del mayor lago subglacial del planeta.A decir verdad, entre la nieve y el lago se extiende una capa de hielo formada hace, más o menos, unos 15 millones de años. Se especula que ese fue el instante en que el lago Vostok quedó apartado, atrapando en su interior un planeta de otra temporada. Sin embargo, no debemos confundir esto con la antigüedad de sus aguas. Una parte del lago está congelándose poquito a poco, siendo reemplazado por agua líquida que se filtra desde otras nieves próximas, sometidas a presiones afines. Esto causa que el agua que hay ahora en su interior tenga, como mucho, unos 13.300 años.Así que, repasando: tenemos un lago exorbitante que ha continuado apartado como poquísimo 13.300 años, a temperaturas en negativo y a donde no llega la luz del sol. No es el sitio ideal para vivir y, no obstante, semeja que aun un cuchitril de esta forma podría está lleno de vida.

Vida extrema

Es apasionante meditar que bajo tanto hielo pueda existir vida, si bien esta sea unicelular. Sin embargo, aún lo es más si pensamos en las lunas heladas de los planetas gigantes. Encélado en Saturno y Europa en Júpiter son satélites cubiertos de hielo y que poseen mares o bien aun océanos de agua líquida. Muchos astrobiólogos estiman que estas lunas son los lugares donde es más probables hallar vida sin salir de nuestro sistema solar. No obstante, la distancia y el desmedido espesor del hielo complican mucho investigar su planeta interior en pos de vida, mas el lago Vostok es un perfecto sucedáneo.Hace un buen tiempo, los soviéticos ya procuraron abrirse camino hasta el lago, mas las técnicas eran peligrosas y la perforación podía verter substancias anticongelantes que comprometiesen las muestras. Si aquello era un santuario, cualquier polución podría ser deplorable. Dicho de otra forma: para asegurarnos de que hay algo ahí dentro precisamos asegurarnos de que ese algo no lo hemos llevado nosotros en nuestro aparataje.Precisamente, este es el motivo por el cual las 2 mediciones hechas hasta la data son algo polémicas. La primera, efectuada por británicos y estadounidenses aseveró haber detectado miles y miles de secuencias genéticas diferentes de todo género de seres unicelulares. El inconveniente es que su primera pretensión no era recoger muestras, con lo que sus sistemas de perforación no estaban diseñados para ser esterilizados con radiación UV. Su finalidad era extraer tubos de hielo y captar de ellos los gases atrapados a fin de que pudiesen hablarnos de la atmosfera y el tiempo de hace miles y miles de años. Con lo que, la publicación de Scott O bien. Rogers en 2013 es, cuanto menos, discutida.La segunda fue efectuada por exactamente los mismos descubridores del lago, los rusos, en un caso así con cooperación francesa. Estos hallaron varias bacterias que bien podrían ser resultado de la polución, mas junto a ellas había una jamás vista. Su unicidad apoya la idea de que pudiese ser una especie exclusiva del lago.Tal vez en el futuro podamos conducir drones en ese santuario de hielo y verifiquemos que, ciertamente, había una fauna de microorganismos reproduciéndose en el lago Vostok. Si lo logramos, no solo vamos a estar hablando de la rudeza de la vida, capaz de amoldarse a las condiciones más extremas imaginables, sino vamos a estar infundiendo un poco de esperanza a nuestra busca de vida alén de la Tierra, bajo la inhóspita superficie de otro planeta helado.

QUE NO TE LA CUELEN:

El agua del lago Vostok no tiene 15 millones de años, esta se marcha renovando continuamente y se calcula que cada 13.300 años ha alterado por completo.Las muestras de material genético conseguidas pueden ser contaminaciones, con lo que lo más prudente es aguardar a pruebas más sólidas para aseverar la existencia de vida en el lago.

REFERENCIAS:

Bulat, Sergey A. et al. “DNA Signature Of Thermophilic Bacteria From The Aged Accretion Ice Of Lake Vostok, Antarctica: Implications For Searching For Life In Extreme Icy Environments”. International Journal Of Astrobiology, vol tres, no. 1, 2004, pp. 1-12. Cambridge University Press (CUP), doi:10.1017/s1473550404001879. Accessed tres Mar 2020. Oswald, G. K. A., and g. de Q. Robin. “Lakes Beneath The Antarctic Ice Sheet”. Nature, vol 245, no. 5423, 1973, pp. 251-254. Springer Science And Business Media LLC, doi:10.1038/245251a0. Accessed tres Mar 2020. Siegert, Martin J. et al. “Physical, Chemical And Biological Processes In Lake Vostok And Other Antarctic Subglacial Lakes”. Nature, vol 414, no. 6864, 2001, pp. 603-609. Springer Science And Business Media LLC, doi:10.1038/414603a. Accessed tres Mar 2020.

Fuente: larazon.es

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