Estos días la red del pájaro azul hierve de indignación ante supuestas prácticas irregulares por la parte de usuarios para lograr que Twitter suspenda cuentas. Tras el tema se hallan un fallo en un formulario, la carencia de los pies en el suelo de los algoritmos (todavía les queda mucho camino por recorrer, como apunta Tim O’Reilly) y las trampas de ciertos usuarios. Y es que, si existe el Black Hat posicionamiento en buscadores, ni les cuento el “Black Hat Tweeting”. La operativa empleada para conseguir la suspensión de la cuenta de un usuario que no ha infringido regla alguna consiste en usar el formulario de demandas de Twitter para, suplantando anteriormente identidades de otros usuarios, denunciar a la víctima por infracción de normas y de este modo conseguir la suspensión de la cuenta. Entre las víctimas españolas hay perfiles de izquierda y de derecha, mas asimismo cooperadores de medios, como es el caso de “Liberal Enfurruñada”, columnista del digital ‘OK Diario’. Cuya cuenta tiene el tic azul de “verificada”, o sea, Twitter conoce su identidad. Algo que de nada le ha servido. Su cuenta fue suspendida por una inocente charla con una amiga a la que suplantaron la identidad para realizar una sorprendente denuncia: la oración “te mueres con el tuit” fue reportada como acoso. Los ‘malos’ jugaron de este modo con el lenguaje castellano y la falta de conocimiento de la lengua de los robots cargados de algoritmos mas carentes de los pies en el suelo. De esta manera fue como Twitter acusó a la columnista de OK Diario de “participar en situaciones de acoso dirigido a una persona o bien invitar a otros a hacerlo”. Como era su primera infracción, la suspensión iba a ser de 12 horas si borraba el tweet en cuestión. Recurrió. “Desde que suplantaron una cuenta y consiguieron suspender de este modo la mía, borro mis tweets cada 7 días. Y los que son de contestación o bien anexan multimedia los borro al día siguiente”, asegura. En el caso de la suspensión de la cuenta de la cooperadora de OK Diario, la persona suplantada (@bellaindomita) ha aportado aun los correos que le llegaron a su cuenta. O sea, en este caso los suplantadores asimismo se apropiaron fraudulentamente de un correo electrónico. Las dos denuncian lo que semejan ser ataques orquestados contra quien piensa diferente. No es un caso único. Del otro lado del fantasma político, @protestona1, conocida activista de izquierdas, asimismo padeció una suspensión aparentemente a raíz de una demanda de @cunadometro, quien ha dejado claro que asimismo han suplantado su identidad en la denuncia. Mientras que medio país se vuelve ido con la marcha de Cristiano Ronaldo a la Juve sucede esto.Entre las notificaciones de nuestra cuenta aparece un reporte.Como esta CM no ha reportado a absolutamente nadie, lo abro y…SORPRESA??Como supondreis, nosotrxs no hemos reportado a @protestona1 pic.twitter.com/DVT40jBzx2— El Cuñadómetro (@cunadometro)
10 de julio de 2018 El CEO de PULIFIL, Rubén Pulimentado, es otro de los perjudicados. Su identidad habría sido suplantada para denunciar la cuenta del usuario @Kino_Navarro. En un caso así por publicar el día internacional de los gatos… ¡una fotografía con su gata! Kino Navarro habría infringido derechos de autor. Rubén Pulimentado se ha dirigido utilizando Twitter a la directiva general de Twitter España, Nathalie Picquot, denunciando la suplantación. Kino Navarro y su admirable gata prosiguen suspendidos en Twitter cuando escribo estas líneas. En Tech LR de LA RAZÓN.es hemos probado el formulario de Twitter, que no enlazaremos para no dar pistas, y, efectivamente, se puede suplantar cualquier identidad y mandar la demanda correspondiente. Pues es suficiente con poner el nombre de usuario deseado y también inventarse una cuenta de correo a fin de que el informe sea remitido a California. Desde ahí entra en juego el algoritmo, que no el los pies en el suelo. En cualquier caso, las chapuzas con los algoritmos y protocolos en redes sociales no son patrimonio exclusivo de Twitter. Nuestro cooperador, el politólogo y también historiador Jorge Vilches, padeció el mes pasado de mayo 24 horas de suspensión en Fb por publicar cartelería de los años 30 del pasado siglo. En Instagram son conocidas las suspensiones de cuentas por enseñar un pecho que las conocidas se pasan el día procurando sortear. Lo que sí queda claro es que la presencia en redes sociales es, de momento, arbitraria. Algo que no casa bien con la trasparencia que demandan los nuevos tiempos.

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