Todo está ya listo para comenzar nuestro gran viaje por las primordiales urbes del mar Báltico. Estamos a bordo de uno de los navíos de la compañía MSC Cruceros, una buena forma de relajarse y de gozar de entretenimiento en alta mar, con propuestas que incluyen espectáculos como Cirque du Soleil, tratamientos de spa exclusivos y alta gastronomía con chefs de estrella Michelin.
Una oferta que se aúna a la visita a localidades con mucho encanto, desde la pequeña localidad de Tallin hasta la monumental San Peterburgo, pasando por 2 capitales líderes en diseño y gastronomía como son Helsinki y Copenhague. ¿Os animáis a embarcaros en un viaje de 8 días que reúne lo mejor de altamar y de tierra firme?

Copenhague: gastronomía, comunas ácratas y sirenas

El distrito de Nyhavn en Copenhague, Dinamarca
(MissPassionPhotography / Getty Images/iStockphoto)

La urbe danesa se ha ganado a pulso el reconocimiento de capital gastronómica del norte. La revolución culinaria de sus chefs es incontrovertible –con grandes jalones como el restaurante Noma, que ha vuelto a abrir en una vieja bodega de la ciudad–, con cientos de bares y restaurants de enorme calidad que apuestan por productos locales y de cercanía. Asimismo es obligada una visita a alguna de sus cafeterías, máximas predecesoras del
hygge
(palabra danesa intraducible que define un entorno alegre, íntimo y caluroso), que satisfacen de forma plena a un ciudadano que toma de 4 a 5 tazas de café al día. Razón suficiente para comenzar el día en la capital danesa con un buen desayuno y continuar después con un camino por el centro.

Si os agradan las atracciones de temporada, merece la pena desviarse hasta los Jardines Tivoli, un parque de atracciones en funcionamiento desde 1843 donde podemos aprender sobre folclore y cuentos populares, singularmente sobre los de Hans Christian Andersen, y terminar con una visita a la conocida calle Nyhavn.

Es obligada una visita a alguna de sus cafeterías, máximas predecesoras del ‘hygge’

Mas si preferís descubrir otras formas de comprender la sociedad actual, la recomendación es coger un autobús hasta la Urbe libre de Christiania, un distrito parcialmente autogobernado que tiene sus orígenes en una comuna ácrata de los años setenta. En el circuito hallaréis cafeterías, tiendas y exposiciones de arte, aparte de librerías con novelas que explican el origen y el funcionamiento de un distrito que no se considera una parte de la Unión Europea.

La última parada es para visitar uno de los grandes distintivos de Copenhague:
La Sirenita
, una estatua que descansa meditabunda frente al mar y que nos recuerda que es hora de regresar al navío.

Helsinki: saunas, iglesias excavadas en piedra y mercados centenarios

Atardecer en el puerto de Helsinki, Finlandia.

Atardecer en el puerto de Helsinki, Finlandia.
(Marco_Piunti / Getty Images)

Una capital con ánima de pueblo. De esta manera es Helsinki, una urbe sosegada y relajada que semeja vivir a otro ritmo. En el corto camino que conecta el puerto con el centro histórico, la capital finesas nos recibe con un gran mural en el que vemos escenas rutinarias de sus ciudadanos: gente tomando café, pequeños jugando en la calle, amigos charlando en una sauna… Y, exactamente, visitar una sauna pública (diríase que en la urbe hay más saunas que coches) es una de las recomendaciones para nuestra visita. Como curiosidad, estos centros siempre y en todo momento son nudistas, y es frecuente darse golpes con un vihta, o bien ramillete de abedul, para asistir a la circulación.

Mas, aparte de baños de vapor, la capital finesas asimismo ofrece diferentes planes culturales y gastronómicos. Uno de los más convenientes es visitar el Vanha Kauppahalli (mercado viejo de Helsinki), abierto desde 1889, donde vamos a poder tomar un café y comer unas sapas (término local para decir “tapas”), como adquirir productos curiosos, entre ellos, carne de oso en lata, láminas liofilizadas de carne de corzo, korvapuusti (rollos de canela) e inclusive pimentón de La Vera, en la única parada de España del mercado.

Diríase que en la urbe hay más saunas que vehículos

Asimismo es interesante visitar ciertos centros de culto de la localidad, como la impresionante catedral de Helsinki, con buenas vistas sobre la capital; la catedral ortodoxa de Uspenski, que cuenta con arte moscovita del siglo XVI; o bien la sorprendente iglesia Temppeliaukio, excavada en una roca natural y que ofrece conciertos de música tradicional con regularidad. Y si os queda algo de tiempo, recordad que Helsinki fue la Capital Mundial del Diseño en 2012 y que cuenta con un interesante Distrito del Diseño, lleno de edificios de estilo modernista y bonitas tiendas de autores locales.

San Petersburgo: una historia convulsa y artística

La iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada en San Petersburgo, Rusia.

La iglesia del Salvador sobre la Sangre Vertida en la ciudad de San Petersburgo, Rusia.
(ZX-6R / Getty Images/iStockphoto)

La segunda urbe más poblada de Rusia enamora a cualquiera que pasee por sus calles, puentes y grandes plazas. Con una arquitectura inspirada en los países centroeuropeos (de ahí asimismo el origen alemán del nombre “San Peterbusgo”, que los rusos prefieren llamar sencillamente “Peter”), esta urbe es, indudablemente, la parada más singular de nuestro crucero por el Báltico.
Comenzamos nuestro recorrido por uno de los grandes tradicionales de la ciudad: el Museo del Hermitage. Compuesto por 6 edificios y con una compilación de más de 3 millones de piezas, su nombre francés (lengua de tendencia entre la aristocracia de la temporada) hace referencia a la calma que se respiraba en el palacio de Invierno. Esta “ermita” a riberas del río Neva es una urbe en sí misma, con miles y miles de espacios que descubrir, entre ellos, una sala con obras de Velázquez, el Greco, Goya y Murillo. Si tenéis suerte, os encontraréis con los gatos que viven en el museo desde el momento en que Isabel I de Rusia los acogiese en el año 1714, una curiosa iniciativa que se sostiene hoy. Poca broma: ¡los gatos del Hermitage aun tienen un secretario de prensa!

Adolf Hitler planificó acá un enorme banquete para festejar la caída de Leningrado, que jamás llegó a festejarse

Por la tarde podemos visitar la catedral de San Pedro y San Pablo, un templo ortodoxo donde descansan los restos de muchos emperadores, desde Pedro el Grande (creador de la ciudad de San Petersburgo en el año 1703) hasta Nicolás II. Asimismo merece la pena dirigirse cara la iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, construida en el sitio donde el zar Alejandro II fue asesinado. Muy cerca, el Hotel Astoria cuenta con una historia legendaria curiosa: Adolf Hitler planificó acá un enorme banquete para festejar la caída de Leningrado, que jamás llegó a festejarse.

Tallin: pasado medieval y arquitectura moderna

Tallin, Estonia

Tallin, Estonia
(TomasSereda / Getty Images/iStockphoto)

Llegamos al puerto de Tallin a primera hora de la mañana, y solo debemos pasear un tanto para comenzar a toparnos con bonitas casas de colores, calles embaldosadas y colinas verdes, que conforman una urbe de espíritu medieval que semeja sacada de un cuento de hadas. Y es que la capital de Estonia, situada a riberas del golfo de Finlandia, fusiona como ninguna otra su pasado soviético con el carácter norteño.

Para aprovechar bien el día, podemos dirigirnos cara el casco viejo de Vanalinn, conocido popularmente como la Urbe Vieja. En el centro, la agradable plaza del Municipio (donde aparentemente se puso el primer árbol de Navidad decorado del planeta) nos embelesa con un mercadillo de ropa, artesanías y souvenirs múltiples. De ahí podemos caminar hasta la cercana plaza de la Libertad, que recuerda la independencia del país en el año 1991, y subir por las empinadas calles que llevan hasta la catedral de Alejandro Nevski, de culto ortodoxo.

Semeja sacada de un cuento de hadas

Si proseguimos caminando, nos toparemos con la colina de Toompea y la parte alta del casco viejo. Si bien es una zona bastante turística, oculta plazas sosegadas con extensos miradores sobre la capital.
De bajada, y para tener una experiencia de la Tallin más moderna, podemos visitar el Telliskivi Creative City, un distrito muy de tendencia en la actualidad que está formado por viejos edificios ferroviarios que se han reconvertido en restaurants, cafeterías y tiendas de diseño de lo más chic.

La capital de Estoniafusiona como ninguna otra su pasado soviético con el carácter norteño

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