Una vez más se ha probado que, como en el refrán, en ocasiones

«en casa del herrero, cuchillo de palo»
. El Organizador de Urgencias de Osakidetza (sanidad pública vasca) fue denunciado el pasado 21 de abril por la
Policía Local de Castro Urdiales
acusado de romper el confinamiento al haberse trasladado a vivir a su segunda vivienda en esa población cantabria.

Juan Vicente (Jon) Sánchez Ibarlucea
adujo que solo iba a estar dos días y que se había trasladado allá por el hecho de que estaba a la espera de someterse al test del Covid-19, en tanto que en su trabajo había habido múltiples contagios
. Como vive de forma frecuente con personas mayores, y por ende frágiles, les quería resguardar de esta manera, en tanto se confirmase si tenía o bien no la enfermedad. El razonamiento era absurdo por el hecho de que ya radicaba con ellos al principio de la pandemia y
por un par de días que estuviese fuera no los iba a resguardar de nada

.

La demanda fue cumplimentada un poco antes de las once de la mañana por 2 policías locales que se trasladaron a
un piso de la calle Teresa de la ciudad de Calcula
para revisar la veracidad de las llamadas de múltiples vecinos efectuadas la noche precedente
en las que se notificaba de que terminaba de llegar al cuarto piso de su inmueble una persona que no tenía allá su vivienda frecuente. Además de esto, aseveraron que lo acompañaba una mujer.

Por la mañana siguiente 2 agentes locales se presentaron en el domicilio. Sánchez les abrió la puerta y cuando fue preguntado por la razón de su presencia les dio la explicación ya comentada. También,
precisó que era perfecto conocedor de la normativa en vigor, en tanto que era el
Organizador de Urgencias de Osakidetza
, pasando ahora a justificar su presencia allá.

No obstante, los policías locales le hicieron ver que ya convivía con personas mayores ya antes de empezar la crisis, y que cuando se declaró esta lo prosiguió haciendo, con lo que carecía de sentido la explicación que había dado. Además de esto, agregaron que si solo pensaba estar dos días no iba a eludir el contagio de las personas vulnerablescon las que radicaba.

Mas los agentes le hicieron otra argumentación impecable: 

«Si es cierto, como asevera, que posiblemente se haya contagiado -le afirmaron- ha tenido una actuación todavía más irresponsable, en tanto que puede contribuir a extender la pandemia asimismo en Castro Urdiales»
.

La verdad es que el alto cargo de la Sanidad vasca ya no pudo oponer justificación alguna y
aceptó ser siendo consciente de todo cuanto los policías le decían
. Eso sí, pese a las llamadas de los vecinos a la Policía Local en el sentido de que estaba una mujer, 

aseveró que no había absolutamente nadie más en el piso, lo que en todo caso los agentes no pudieron revisar
al no poder acceder a la residencia.

El accidente se saldó con la presentación de la pertinente propuesta de

sanción por la parte de los policías locales de Castro Urdiales en virtud del artículo 36.6 del R. D. 463/2020
que recoge, entre otras muchas cosas, que va a ser multado aquel que aduzca datos falsos, aparte de los que se resistan a la autoridad o bien la desacaten. El día de hoy mismo, conforme las fuentes consultadas por ABC, la demanda va a llegar a la Delegación del Gobierno en Cantabria, un par de semanas tras elaborarse.

Jon Sánchez Ibarluzea, considerado un «pata negra» del PNV en Vizcaya, a
sumió el dos de enero de 2019 el cargo de directivo gerente del servicio de Urgencias de Osakidetza. Es titulado en Relaciones Laborales y Magisterio y tiene una «dilatada experiencia en la administración pública, en especial en materia de administración y recursos humanos», conforme el Ejecutivo vasco.

Además de esto, hasta 2011 fue miembro del Congreso de los Diputados de las Juntas Generales de Vizcaya por el PNV y miembro de las comisiones de Acción Social, Cultura y Euskera, Institucional y de Infraestructura, Transporte y Urbanismo. Asimismo ejercitó portavoz adjunto del conjunto nacionalista en esa corporación. Ya antes, había sido concejal del Municipio de Bilbao.

A inicios de la crisis, alcaldes de ayuntamientos cantabrios ligados con la actividad turística, como
Comillas, Suances o bien Noja
, afearon la «irresponsabilidad» de familias recién llegadas de Euskadi y, sobre todo, de la villa de Madrid. Preocupados y también irritados, los regidores afirmaban observar «comportamientos poco edificantes» entre ciertos visitantes que, escapados de los grandes focos del coronavirus.

Fuente: ABC.es

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