Durante la Historia del Arte han sido muchas las representaciones que se han efectuado de las estrellas. De todas y cada una , probablemente, una de las más conocidas sea «Noche estrellada» de Vicent Van Gogh. Un cuadro en el que aparece una turbulencia de estrellas en forma de espiral, una galaxia que existe verdaderamente.

Esta pintura postimpresionista capta la vista nocturna que tenía el pintor desde la ventana de su habitación en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, en donde estuvo ingresado allí por 1889. Conforme los especialistas, y contra lo que habríamos pensado a priori, la pintura la efectuó por la mañana y de memoria. Si bien, probablemente, tuvo un tanto de ayuda.

En 1780 el astrónomo y geógrafo francés Pierre Méchaim había descubierto la que en nuestros días se conoce como Galaxia del Abanico o bien Messier 74, una galaxia espiral en la constelación de Piscis.

Méchaim comunicó su descubrimiento al astrónomo y cazacometas Hables Messier y este incluyó la galaxia en su catálogo poco más tarde. Es realmente posible que Van Gogh, gran apasionado a la astronomía, hubiera observado el dibujo de la galaxia en la publicación y se hubiera inspirado en él para efectuar su conocido cuadro, en tanto que sus semejanzas son pasmosas.

La estrella incandescente de Giotto
En los frescos de la Capilla Scrovegni, en Padua, al norte de Italia, hay una escena en la que se representa la veneración de los Reyes Magos. Si prestamos atención a la imagen observaremos que Giotto interpretó muy de manera libre la manera de representar la estrella de Belén, diferente a de qué manera se hacía de forma tradicional.

El pintor se distanció del canon tradicional en el que la estrella se semeja bastante a la que ponemos todos nosotros para coronar el árbol de Navidad; en un caso así el italiano optó por plasmarla tal y como si fuera una bola de fuego reluciente.

Muy seguramente, con en el caso de Van Gogh, asimismo hubo una inspiración en esta imagen. Probablemente el pintor había sido testigo, como tantos otros italianos, de la aparición que hizo en el cielo el cometa Halley en 1301 y esto es lo que verdaderamente aparece representado.

No nos deben pasar inadvertidos 2 detalles. El primero, que en aquella temporada se conocían los cometas y se les llamaba«Nuova Stellae» (estrellas nuevas) y el segundo y, no menos esencial, ciertos teólogos defendían que Dios había creado una estrella nueva para honrar el nacimiento de su hijo.

Las 3 estrellas alineadas de Rubens
Más de algún lector de mitología grecolatina va a haber visto en la figura de Saturno un auténtico gore, en tanto que no solo se atrevió a capar a su padre Urano tirando el escroto al mar sino, además de esto, se fue comiendo uno a uno a sus hijos por temor que alguno de ellos lo depusiera.

Es exactamente este pasaje mitológico el que ilustró Pedro Pablo Rubens en su famosa obra «Saturno devorando a sus hijos» (1636), un cuadro que fue efectuado para decorar la Torre de la Parada, el pabellón de caza del rey Felipe IV.

La escena está cargada de dramatismo, el dios asesta un brutal bocado a uno de sus descendientes al paso que lo mantiene entre sus brazos.

El ojo advertido se posa irremisiblemente en la parte superior del cuadro donde hay 3 estrellas alineadas. ¿La representación del planeta Saturno? ¿Un fallo del pintor flamenco? No, Rubens hizo un guiño en esta representación al astrónomo Galileo Galilei, condenado por la Inquisición hacía apenas 3 años.

Y es que el siete de enero de 1610 –veintitrés años ya antes que Rubens pintara su cuadro– el italiano había apuntado con un telescopio casero cara el cielo nocturno, descubriendo unos cuerpos celestes en torno a Saturno. En un comienzo no sabía de qué manera interpretarlos, y creyó que se trataba sencillamente de 3 estrellas próximas al planeta y que dibujaban una línea que lo atravesaba.

El misterio no se resolvería hasta el año 1659 cuando el holandés Christiann Huygens, basándose en observaciones efectuadas con un telescopio considerablemente más potente, planteó que el planeta estaba rodeado por un anillo delgado. En aquellos instantes el cuadro de Rubens ya amontonaba polvo con su secreto astronómico…

M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Centro de salud de El Escorial (la capital española) y autor de múltiples libros de divulgación

Fuente: ABC.es

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