Rocío Esteban – El descalabro de las negociaciones entre Partido Socialista Obrero Español y Podemos en estos un par de meses vuelve a retrotraer a la capacitación morada a sus bastante difíciles meses internos de crisis interna – las últimas por los resultados en las urnas – y las miradas vuelven a fijarse en la figura de su secretario general. Planteamientos diferentes en lo que se refiere a la estrategia seguida por Pablo Iglesias con respecto a su oposición frontal a favorecer un Gobierno socialista si su equipo de confianza no entra en el Gabinete del Ejecutivo son las primordiales razones a fin de que su liderazgo vuelva a cuestionarse. En el partido hay voces que, públicamente y en privado, ligan a su nombre el resultado de la investidura fallida y apuntan ya su culpabilidad y su incapacidad para negociar un pacto con el Partido Socialista Obrero Español. Piensan que Iglesias «fiaba la entrada de Podemos en el Gobierno para acorazarse ante sus malos resultados en las urnas» y claramente solicitan ya un «gobierno a la portuguesa», esto es, apoyo externo al Gobierno a solas socialista frente a la situación de Moncloa que da por sepultada la vía de la alianza para septiembre. Mientras que, el partido trata de frenar la crisis enarbolando como defensa el «ejercicio democrático» que hizo el propio Iglesias renunciando a entrar en el Gabinete ministerial. El fin, no salir desgastado ante sus votantes, con la vista puesta en unas hipotéticas elecciones, de no fructificar en el mes de septiembre una segunda investidura. Son siendo conscientes de las diferencias que existen en el conjunto en lo que se refiere a proseguir demandando o bien no un gobierno de coalición, mas cierran filas en torno a su líder asegurando que se hallan discutiendo todas y cada una de las sensibilidades existentes y que aceptan esa diversidad de creencias. Este no es el único discute que mantiene la capacitación, que asimismo va a deber sortear la amenaza de un Vistalegre tres, el órgano con mayor capacidad de resolución en el partido y que de cobrar fuerza su adelanto, precipitaría la renovación del liderazgos. Andalucía y también IU Desde el sur, el portavoz de Podemos en Andalucía, Raúl Camargo, critica claramente en una entrevista con Ep que el liderazgo de Iglesias «no ha sido positivo» para la capacitación y medita que una vez concluya el ciclo de elecciones y también investidura, la izquierda opción alternativa debe ir cara una «reconfiguración del espacio en el que se den fórmulas de colaboración entre actores políticos más abiertas y menos perjudiciales que las llevadas a cabo por la dirección del partido». Se aúna la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, que se ha desmarcado de la línea impuesta por Iglesias y solicita cerrar un pacto programático con el Partido Socialista Obrero Español, sin entrar en el Ejecutivo. En la alianza electoral, Izquierda Unida apunta en exactamente la misma dirección. Fue la primera marca en el conjunto parlamentario que, hasta minutos antes que se generara la segunda votación del 25-J, trató de persuadir al núcleo de Podemos de girar de la abstención al «sí». En verdad, un día ya antes había estudiado romper la disciplina de voto si Podemos optaba por el «no», si bien por último, en el discute que sostuvieron una hora ya antes del pleno, el conjunto optó por no romper la disciplina de conjunto y votar abstención en bloque. Ese día, un conjunto nutrido de miembros del Congreso de los Diputados optaba asimismo por admitir la última oferta socialista, una vicepresidencia de Temas Sociales y competencias en 3 ministerios (Residencia, Sanidad y también Igualdad) para eludir prolongar la parálisis institucional. Tras estropearse la investidura, el organizador federal del partido marxista dio un paso más y elevó la presión sobre Podemos tras comprobar que Iglesias no facilitaría la investidura en el mes de septiembre si no había alianza. Emitió un duro comunicado en el que instaba a los morados a explorar la vía del gobierno a la portuguesa –firmando un pacto programático previo–si por último no había posibilidades de negociar una alianza. El partido de Garzón ve con buenos ojos sostener, como desde la petición de censura, los apoyos a Sánchez desde fuera del Gobierno, lo que, por otra parte, le deja ganar visibilidad en el conjunto y silenciar a la oposición interna que le censura por haber supeditado IU a Podemos. Las críticas asimismo llegan ya desde Barna, donde la alcade Ada Colau, se ha sumido en un silencio delatador desde que fallase la investidura en el mes de julio. Si bien voces en la marca catalana solicitan autocrítica a los morados y negociar antes que llegue la «sentencia del procés», cuando, creen, va a ser más bastante difícil acordar. Frente a la crítica frontal en el partido, se torna indispensable un pacto con el Partido Socialista Obrero Español, para acorazar a Iglesias hasta 2021, cuando se celebre Vistalegre tres.

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