Habrás escuchado charlar de los órganos impresos en 3D. Siempre y en todo momento están presentes cuando se discute sobre el futuro de la medicina. Esperemos fuera tan simple. La investigación internacionalmente ha avanzado a pasos de gigante en los últimos tiempos, mas la realidad no es tan halagadora. La verdad es que en el momento en que se imprimen células, el material resultante no se comporta igual que un tejido natural. De esta manera es complicado que acabe llegando al paciente.  La start-up Regemat3D, con sede en Granada, es vanguardista en bioimpresión 3D a escala mundial. En 2015 lanzó su primera máquina ratificada para cartílago. Desde ese momento, sus soluciones se han utilizado en cerca de 80 proyectos en treinta países. Esta experiencia dejó que la compañía advirtiese el eslabón perdido de la tecnología: la maduración del tejido impreso en 3D. Ahora, termina de presentar la patente de un sistema único en el mercado, el primer biorreactor que imita hasta la parte mecánica para producir un tejido lo más natural posible.Regemat3D brota de la actividad de la asimismo de España Breca Health Care, líder en la impresión 3D de implantes. De la necesidad de un estudioso de la Universidad de Granada, la compañía comenzó en 2011 a probar con materiales vivos, con células como materia prima. Cuando su primera bioimpresora 3D salió en venta en 2015, solo una compañía estadounidense trabajaba en este campo. El «fuerte» de Regemat3D viene de su capacidad para adelantarse a un mercado global y de su modelo de negocio, consistente en amoldar la máquina 3D al objetivo de cada cliente del servicio. Y es que cada órgano, precisa de un proceso de impresión adaptado. Ahora, la compañía ha querido cubrir la próxima fase del proceso, la maduración del tejido impreso en 3D, por medio de un biorreactor único.»Somos capaces de imprimir células en 3D», señala el CEO de Breca Health Care y Regemat3D, José Manuel Baena, a INNOVADORES. Un tejido está formado por células, una matriz y fibras. El inconveniente que advirtió la compañía es que, al examinar su biomaterial, el resultado no era exactamente el mismo. «No era en sí un tejido», asevera. ¿Qué faltaba? Que las células madurasen como lo harían en el cuerpo humano. ¿De qué manera lograrlo? Simple, observando a la naturaleza. «Si las células no están cargadas, el organismo no produce el tejido». Así, se requería un sistema que facilitara una «maduración activa y sometida a cargas capaces de contestar lo que ocurre en el organismo».Regemat3D ha conseguido imitar ese proceso en su nuevo biorreactor, que está en proceso de patente. La máquina marcha como una incubadora, donde las células se sostienen vivas y producen un material afín a la estructura de un tejido. Mas no se quedan acá.El sistema no solo controla los factores básicos de un ser vivo (como la temperatura, el CO2 o bien la humedad), sino asimismo simula la parte mecánica. «Si, por servirnos de un ejemplo, deseamos que las células produzcan un cartílago, precisamos aplicar cargas con exactamente la misma geometría del paciente», explica Baena. Sus biorreactores reproducen de esta forma la geometría de carga para producir una distribución mecánica igual a la que se produce en una persona. Todo esto con un solo objetivo: «Va a hacer que se logren tratamientos que vayan al paciente». El funcionamiento completo de su tecnología de bioimpresión 3D y del biorreactor queda de esta forma. Pongamos, por servirnos de un ejemplo, que se quiere conseguir el cartílago de una rodilla. Con la información del TAC, se imprime en 3D una pieza de plástico con la geometría de la rodilla. Por otra parte, se emplea un scaffold (una matriz) para bioimprimir las células del paciente. Después, las 2 piezas (la del polímero y la ‘viva’) se introducen en el biorreactor, que produce las cargas convenientes. «La pieza de plástico, más que como un molde, se utiliza para reproducir las cargas de la rodilla con exactamente la misma geometría, la llamamos actuador». El resultado: un tejido afín al del cartílago real de esta articulación. Los biorreactores de la start-up de España, igual que sus bioimpresoras en 3D, deben amoldarse a cada estructura concreta. Por el momento, Regemat3D ya ha desarrollado 4 para 4 tipologías de tejido diferentes y 2 de ellos ya has superado la fase de fabricación y están en operación. Se trata de uno para el cartílago de rodilla y otro para arterias.A pesar del avance que supone su tecnología, Baena advierte que el producto en sí no va a llegar al paciente en un corto plazo. Mas sí a la investigación. En verdad, su modelo de negocio pasa por suministrar las herramientas convenientes a los estudiosos y profesionales que persiguen este propósito. 

Máquinas de bioimpresión 3D en medio planeta Regemat3D ya ha vendido sus bioimpresoras en 3D en 30 países, participando en cerca de 80 proyectos diferentes. Entre sus clientes del servicio está la Universidad de Granada (que utiliza la máquina para crear materiales con condrocitos para regenerar cartílago), la Universidad de Sídney (para imprimir células cardiacas con mucho potencial para prosperar la regeneración tras un infarto), el i3S de Portugal (para un material con peculiaridades para hacer modelos de piel), el Centro de salud Virgen del Rocío (para mallas abdominales), la Universidad de Manchester, la Universidad de Basilea (Suiza) o bien la Universidad de la ciudad de Montreal (Canadá).

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