Suspiros de España y un chic sin concesiones



Ayer abrió la jornada de desfiles de la Mercedes Benz la capital de España Fashion Week
Roberto Diz. Su muy, muy amplia compilación tocó todos y cada uno de los palos: reanudó diseños de los que podría haber creado para alguna convidada de boda en Sevilla, contemporáneos y prudentes. Agregó una curiosa serie de prendas en tonos berenjena, azafrán y negro, que combinó con accesorios, capas y chales que semejaban a las sacas viejas de correos o bien a las gruesas telas viejas de los jergones. Todo, sobre prendas con un original patronaje, que incluía sorprendentes pantalones ajustados con efecto «flare» solamente sobre el pié. No faltaron modelos cuajados de encaje negro y pedrería, muy inspirados en el estilo de España de otras eras, mas con un toque de absoluta modernidad y profusión de trasparencias. Las pasmantes y enormes joyas de Benjamín Bulnes, lucieron a sus anchas, al paso que el calzado, al cargo de Vicente Rey, estuvo a puntito de ocasionar más de una caída a las modelos por su débil estructura.

Homenaje justo a Andrés Sardá en el desfile de la marca que lleva su nombre. Aunque es su hija Nuria la que está al timón creativo desde hace unos años y la compañía pertenece ahora a un conjunto belga, la desaparición de Andrés el mes pasado de septiembre ha centrado el desfile en un homenaje y un recapitulativo de sus creaciones de múltiples décadas. Abrieron el desfile Vanessa Lorenzo, Martina Klein y Judith Mascó, vestidas de «maja del siglo XXI» con bustiers negros, medias con ligas, sandalias de plataforma y ropa a base de un poliuretano que contesta al charol, todo ello coronado por la tradicional mantilla negra, al paso de música de Falla y de Bizet. Una Carmen moderna que, inspirada en «Suspiros de España», lucía una compilación que iba desde los saltos de cama sensuales a las prendas interiores con aire retro inspiradas con un guiño de humor en las fajas «Soras». Genial escenificación y variadísima compilación de lencería

El chic sin concesiones de Devota y Lomba impresionó por su «complicada sencillez», su aire oriental, su prendas intemporales y sus cortes poco frecuentes. El morado, el lila, el azul y el verde camparon a sus anchas en una compilación impecablemente ejecutada, con la maestría del que sabe de verdad. Con parsimonia, acompañadas por música de cámara y con la varita de la elegancia, las modelos circularon llevando accesorios retro bien combinados. Los zapatos de tacón grueso, las botas de corte «Courrèges años 60», los calcetines a medio subir y los bolsos de las abuelas, fueron la guinda de las capelinas, de los monos unicolor y de los abrigos con lazada gigante. Limpio, meticuloso y muy elegante.

Miguel Marinero, ya antes centrado solamente en las pieles, presentó un desfile con una original puesta en escena: instaló su taller de sastrería con mesas de dibujo y corte, maniquíes y el sonido de las máquinas de coser. Los abrigos de pieles se combinaron con vestidos de lúrex de inspiración de la década de los 80. Las prendas de inspiración masculina con hermosos tejidos de traje de caballero de enorme calidad, se alternaron con minifaldas y tocas de pelo. El final del desfile, con una versión a trompeta del Concierto de Aranjuez – si el Profesor Rodrigo levantase la cabeza- volvió a reanudar la temática de España de manera fuerte, aunque la propuesta de prendas esta vez quedo algo difuminada y sin hilo conductor.

Vuelta a la esencia
Cerró el día Pedro del Hierro, que esta vez desfiló en los magníficos patios del Municipio madrileño. Con la presencia de Isabel Preysler, Sandra Gago y Eugenia Silva, Nacho Aguayo dio una nueva lección de estilo. La compilación «Acuario» reanudaba las ideas primigenias de Del Hierro: las estrellas, los brillos y el lurex. Los trajes de sastrería de repercusión masculina, los abrigos largos en raya diplomática y los vestidos palabra de honor con cristales y paillettes creaban una mezcla en la que prevalecía el negro, dejando atrás el azul de pasadas compilaciones. Se recrearon las siluetas de los 80 y sus hombreras marcadas.

«Mi toque más personal en esta temporada es la exuberancia de pantalones para ellas. Y me agrada versionar el esmoquin», contó Nacho Aguayo a ABC en el backstage. El autor, siempre y en toda circunstancia con un carácter incontenible que le distingue de ciertos compañeros de profesión, puso sobre la pasarela un desfile complejo y muy elegante, vendible mas singular, retro mas actual. Aguayo, con todos estos elementos in psique, escogió las prendas pensando en una mujer poderosa y segura, al paso que la compilación de hombre tenía un aire más relajado. Los modelos, de todas y cada una de las edades, estilos, físicos y sexos, representaban fielmente a la variada clientela de una marca que medra con solidez. Sin prisa mas sin pausa. Otra compilación chic, sin concesiones a la cursilada, ni a la exageración, ni al hastío.

Fuente: ABC.es

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