En Peironcely, 10, conocen bien la dureza del invierno de la capital de España desde hace unos años. El inmueble de Entrevías (Puente de Vallecas) es histórico ya no solo por la insigne fotografía que Robert Capa tomó en plena Guerra Civil, sino más bien asimismo por la resistencia heroica de sus actuales inquilinos. Tras superar meses de confinamiento en habitáculos que no superan los 20 metros cuadrados, con humedades, escasa luz y apenas ventilación, doce familias soporta con un estoicismo inalterable las dificultades que ha traído la borrasca Filomena ya antes de poder ser realojados en residencias dignas.

«Nos da temor que se nos venga el techo encima por el peso del hielo. Esta mañana estábamos sin agua pues se han congelado las cañerías. Hemos debido conectar los secadores para descongelarlo. Ha sido demasiado duro, mi casa semeja una nevera», expresa a ABC Neira Montero, una de las vecinas, que subsiste en un hogar desaconsejado para su salud, en tanto que sufre lupus, una enfermedad crónica autoinmune por la que le declararon incapacidad laboral en 2016.

El patio interior quedó inundado el fin de semana tras las fuertes nevadas que arrasaron la zona. Las 14 familias quedaron apartadas frente al espesor del mantón blanco que les alcanzaba a la cintura. Obligados por las circunstancias a vivir en estos inmuebles, pelear contra las temperaturas heladas de ayer de noche, que llegaron a bajar de 10 grados en negativo en la capital, es asimismo un problema económico.

«Entre lo que me dio mi hermana y un señor que se jubilaba y tenía en liquidación la tienda me asistieron a adquirirme un calentador portátil, mas tratamos de ponerlo lo menos posible pues el gasto de la luz asimismo es terrible», reconoce. «Cuando estoy fuera de la cama, trato de abrigarme lo máximo posible. Me pongo medias, batas, pijamas, todo cuanto pueda», señala Montero, que cuenta los días a fin de que se dé «el milagro» y puedan asignarle un piso en el que dejar atrás, al fin, esta dura realidad.

Explosión del generador
Quienes asimismo empezaban este 2021 con la esperanza de convertir sus vidas son las 408 familias de la
Colonia Experimental de Villaverde
. Con la vista puesta en finales de 2021 o bien principios de 2022 para iniciar el derrumbe de los primeros inmuebles de la barriada, clasificada como infraviviendas por sus condiciones malas, y edificar sobre el solar hogares perfectos, el temporal les dejó un razonamiento más sobre por qué razón es tan preciso modernizar el distrito. La noche del pasado sábado, cuando empezó a neviscar sin cesar en la capital de España, múltiples explotes internas incendiaron el generador que da el suministro a 14 portales de la zona y dejaron 24 horas apartados al millar de vecinos.

«Tenemos a 7 ancianos enfermos, ciertos precisaban el respirador y no lo podían enchufar»

«Lo hemos pasado muy mal. Damos las gracias de que no explotase el transformador, que está rodeado de múltiples bloques», cuenta a ABC una de las vecinas perjudicadas, Ana Alonso. El origen de la avería debe ver con el pésimo diseño y estado de conservación de los pisos, lo que forzó a los residentes a conectar todos y cada uno de los calentadores libres en sus hogares para contrarrestar el frío del exterior y eso sobrecargó la red. La saturación del 112 provocó instantes de tensión, en tanto que no podían contactar con Urgencias tras desatarse el fuego.

Fueron horas de «angustia», mas asimismo solidaridad entre los residentes. «Un vecino me dejó un radiador, pues hasta a mi can le castañeaban los dientes del frío. No podíamos salir de casa por la enorme espesura de la nieve, mas estábamos pendientes de los pequeños, que lo han pasado muy mal. Además de esto, en los bloques que no tenían luz viven 7 ancianos enfermos, ciertos precisaban el respirador y no lo podían enchufar. Los vecinos que sí tenían electricidad se ofrecían a llevar café y a cargar móviles. A una mujer con hijos se le prestó agua caliente para poder resistir», cuenta Alonso, que si bien ya se ha restaurado el suministro, todavía padece las consecuencias de las bajas temperaturas. Con todos y cada uno de los radiadores puestos, afirma, no basta para que entren en calor. Tras el percance, el Samur Social se desplazó a la zona y repartió comida caliente y mantas.

Fuente: ABC.es

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