Pasado y futuro de la lengua española. Cervantes y las máquinas que charlan de España. Si bien el común de los mortales –“el vulgo”, como dijo Francisco Rico– solo preste atención a aspectos menores, como las nuevas palabras del Diccionario de la lengua castellana , el día de ayer el académico tuvo tiempo de extenderse en la presentación de las obras completas de Cervantes, que se publican en la compilación Biblioteca tradicional de la Real Academia Española (BCRAE), con el patrocinio de la Obra Social La Caixa. En el Cartuja Center de Sevilla, la Reunión de Academias de la Lengua De España (Asale) clausuraba su XVI congreso con los Reyes.

Rico, “el mejor cervantista vivo”, en palabras de Santiago Muñoz Machado, directivo de la RAE y de las 23 academias del español, puso ejemplos de la presente edición desde de qué forma se componían en el pasado los libros, cuyas restricciones técnicas forzaban a incorporar y a recortar el texto a fin de que las páginas cuadrasen. “A veces debían incorporar morcillas para ganar líneas”, aseveró, y puso como un ejemplo un “dijo don Quijote de la Mancha”, donde se ha eliminado ese “de la Mancha” puesto que en ningún instante Cervantes se refirió al ocurrente noble añadiéndole el apodo.

Pasado

Rico ha revisado las obras completas de Cervantes, que edita la biblioteca académica

“No es un Quijote nuevo, mas modestamente es más próximo a Cervantes”, apuntó Rico, y anunció que se había recuperado la comedia La conquista de Jerusalén . Novedad, puesto que en la obra cervantina, que representa “la cultura clásica”, refirió Muñoz Machado, al unísono que anunciaba “el futuro, la inteligencia artificial”. Pasado y futuro, como asimismo apuntó Felipe VI en el congreso hispalense, en que se recordó la figura de la científica Margarita Salas, fallecida esta semana.
Al directivo de la Real Academia Española le correspondió presentar el proyecto LEIA, de lengua castellana y también inteligencia artificial, que nació el día de ayer con la firma de un acuerdo entre las 23 academias y 6 tecnológicas: Telefónica, Google, Twitter, Amazon, Microsoft y Fb. “Nos hemos encontrado prácticamente sorpresivamente con el reto de la inteligencia artificial”, declaró Muñoz Machado, tras describir los subterráneos de la sede de la Real Academia Española en la capital de España, llenos de cajetines con fichas manuscritas, en contraposición con los un par de millones de personas que día tras día consultan el diccionario académico on line.

Futuro

El proyecto LEIA nace con el propósito de aunar la lengua de las máquinas

“En el campo de la inteligencia artificial, nos está ocupando el inglés, mas debemos ganar espacio para el español”, aseveró, y marcó el camino que proseguir con 3 ejemplos que el día de hoy no terminan de funcionar: los correctores ortográficos que marcan como incorrectas palabras que están en el diccionario y, por lo tanto, hacen que los usuarios las desestimen; las máquinas que traducen que depauperan el lenguaje; y los 700 millones de máquinas que charlan de España conforme los criterios de sus fabricantes.
Muñoz Machado se mostró preocupado por la unidad de la lengua, “que tanto ha costado y se ha conseguido conquistando la voluntad de los hablantes”. En la inteligencia artificial “no hay autoridades globales, mas sí las hay en la lengua española”. Confesó ignorar la magnitud del reto mas ofreció a las tecnológicas la completa cooperación de la academia, con todo el material elaborado y libre en formato digital, a fin de que “las máquinas aprendan la lengua que fijan la Real Academia Española y las otras academias del español”.
Telefónica –la primera en unirse al proyecto LEIA–, Google, Microsoft, Twitter, Amazon y Fb ejemplarizaron aspectos de sus programas que trabajan con la lengua castellana (Siri, Alexa, correctores, textos predictivos, sugerencias, traductores, consultas al diccionario…) y se mostraron prestos a cooperar en este proyecto, “que compromete a todas y cada una de las partes”.

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