España semeja instalada en la excepcionalidad de la mano de sus políticos, inútiles siquiera en ponerse conforme en la fórmula que deben iluminar para superar el bloqueo. Si tras la llegada del multipartidismo, 2016 se identificó como un año nuevo por la parálisis –durante 6 meses– de las instituciones, 2019 con un abanico político aún más extenso avanza por exactamente el mismo camino. No obstante, nada se ha hecho en los 3 años que median entre los dos instantes, prácticamente parejos, y solo cuando es cierto el peligro de verse atrapados en la espiral del bloqueo, los partidos –siempre basándonos en sus intereses– reaccionan. Estas son las fórmulas que plantean para sacar a España del ostracismo. PSOE: sin votos en contra Pedro Sánchez, a quien ahora daña la situación de parálisis, anunció el día de ayer que el primer acuerdo de Estado que planteará al resto de formaciones políticas en el alegato mismo de investidura, va a ser fomentar una reforma del artículo 99 de la Constitución. Recordando que en la pasada legislatura se fomentó un cambio afín a fin de que pudiesen votar las personas con discapacidad o bien para suprimir ciertos aforamientos, los socialistas plantean una modificación limitada que no abra el melón constitucional en cuestiones más complejas que podrían poner en cuestión el modelo de Estado, mas que –en todo caso– sí requeriría a 3/5 de la Cámara, esto es, 210 miembros del Congreso de los Diputados a favor. Concretamente, abogan por exportar el modelo de los municipios a fin de que no haya «coaliciones negativas» que fuercen a la reiteración electoral. En la práctica supone que, en el caso de que no exista una mayoría opción alternativa, regirá la fuerza más votada. PP: prima de 50 escaños Por su lado, los populares miran a Grecia y apuestan por dar una prima de 50 miembros del Congreso de los Diputados al partido que gane las elecciones. Una solución que el propio Pablo Casado explicó a Sánchez en su asamblea del pasado martes y que requeriría una reforma menos ambiciosa, la de la ley electoral en vez de la constitucional, para lo que solo se precisa una mayoría absoluta en el Congreso. Un pacto de los 2 grandes partidos, quienes se disputan la primera situación, lo dejaría. En Génova se apoyan en que la propia Constitución lo deja en su artículo 68, que prevé que el Congreso tenga entre 300 y 400 miembros del Congreso de los Diputados. Esos 50 se podrían sumar a los 350 actuales. Cs: investidura fijada Ciudadanos estima que la ausencia de pautas que regulen qué debe acontecer desde el instante en que se convocan elecciones hasta la primera sesión de investidura es una «situación de la que se han aprovechado tanto Partido Socialista como Partido Popular para sostener bloqueadas las instituciones». Por tanto, plantean terminar con esta «laguna legal» y fijar una data cerrada de investidura que se celebre imperdonablemente tras las elecciones. Podemos: cultura del pacto El partido dirigido por Pablo Iglesias rechaza todas y cada una estas fórmulas y estima que la mejor vía para superar el presente bloqueo es trabajar para asentar en España la cultura del acuerdo y de los gobiernos de alianza como mejor fórmula para combatir el exceso de autoritarismo en el que acostumbran a incurrir los mandatarios políticos cuando tienen todo el poder. Conforme el diagnóstico de Podemos, un político cuando gana tiene ante sí el reto de llegar a pactos y no debe caer en la tentación de mudar las reglas del juego con el único fin de tener más simple su acceso al poder. Vox: mudar la ley electoral En su programa electoral Vox planteaba la reforma de la presente Ley Electoral y el sistema de circunscripciones, que favorece a los partidos nacionalistas y penaliza a los partidos nacionales que no queden primero o bien segundo en la mayor parte de provincias. Sin embargo, prefieren «no adelantar fórmulas» en estos instantes.

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