Shengelia, el pívot que juega con su país por contrato


Para unirse al CSKA, en el verano de 2020, Toko Shengelia tuvo que cruzar la frontera entre Georgia y Rusia a pie. El coronavirus y las malas relaciones entre los dos países hicieron que el pívot realizara un viaje estrambótico para alcanzar su destino. Condujo durante horas hasta el punto de su país más cercano a la frontera, caminó luego bajo la lluvia durante dos kilómetros y cruzó la línea divisoria con Rusia, donde unos operarios del club le estaban esperando para llevarle a Moscú.

El fichaje del jugador por el CSKA se había convertido en una cuestión de estado en Georgia, cuyas relaciones diplomáticas con Rusia están lejos de ser las mejores. La presidenta del país declaró entonces que su traspaso al club ruso era «desafortunado y una decepción», pero el pívot tenía un as bajo la manga.

Una cláusula en su contrato con la que demostraría el amor total a su país. Como condición para firmar, Shengelia pidió al CSKA que debía liberarle para disputar las ventanas de clasificación con su selección. Exigencia inaudita en el baloncesto europeo y que el conjunto ruso aceptó con tal de asegurarse el fichaje de uno de los mejores jugadores del continente. Un punto de inflexión en el baloncesto europeo, donde la gran mayoría de las estrellas siguen priorizando la competición con sus clubes en lugar de acudir a las convocatorias de sus selecciones nacionales. «Mi primer sueño, antes incluso de ir a la NBA, siempre fue jugar para mi país. Mi motivación siempre ha sido esta, desde que era un niño. Por eso, estar aquí estos días es tan importante para mí», admitía el jugador el pasado viernes, jornada en la que quedó demostrado su compromiso con su presencia ante Ucrania. 33 minutos de juego (16 puntos y 13 rebotes) solo dos días después de haber disputado un duelo con el CSKA ante el Bayern.

El conflicto abierto entre la FIBA y la Euroliga por el sistema de clasificación para los grandes torneos de selecciones sigue abierto. No están en las ventanas los mejores jugadores, algunos porque juegan en la NBA y otros porque lo hacen en equipos inmersos en la Euroliga. La coincidencia de fechas y la falta de acuerdo entre los diferentes organismos provocó hace ya más de dos años un cisma que continúa latente y que ha dejado huérfanas de sus mejores talentos a casi todas las selecciones. Los jugadores, en el medio de la diana, son los que más sufren con esta guerra, pues se ven obligados a renunciar al equipo nacional en favor de sus clubes. El negocio por encima de los sentimientos.

Un rival peligroso

No es el caso de Shengelia, que esta noche (20.30 horas, Teledeporte) estará sobre la cancha del Olivo Arena para enfrentarse a España. Un problema mayúsculo para Scariolo, que deberá hacer frente al que seguramente sea el mejor juego interior de toda la clasificación para el Mundial. «El caso de Shengelia es muy específico. Él ha elegido su selección, incluso, contractualmente y para nosotros va a ser un rival durísimo», explicaba el seleccionador en Macedonia del Norte, donde España se estrenó en el camino hacia el Mundial 2023 con victoria el pasado viernes.

Esta noche, ante Georgia, no resultará tan sencillo. Acompañando a Toko, estarán también Shermadini y Burjanadze, «un trío interior muy poderoso», como califica Scariolo, ante el que España deberá «trabajar mucho para desactivarlo». A ellos tres se une el nacionalizado McFadden, jugador del UCAM Murcia que le hizo 27 puntos a Ucrania. «Es un jugador que, por sí solo, puede ganar un partido por su facilidad anotadora», reconocía Scariolo, consciente de que la misión de derrotar a Georgia hoy será muy complicada.


Fuente: ABC.es .

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