El día de hoy arranca la segunda jornada de un festival que ha escogido la sala de un pequeño cine del ayuntamiento de Tudela para comenzar a ser. La capital de la Ribera de Navarra, guardiana por excelencia de simbólicos paisajes cinematográficos y culpable confesa del placer gastronómico de locales y visitantes acoge estos días la segunda edición de “Lo que viene”. Un certamen organizado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España que pretende transformar en una realidad la convergencia entre los diferentes perfiles activos del planeta audiovisual – incluyendo a miembros de la industria del cine y cronistas especializados- y que esta mañana desplegaba grandes dosis de expectación y aprecio a las puertas de la sala del Cine Moncayo para percibir la llegada de alguien que jamás se fija en sí para dar la vida a los personajes que interpreta. La actriz Carmen Machi, quien pese a tener raíces urbanitas reconoce no haber pertenecido jamás a ese porcentaje mayoritario y a veces ofensivo de personas que tenían pueblo, estrena “Lo jamás visto”, una refrescante comedia dirigida por la argentina Marina Seresesky en donde el ejercicio progresivo de la despoblación rural se disecciona a través del humor con las montañas de Navarra como telón de fondo y la transmisión de un mensaje que busca charlar sin prejuicios sobre los prejuicios, como base narrativa: “Verás uno procura de forma prácticamente incesante educarse de esta manera mismo. Y el cine es buenísimo para eso. Ahora mismo me resultaría extraño imaginarme a mí siendo prejuiciosa con una persona de otra raza, entre otras muchas cosas pues ser racista es una cosa que me semeja simplemente ridículo”, comenta la actriz al paso que apunta la sencillez con la que en muchas ocasiones incurrimos en ciertos comportamientos ya no solo de clase racista, sino más bien asimismo elitista. “Afortunadamente avanzas a nivel social y poquito a poco edificas una actitud que te deja evolucionar y aprender. Este aprendizaje en ocasiones depende de infinidad de factores como por servirnos de un ejemplo tu ambiente y la manera en la que te relacionas con él”, agrega. La cinta, que va a llegar a las pantallas españolas a lo largo de la semana del 12 de julio, marcha como parte miembro de una batería de propuestas que se proyectarán a lo largo de estos días en el Festival y puede leerse en clave de cine espejo en la medida que refleja comportamientos incómodos con los que el espectador puede llegar a sentirse identificado tal como apunta la propia Machi: “La empatía que puedes llegar a desarrollar con un personaje cinematográfico asimismo acarrea la posibilidad de que te veas reflejado en los aspectos negativos de ese personaje. Con independencia de que entonces te calles, con perdón, como una puta pues no te guste reconocerte en ellos. Es una cosa que da vergüenza. En general uno critica lo que ha hecho pues lo conoce bien. Lo que estamos retratando en esa película no es algo extraño a lo que hacemos ni a lo que somos. Estamos, en el fondo, hablando de nosotros”. Esta es la segunda vez que la mujer sin piano, esa que no teme a Virginia Woolf, esa que se queda a comer en la casa de los Wittgenstein y no desea que se mueran los feos, deficientemente recordada como “Aída” por el imaginario colectivo de una generación, se pone bajo el mando de Marina Seresesky tras haber viajado juntas por “La puerta abierta”, el primer largo de la argentina en donde la actriz madrileña interpretaba el papel de una ramera que no sabe ser feliz y cuya profundidad trágica le valió una nominación como mejor actriz protagonista en los Premios Goya de 2017. Una profundidad trágica, un canal sensible por el que verterse que Carmen Machi considera de forma paradójica considerablemente más desahogado que el humor: “La imperfección en el drama en ocasiones se transforma en virtud, mas la comedia debe ser precisa, debe tener un ritmo muy definido, técnicamente debe estar perfecta, debes clavar, debes estar de manera continua concentrado, no puedes fallar. La cantidad de contrariedades que te hallas en la comedia, cuando menos para mí, son mayores que las que te hallas en un registro más solemne. Generalizando mucho, cuidado. El agotamiento sicológico de los dos es el mismo. No pues hagas un drama estás padeciendo más. En ocasiones, en una secuencia trágica en la que ves unos silencios tremendos, tú a lo mejor piensas que debes adquirir el pan”,matiza entre risas ya antes de dar por concluida una sesión matinal que presagia muchas sorpresas y que proseguirá ofertando con intensidad hasta el último día de la semana todas y cada una de las novedades de los estrenos más señalados en cine y T.V. de la próxima temporada.

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