El fracaso electoral que padeció Podemos en la noche electoral y que provocó su máxima pérdida de poder territorial (75 miembros del Congreso de los Diputados autonómicos menos que en 2015) ha vuelto a reabrir el discute y la crisis interna entre los ámbitos críticos, que apuntan a su líder, Pablo Iglesias, como responsable de la fuga de votos en comunidades clave como la capital de España, Castilla-La Mácula o bien Aragón. La inmediata consecuencia de los malos resultados en las urnas favoreció el día de ayer las renuncias en bloque de la dirección de Castilla-La Mácula, un bastión hasta el momento prioritario para Pablo Iglesias para la siguiente negociación de Gobierno con la que pretendía abrirse paso en La Moncloa. Una renuncia que se aúna a la del regidor de A Coruña tras perder el bastón de mando en el Municipio. Ante este escenario, y como posible salvavidas frente a la hecatombe, ámbitos críticos ven como única salida –ante la confirmada resistencia de Iglesias a dar el paso– el adelanto de un Vistalegre tres que provoque la refundación del partido y en el que escoger a un nuevo secretario general para sacar de la crisis en la que la capacitación está sumida. El adelanto de Vistalegre tres, que correspondía festejar en el mes de febrero de 2021, va a ser una de los escenarios que los secretarios generales autonómicos van a tratar de forzar, conforme ha podido saber este diario, en el próximo Consejo Ciudadano Estatal –máximo órgano entre asambleas– que festejará el partido en las próximas semanas. Es una de las opciones que día tras día cobra más fuerza entre los cuadros de mando autonómico de la capacitación al revisar con datos precisos la deriva del partido, una vez que los ciudadanos les hayan dejado caer en las urnas por segunda vez en un corto periodo de tiempoperíodo de tiempo. No obstante, desde la dirección nacional no hay hoy atisbo de que se genere un adelanto en tiempo y forma de la renovación del liderazgo y de los órganos de Podemos. En verdad, el día siguiente de las elecciones autonómicas, Pablo Iglesias se resistía a pulsar el botón del reinicio en su capacitación y descargaba las responsabilidades políticas del trastazo electoral en la división de la izquierda, dirigida por Íñigo Errejón con su fuga en la capital de España al partido de Manuela Carmena. Sí apuntó en conferencia de prensa que su cargo estaba a predisposición de los anotados mas sin detallar data para esto. Iglesias trata hoy de hacer válidos sus mermados resultados para formar un gobierno de alianza con Sánchez, pese a que este ya haya enfriado sus pretensiones. Los ámbitos críticos se acogían el día de ayer a la organización de Vistalegre 3 en un día en el que la bóveda nacional recibía el duro impacto de las renuncias de su equipo en Castilla-La Mácula y A Coruña. Unos cargos que proseguían los pasos de uno de los barones autonómicos más próximos a la dirección estatal: José García Molina, que puso su cargo a predisposición del partido este lunes. En la comunidad castellanomanchega el partido ha pasado de ser definitivo para la capacitación del Gobierno socialista de Emiliano García-Page a transformarse en fuerza extraparlamentaria. Desde allá, hacían autocrítica y llamaban a la capital de España a crear una gestora hasta la celebración de una Reunión Ciudadana Autonómica, de la que va a salir la nueva dirección. Poco después se generaba la tercera renuncia. En A Coruña, uno de los alcaldes del cambio en 2015, Xulio Ferreiro, hacía lo propio entre lágrimas tras perder el bastón de mando y lanzaba un aviso directo a la sede nacional de Podemos: «Cuando no se cumplen los objetivos que uno se pone debe obrar en consecuencia y aceptar responsabilidades», advertía. En los próximos días el partido notificará de la asamblea que va a ser definitiva para el futuro de Podemos.

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