Machirulos y pollaviejas pueblan, conforme el parecer de determinado feminismo que está a la que brinca en las redes, las películas de Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Señores en gabán que mandan silenciar a la esposa, cowboys de urbe que sexualizan a la vecina de al lado. Mafiosos de pelo en pecho y buscavidas de tejanos apretados. La pesadilla de una feminista ortodoxa (que ni son todas y cada una ni son representativas de la mayor parte) podría concretarse en la gala de los Globos de Oro de esta madrugada. Scorsese y Tarantino, “señoros” de tomo y espinazo, están a un paso de salir del hotel Beverly Hilton de la ciudad de Los Ángeles consagrados… pese a las críticas.El año pasado, los Globos optaron por una versión edulcorada de la vida, más atentos al estruendos de la calle que al buen cine. No es que la cosecha hubiera sido para lanzar las campanas al vuelo, mas el triunfo a medias entre “Bohemian Rapsody” y “Green Book” era una apuesta clara por el “buenrollismo”. Aquella edición estaba llena, en las nominaciones, de opciones para silenciar conciencias: mucha diversidad racial y sexual, mucha historia de conciliación.Los Globos 2020, en cambio, se han olvidado de todo eso, hasta el punto de que la cuota femenina y racial ha caído en picado. Para colmo, Scorsese y Tarantino, sí señor. “El irlandés”, preferida (si se puede charlar de favoritismos este año de, ahora sí, mucha y buena competencia) para hacerse con el distinción a mejor película dramática, es un compendio y una ampliación del cine de gángsters del directivo italoamericano.Resulta que el planeta de la mafia siempre y en toda circunstancia ha sido, afirmemos, levemente refractario a la mujer. Sexista a más no poder, vamos. Mas, en esa liturgia de la confusión entre arte y vida en que vivimos, múltiples colectivos feministas criticaron tras su estreno la “falta de representación femenina” o bien el escaso peso en materia de diálogos de Anna Paquin en el papel de hija de Robert De Niro. En verdad, su mirada fiscalizadora cara el planeta turbio y sexista del progenitor es la esencia del personaje. Las feministas de línea dura han hecho una enmienda a la totalidad del cine de Scorsese basándonos en estos presupuestos. El realizador se limitó a responder: “”La edad de la inocencia”, ¿no cuenta?”.Tarantino, profesor de un cine inquieto y de manera frecuente sádico, nada condescendiente y hasta hostil al buen rollo, ha sido acusado desde hace unos años, no ya de obviar a la mujer, sino más bien de sexualizarla o bien aun maltratarla en sus grabes. “Érase una vez en…Hollywood”, preferida al Globo a mejor comedia, no ha sido una salvedad. Las críticas se fundamentan en el papel secundario de Margot Robbie como Sharon Tate y el “maltrato” del personaje de Brad Pitt a 2 jóvenes hippies en el curso de una riña “tarantiniana”.La ola de censura a Tarantino ha calado en medios tan reputados como “The Hollywood Reporter” y “The Guardian”. No contribuye mucho a su imagen exactamente el tratamiento de la violencia de su cine, su amistad con Harvey Weinstein, productor de sus grandes cintas, o bien la demanda de Uma Thurman por una escena en la que, afirma, estuvo a puntito de fallecer en “Kill Bill”. Exactamente esta cinta acredita a quienes estiman que el realizador ha mostrado por su parte a mujeres empoderadas. ¿Cuenta o bien no cuenta?

Fuente: larazon.es

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