Mientras España supera en número de fallecidos a China por el coronavirus y se asoma a una recesión económica de dimensiones ignotas mas apabullantes, la única salvación posible semeja estar en Europa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acentuó el día de ayer la solicitud de ayuda comunitaria y pidió a Bruselas pruebas de «compromiso real, de contundencia y de solidaridad». Conforme adujo, Europa «se la juega» y «esta vez no puede fallar».

El mensaje de Pedro Sánchez llega tras el fiasco de la asamblea del Eurogrupo del pasado jueves, en la que Países Bajos y Alemania acabaron poniendo pie en pared a las solicitudes de ciertos países, entre ellos España, que pedían la puesta en marcha de un instrumento de deuda común, lo que de manera coloquial se han venido a llamar «coronabonos» y que el día de ayer Sánchez rebautizó como «bonos de reconstrucción», para poder financiar los ingentes gastos que va a dejar tras de sí la pandemia del coronavirus Covid-19.

«Hasta los países más europeístas precisamos pruebas de compromiso real por la parte de la UE, que escucha y actúa, mas solicitamos contundencia y solidaridad», destacó el día de ayer Sánchez a lo largo de su comparecencia en La Moncloa. Y es que la brecha abierta entre el norte y el sur del Viejo Continente no hace sino más bien rememorar los espectros de la crisis de 2008, cuando Alemania bloqueó la posibilidad de producir deuda conjunta aun en los instantes más duros de la crisis del euro. Los países «hormiga» no deseaban entonces financiar la celebración de las «cigarras». Y tampoco semejan estar prestas a compartir gastos ahora.

Cuando menos no en las condiciones en que hoy en día demanda España. Conforme afirmó el día de ayer Sánchez, se demandan a Europa diferentes géneros de medidas, dirigidas a combatir la urgencia sanitaria por el coronavirus, de coordinación para asegurar la repatriación de compatriotas y asimismo de ciberseguridad común, «por lo que la contestación ha de ser unida ante la presente catástrofe». Además de esto, se solicita levantar «una economía de guerra y fomentar la resistencia con medidas de endeudamiento público». Es que lo Sánchez ha llamado un «nuevo Plan Marshall», que «debe contar con el respaldo de todos y cada uno de los organismos europeos», incidió .

No obstante, tanto Alemania como Países Bajos ya mostraron a España el camino y pasa, a su parecer, por la apelación al Fondo de Rescate. Algo a lo que el día de hoy se ha vuelto a negar el presidente: «Hay que mutualizar esa deuda entre todos», a fin de que «los bonos de reconstrucción tengan el gabán, el amparo y la solidaridad del conjunto de Europa». El inconveniente pasa por delimitar qué conceptos podrían financiarse mediante este papel de deuda común. Y que no todos y cada uno de los países han aprobado exactamente las mismas redes de cobertura social, ni tienen exactamente la misma estructura sanitaria.

Como fuere, Sánchez asimismo trató el día de ayer de mutualizar la crisis sanitaria con el resto de los asociados europeos. Como en precedentes comparecencias, el presidente destacó la dimensión «global» de la pandemia del coronavirus que, afirmó, es «simétrica» y «no respeta fronteras ni distingue entre Estados». Y aseguró que todos y cada uno de los países, «con independencia de su situación económica», deben hacer frente «a exactamente las mismas realidades y carencias», como por servirnos de un ejemplo en el momento de «adquirir material como mascarillas, batas y guantes. «Ninguno teníamos en psique la magnitud del reto ni contábamos con los recursos necesarios», reconoció.

El tiento en las negociaciones con Europa es ahora más esencial que jamás. Este país figura entre los más endeudados del euro, lo que puede suponer un inconveniente en el futuro para financiar los gastos derivados de la pandemia por el virus Covid-19. Y la economía de España, basada en servicios y turismo, y con un extenso porcentaje de pequeñas y medianas empresas, padecerá el impacto con singular fuerza. Mas, además de esto, la administración de la crisis sanitaria ha puesto a España en el foco mundial, con el peligro asociado de rememorar una crisis reputacional que sería ahora mortal.

Fuente: ABC.es

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