Pedro Sánchez consiguió el día de ayer el aval de la ejecutiva del Partido Socialista para aferrarse a su propuesta de conformar “un gobierno monocolor”. O sea, sin miembros de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros, mas en el que la capacitación de Pablo Iglesias podría designar a ciertos independientes de reconocido prestigio para ocupar cargos intermedios en la estructura de la administración del Estado. Este planteamiento, conforme destacó la presidente del Partido Socialista, Cristina Narbona, fue apoyado “por unanimidad” por la ejecutiva socialista reunida el día de ayer en Ferraz, antes que el día de hoy vuelvan a verse las caras Sánchez y también Iglesias, a un par de semanas de que se celebre el discute de investidura. “Un gobierno de colaboración, no de coalición”, resolvió Narbona.

Frente al disconformodidad que Sánchez y también Iglesias sostienen sobre la fórmula del futuro ejecutivo, el líder del Partido Socialista optó el día de ayer, sin embargo, por abrir una vía para la negociación con Unidas Podemos que deje desbloquear la investidura. De esta manera, puso sobre la mesa una “propuesta abierta de cooperación” para poder conformar un “gobierno social, feminista, ecologista, europeísta y progresista”. Se trata de un documento de 38 páginas, una “síntesis” del programa electoral con el que Sánchez ganó las elecciones generales del 28-A y que estructurará además de esto su alegato de investidura el próximo 22 de julio. Asimismo, anunció Narbona, “será la base para comenzar a charlar con Unidas Podemos de pactos programáticos”.

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Ahora, Sánchez designó a un equipo de trabajo para abrir inmediatamente la negociación con la capacitación morada, ordenado por Adriana Lastra y también integrado por María Jesús Montero, Paco Salazar y Luz Martínez Seijo. Los estrategas de Sánchez en la Moncloa advierten que si Iglesias no se aviene ahora a negociar un pacto programático de gobierno, va a quedar en patentiza que su único interés no son las políticas, sino más bien los sillones. “Por programa y medidas sociales no será, con lo que si no hay pacto va a ser por otra cosa”, apuntan, en referencia a la demanda que en el Partido Socialista atribuyen al líder de Unidas Podemos de “ocupar la poltrona”. En Ferraz desean con esta estrategia vencer la “posición muy reluctante de Pablo Iglesias a sentarse a negociar”. Además de esto, aseguran que la propuesta programática acordada por el Partido Socialista incluye ganchos para la capacitación morada, como en el tema de las pensiones o bien la política de residencia.

Narbona justificó que “en lo primero sobre lo que hay que ver si hay aproximación” es en el programa. “El orden lógico es primeramente fijar el perímetro sobre el que hay acuerdo”, aseguró, para abordar solo después qué cargos podrían ofrecerse a Unidas Podemos. La presidente del Partido Socialista, en cualquier caso, prosiguió esgrimiendo la discrepancia con la capacitación morada frente a la cuestión catalana como elemento que impide forjar un gobierno de alianza. En el documento programático aprobado en Ferraz, los socialistas se restringen a manifestar su apuesta por “seguir avanzando en el impulso del autogobierno, compatible con la igualdad y la solidaridad en el marco de la Constitución y los estatutos de autonomía”. “Lo que no vamos es a negociar en ningún caso con los partidos independentistas a cambio de su abstención”, resolvió la presidente del Partido Socialista.
Mas si los socialistas comprendían que este documento, aprobado por Ferraz y lanzado a la prensa ya antes de ponerlo en la mesa para la negociación, iba a satisfacer a Unidas Podemos, erraban. La decepción de los morados es manifiesta desde primera hora de la mañana de el día de ayer, cuando Pablo Iglesias se quejaba, desde la Universidad de Verano de El Escorial, de la “falta de seriedad” que supone filtrar, aun ya antes de la asamblea en Ferraz, un documento a la prensa “para que me preguntéis aquí”. Mas la decepción fue todavía mayor cuando el Partido Socialista dio a conocer el papel, que supone “otro paso atrás”, conforme Unidas Podemos, puesto que no es más que un “copia-queja del programa del PSOE” que ni tan siquiera recoge aquellos puntos en los que los dos partidos se habían puesto conforme ya en el mes de octubre del 2018, en el pacto de presupuestos. De esta manera, en él no consta la derogación de la reforma laboral, ni la intervención de la burbuja del alquiler, o bien la reforma pactada de la tarifa eléctrica, que pretendía bajar una de las facturas de luz más caras de Europa.

Unidas Podemos lamenta que, además de esto, la nueva propuesta asimismo suponga un paso atrás en lo que se refiere a la conformación del gobierno, pues desmiente las palabras del presidente Sánchez en la entrevista de la semana pasada en Telecinco, cuando apuntó a la posibilidad de que Unidas Podemos incorporase ministros al gobierno, siempre y cuando fuesen “independientes de reconocido prestigio”. El malestar es doble, sobre todo pues en la asamblea del siete de mayo en la Moncloa, aseguran fuentes de Podemos, en la que Sánchez y también Iglesias decidieron postergar las negociaciones hasta tras las municipales, el presidente en funciones ofreció a Podemos un gobierno de alianza en el que pudiesen agregar ciertos ministros morados y que debía acordarse tras el 26-M. Mas llegado el instante, Sánchez se inclinó por un gobierno a solas y se desdijo de su oferta. El día de ayer, desde la Moncloa negaban tal cosa. Los socialistas desmintieron que Sánchez llegase a charlar de gobierno de alianza con Iglesias, y se mostraban muy molestos con una filtración que estiman que entorpece la negociación que debe iniciar el día de hoy. En cualquier caso, Iglesias, ayer por la noche en Telecinco, evitó confirmarlo, mientras que afirmaba que sí con la cabeza, por de esta forma decir: “No puedo comentar el contenido de mis conversaciones con Sánchez, mas creo que es evidente el optimismo con el que salimos de aquella reunión”.

Fuere como fuese, Podemos está presto a sentarse a las mesas de negociaciones que plantea el Partido Socialista. En verdad, resaltan que la idea de iniciar lo antes posible a concretar la legislatura mediante los equipos es suya y llevan semanas aguardando a que los socialistas ­renuncien al acuerdo con Ciudadanos y se sienten a negociar. Iglesias ­dice ser optimista sobre el resultado de las conversaciones y, si bien lamenta que a esta altura “Sánchez tenga todos y cada uno de los deberes sin hacer”, confió en el pacto final: “No creo que Pedro Sánchez vaya a ser tan irresponsable de llevarnos a una reiteración de las elecciones”.

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