Si hace dos años nos hubiesen dicho que iba a llegar una avalancha de teléfonos con cámaras de 48 megapíxeles nos habría semejado prácticamente imposible. Mas tras el éxito que está tenido entre muchos fabricantes un sensor de imagen de Sony con esa resolución, ahora Samsung recoge el testigo y termina de anunciar el desarrollo de sensores de imagen de 64 megapíxeles. Se trata del modelo ISOCELL Bright GW1, que la compañía surcoreana va a vender asimismo a otros fabricantes.

¿Qué sentido tienen resoluciones tan descabelladas en teléfonos móviles? Sobre todo teniendo presente que ni los sensores de imagen de muchas cámaras profesionales alcanzan esas resoluciones tan elevadas. Para contestar a esto hay que saber de qué manera marchan los sensores de imagen.

El funcionamiento de estos nuevos sensores de imagen es fácil de comprender y bastante ocurrente

Un sensor se compone de numerosas células sensibles a la luz, tantas como pixeles tiene la fotografía que la cámara en cuestión es capaz de efectuar. Es fundamental el tamaño de estas células, es lo que los fabricantes llaman “tamaño del pixel”. Cuanto mayores son estas células, cuanto mayor es el tamaño del píxel, con más precisión captan la luz, por enclenque que esta sea.
Los sensores de imagen de las cámaras réflex y de muchas cámaras sin espéculo son mucho mayores que los de los teléfonos móviles. De ahí que, esas cámaras son capaces de poder hacer fotografías con poca luz con una mayor nitidez que los teléfonos móviles. Puesto que estos por sus dimensiones no pueden introducir un sensor de imagen de importante tamaño en su interior.

Sensor Isocell de Samsung de 64 megapíxeles para teléfonos móviles.
(Samsung)

Con lo que lo más prudente de entrada es reducir la resolución de los sensores de imagen a fin de que de este modo el tamaño de los pixeles de su enano sensor de imagen sea mayor y las imágenes tengan mejor calidad. De ahí que las cámaras primordiales de los últimos iPhone o bien los Samsung Galaxy 10 están limitadas a una resolución de 12 megapíxeles.

Mas Sony, que es la compañía número uno a nivel del mundo en fabricación de sensores de imagen, cambió las cosas al lanzar su sensor IMX586 de 48 megapíxeles. Que ahora pertrechan múltiples teléfonos. Realmente este sensor, con un tamaño de pixel pequeñísimo (0,8 micras), fue pensado primordialmente para unir la información de 4 de estos pixeles y conseguir una especie de pixel virtual de mayor tamaño (uno con seis micras) al reducir la resolución a 12 megapíxeles. Lo que mejora las fotografías y vídeos que se captan con poca luz.

Sony fue la primera empresa que ha vendido un sensor para smartophones que deja fotografías de importante tamaño con buena luz

El beneficio de esta tecnología es que a plena luz del día, donde el tamaño de los pixeles no es tan esencial, se pueden captar fotografías de 48 megapíxeles, Esto deja por servirnos de un ejemplo ampliaciones en papel de importante tamaño recortar zonas de la imagen sin apenas perder calidad. Mas cuando la luz reduce se puede reducir la resolución a 12 megapíxeles.
Samsung da un paso más en esa tendencia tecnológica con el anuncio de este sensor de imagen de 64 megapíxeles. El sensor de los coreanos es de mayor tamaño que el de Sony, de ahí que pese a que tiene más megapíxeles más el tamaño de sus pixeles es idéntico al de su competidor: 0,8 micras.

El nuevo sensor de Samsung deja la grabación con determinación Full HD a 480 fps, lo que promete imágenes a ralentí de bastante calidad

Al usar la tecnología tetracell, para sumar la información de 4 pixeles, se consiguen imágenes de 16 megapíxeles, en vez de 12 como en el caso del sensor de Sony. Mas no es esa la única innovación que tiene este sensor que puede dar bastante que charlar. El nuevo sensor acepta un modo de alto rango activo (HDR) en tiempo real.
Merced a esto es capaz de enseñar detalles en las zonas más alumbradas y más oscuras de una fotografía con una precisión algo inferior a la del ojo humano. Asimismo se incorpora una tecnología de autoenfoque de detección de fase que promete un enfoque rapidísimo y es posible la grabación con determinación Full HD a 480 fps. Lo que promete imágenes a ralentí de bastante calidad.
Con lo que no estamos sin más ni más frente a una nueva guerra del megapíxel como la que vivimos hace unos años en las cámaras, en la que se aumentaba la resolución de los sensores de imagen solo por una cuestión puramente promocional. En un caso así menos no es más.

No estamos frente a una nueva guerra del megapíxel como la que vivimos hace unos años en las cámaras compactas

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