Tiene por nombre Samantha Cristoforetti. Tiene 42 años, es italiana y la enorme apuesta de la Agencia Espacial Europea (ESA) para las futuras misiones espaciales tripuladas. Esta conduzco de aviación es la tercera mujer astronauta de la ESA y la que más posibilidades tiene de pisar la Luna en 2024, en la misión Artemisa que fomenta la NASA y con la que coopera la Agencia europea. «Nosotros estamos cooperando con ellos y haciendo presión a fin de que, como anunció el presidente Trump, que desean incluir a una astronauta en la misión, sea europea. La que más opciones tendría es Samantha», asevera Bernard Foing, líder científico de Smart1 (la primera misión europea que llegó a la Luna) y asimismo es el directivo del Conjunto Internacional de Exploración Lunar de la ESA. La idea que tienen desde la Agencia del futuro de la exploración lunar pasa por 2 nuevas etapas. «La Luna es nuestro octavo continente y, tras las misiones Apolo y las últimas expediciones chinas –solo rememorar que hace unos meses el gigante asiático envío una misión a la cara oculta del astro–, ahora nos centramos en montar una primera aldea robótica en suelo lunar», explica el científico. Esta idea busca ahondar en el conocimiento y explorar la posibilidad de emplear sus recursos (como el agua) para reducir el costo de la vida de los futuros exploradores lunares. «Para que las misiones humanas sean eficaces y menos costosas, debemos explotar bien los recursos que nos ofrece la Luna», mantiene Foing. Y, ¿qué podemos extraer del suelo lunar? «Podemos emplear el hielo para transformarlo en agua y asimismo extraer hidrógeno de él. Del polvo lunar podemos conseguir vidrio que, merced a la impresión 3D, podríamos emplear para montar módulos. Los metales que contiene asimismo nos pueden ser útiles, como el helio-tres, que sabemos que, en un largo plazo, podríamos utilizar para fusión nuclear». Diez toneladas de este gas proveerán de energía a toda Europa a lo largo de un año entero, «pero para lograr esto todavía deberemos aguardar unos 40 años», agrega el especialista. Elevado coste Sin estos recursos, todas y cada una de las provisiones deberían mandarse desde la Tierra, con el gran costo que eso supondría. Además de esto, desde la ESA asimismo proponen la posibilidad de establecer fábricas de «combustible lunar» que pudiesen aprovisionar a futuros cohetes que van a despegar desde allá cara otros lugares del Sistema Solar, como podría ser Marte. Europa dispondrá el año próximo de su primer acceso a la superficie lunar, en tanto que proveerá el sistema de aterrizaje a la misión rusa Luna 27 que se posará cerca del polo sur y está, además de esto, finalizando un sistema de comunicaciones y un taladro para recoger muestras y traerlas a la Tierra para su análisis. Con ese primer proyecto de la aldea robótica, «lo que asimismo procuramos es, mediante avatares, que nuestras manos estén en la Luna. Poder dirigir a los robots desde la Tierra. Ellos van a ser nuestros ojos», afirma Foing. Mas, para poder lograr todo esto, la Agencia europea, como la de Norteamérica, desean buscar el apoyo de la industria privada. Sin empresas como Space X, de Elon Musk, o bien Blue Origin, el futuro espacial estaría considerablemente más comprometido. «La ESA debe diseñar sus misiones conforme el presupuesto que acuerdan destinar los ministros de los diferentes países. A final del actual año se reunirán en Sevilla y en dependencia de lo que determinen vamos a jugar un papel aproximadamente esencial en la exploración lunar», explica Santa Martínez, organizadora científica de la misión europea BepiColombo. De este modo, «se deben invertir unos 500 millones de euros por año para financiar tanto los vuelos tripulados como la exploración», explica Foing. Esta cuantía tan elevada asimismo podría extraerse de la reducción en la financiación de la Estación Espacial Internacional (EEI). «Nuestra idea es que, desde 2024, cambiemos el dinero de destino y nos centremos más en la exploración», agrega Martínez. Mas, si bien para Europa y E.U. esta base en el espacio tiene data de caducidad, Rusia disiente y ya está generando más de un roce entre países. ¿Va a ser este el comienzo de una nueva Guerra Fría en el espacio?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *