El temporal de gota fría que está golpeando una parte del territorio de España en los últimos días ha hecho estragos en ciertas provincias del sudeste de país. Y no nos referimos solo a daños materiales, sino asimismo se ha cobrado la vida de 2 personas. Específicamente, un matrimonio de 70 años, cuyo vehículo ha sido arrastrado por el agua en el camino de Fuente la Higuera, en la localidad albacetense de Caudete.
La pareja se ha visto sorprendida por el agua y no ha conseguido salir a tiempo del turismo para ponerse a salvo. No es la primera vez que se dan casos tan trágicos como este cuando hay lluvias torrenciales. Así, jamás está de sobra efectuar una serie de recomendaciones sobre qué hacer si nos hallamos con un tramo anegado. La propia Dirección General de Tráfico (DGT) ha compartido en su cuenta de Twitter una infografía animada dando consejos a este respecto.

Sobra decir que, en condiciones meteorológicas desfavorables, lo mejor es dejar el vehículo en casa y decantarse por otras opciones alternativas de transporte. En caso de que dicha opción sea imposible y no quede más antídoto que ponerse al volante, hay que extremar la cautela adaptando la conducción a las circunstancias.

¿Sabrías qué hacer si te sorprende una #riada?Con 40 cm de profundidad ya existen muchas posibilidades de que un vehículo se vea arrastrado por el agua. No te expongas, no atravieses zonas anegadas. #SeguridadVial #DGT pic.twitter.com/9a8KravV6c— Dir. Gral. Tráfico (@DGTes) 12 de septiembre de 2019

Bajo un mantón de lluvia o bien con el pavimento mojado, se debe reducir la velocidad, acrecentar el espacio de seguridad en comparación con turismo precedente (sobre pisos deslizantes, aumenta la distancia de frenado) y circular con suavidad (sin acelerones ni frenazos). Todo esto nos va a ayudar a supervisar el vehículo en el caso de padecer el peligroso aquaplaning (los neumáticos no consiguen evacuar el agua, de tal modo que las ruedas, en vez de traccionar, patinan).
Si viajamos por una carretera que atraviesa un cauce generalmente seco, mas una tormenta lo ha transformado en un torrente que ha anegado la vía, debemos detenernos y valorar la situación, en tanto que corremos el peligro de procurar cruzarlo y que la corriente nos arrastre. Esto va a depender de múltiples factores, como la profundidad del cauce, la capacidad de atravieso del vehículo, la velocidad de la corriente y el peso del vehículo.

Lo más probable es que el agua baje turbia y no se pueda saber si ha hecho algún socavón en el asfalto, de tal modo que aumente la profundidad. Conforme notifica la DGT, una riada de 40 centímetros arrastraría a ciertos automóviles, al paso que si la cantidad se eleva a 60 cm la mayor parte de vehículos sería inútil de superarla. Si no lo vemos clarísimo, lo mejor es abortar la maniobra y dar media vuelta.

Infografía sobre de qué forma afecta la corriente a la estabilidad del vehículo
(DGT)

En caso de que, a pesar de todo, decidiésemos continuar adelante para efectuar el atravieso y la corriente nos arrastra, es importante salir del interior del coche cuanto antes. Tras desabrocharnos el cinturón (un adulto va a deber desatar a los pequeños que estén en el habitáculo), podemos escapar por las ventanas mientras que el vehículo flota.
Si el elevalunas eléctrico no marcha vamos a deber romperlas con un objeto puntiagudo. Lo más práctico es llevar en la guantera un martillo de seguridad con cortacinturones integrado. Como muchos automovilistas carecen de este instrumento, pueden extraer un reposacabezas para pegar el cristal con la barra de metal. El parabrisas se puede desencajar presionando realmente fuerte con los pies.

En el instante en que el vehículo se esté hundiendo, va a ser imposible abrir la puerta debido a la diferencia de presiones existente entre el interior y el exterior. Solo se va a poder hacer cuando el habitáculo tenga tanta agua que se igualen las presiones. Mientras que se marcha llenando, es esencial que los más pequeños se pongan de pie para respirar el aire amontonado en el techo. Una vez se pueda abrir se debe tomar el poco aire que queda para escapar del habitáculo ayudando a los pequeños a salir a la superficie.
Con independencia de si nos liberamos por la ventana, el parabrisas o bien la puerta, debemos procurar nadar en favor de la corriente hacia la ribera más próxima o bien un árbol donde sujetarnos.

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