Uno de los efectos colaterales de la borrasca Gloria que más ha llamado la atención estos días en los medios son las inmensas olas que ha generado en el mar Mediterráneo. En verdad, seguro que habéis visto muchas noticias que anuncian que, tanto en Valencia como en las Islas Baleares, se han batido récords históricos con olas de «8,44 metros» y «14,2 metros». Incluso de esta manera, probablemente ninguna de estas 2 olas monstruosas a las que se ha dado tanto bombo hayan existido de verdad… Y la razón es que medir la altura de las olas es un proceso bastante más complejo de lo que semeja.Nacimiento de una olaLas olas se forman sobre la superficie del océano debido a la acción del viento. Por una parte, la corriente de aire tiende a arrastrar las moléculas de agua con las que entra en contacto y «estirar» la superficie del mar. Mas, además de esto, el flujo turbulento de aire sobre la superficie del agua genera zonas en las que el gas se mueve a diferentes velocidades: allá donde la velocidad del viento es mayor aparecen zonas de baja presión que «tiran» del agua cara arriba, al tiempo que las corrientes de menor velocidad generan áreas de alta presión que «empujan» la superficie cara abajo.Estructura de una olaEste tira y afloja intermitente que ejercita el aire sobre la superficie marina es la fuerza oscilatoria que produce las olas, un tanto como las que generamos en verano cuando flotamos en el agua sobre un dónut y nos da por hacer fuerza cara arriba y cara abajo con el flotador. Conforme ganan altura, las olas adoptan su característica forma sinusoidal, formando una cresta que se levanta sobre el que sería el nivel del agua en reposo y un val cuyo punto más profundo está bajo el mismo.Midiendo la olaTeniendo esto en cuenta, descubrir el tamaño de una ola podría parecer fácil por el hecho de que da la sensación de que debería bastar con medir la distancia que aparta la parte más alta de la ola y la parte más baja. Además de esto, ni tan siquiera debemos meternos en el agua para hacerlo, por el hecho de que la superficie del océano está infestada de boyas que flotan sobre un punto fijo, midiendo continua y sigilosamente cuánto cambia su desplazamiento vertical mientras que las olas pasan por debajo de ellas.Ahora bien, las cosas se dificultan cuando esos datos de altura se representan sobre un gráfico. En un planeta ideal, la alteración de la altura de las boyas con el tiempo dibujaría una curva sinusoidal perfecta, tal y como si fuera el perfil suave de un campo de dunas en la mitad del desierto. En cambio, lo que se consigue es algo así:Una curva sinusoidal ideal (arriba) y un ejemplo del aspecto que tiene un diagrama de desplazamiento vertical real de una boya (abajo).Una curva sinusoidal ideal (arriba) y un caso del aspecto que tiene un diagrama de desplazamiento vertical real de una boya (abajo).La razón por la que los datos que toman las boyas tienen esta pinta tan anárquica es que, en mar abierto, las olas proceden de muchas direcciones diferentes y se solapan entre ellas constantemente. Como resultado, si una boya registra un desplazamiento vertical muy brusco, eso no significa necesariamente que una enorme ola individual haya pasado por debajo de ella. En su sitio, probablemente se trate de un episodio provocado por el solapamiento momentáneo de múltiples olas. En verdad, es realmente difícil distinguir dónde termina una ola individual y dónde comienza la próxima solo basándonos en los datos de alteración de altura proporcionados por las boyas.Entonces, ¿de qué forma se ha podido distinguir el punto más alto y bajo de esas «olas de récord» que se han estado anunciado estos días? Bueno, la contestación es que no se ha podido. Realmente, la existencia de esas olas gigantes está oculta tras un velo estadístico.Cuestión de estadísticaAnte la imposibilidad de distinguir una ola individual entre el amasijo de datos de desplazamiento vertical, las mediciones que toman las boyas a lo largo de un periodo específico se someten a un proceso estadístico que deja apreciar cuál ha sido el perfil de alturas de las olas más probable en ese lapso de tiempo. Entre los diferentes factores que se pueden conseguir por medio de este tratamiento de los datos está el llamado factor de altura significante (simbolizado como H1/3), una cantidad que se emplea para dar una idea de lo severo que es el oleaje y que señala la altura media del 33% de las olas más grandes que habrían ocurrido en el periodo en cuestión.Pero, ojo, recordemos que esa altura no se corresponde a ninguna ola individual. Sencillamente es una media que sirve para dar una idea a los nautas del género de oleaje que pueden aguardar hallar en el océano. Por ejemplo, si el factor de altura significante de las olas a lo largo de un temporal fuera de 10 metros, lo que esta cantidad refleja es que la altura media del 33% de las olas más grandes que se han registrado es de 10 metros. Ciertas olas fueron más altas y otras fueron más bajas, mas la estadística deja asegurar que las mayores rondaban aproximadamente esa cantidad.Por supuesto, eso no excluye que a lo largo del mismo periodo se formara alguna ola con una altura considerablemente mayor que la de la media proporcionada por el H1/3. En verdad, se acostumbra a estimar que las olas más grandes que ocurren a lo largo de un periodo específico puede llegar a tener una altura entre uno con tres y uno con nueve veces superior a la del factor de altura significante. En el caso de un periodo en el que registre un H1/3 de 10 metros, existe la posibilidad (si bien poco probable) de que haya pasado bajo la boya alguna ola de hasta 19 metros de altura.Las «olas récord» que no existenPor tanto, lo que llama la atención de las «olas récord» de ocho,44 y 14,2 metros que se han anunciado en Valencia y Baleares es que ninguna de las 2 cifras refleja una ola gigante real.En el caso de Valencia, esos ocho,44 metros se corresponden con el factor de altura significante. Y, si bien se trata de un récord para la zona, no se trata de la altura de una ola individual. En verdad, un factor H1/3 de ocho,44 metros implica que una ola de hasta 16 metros de altura podría haber pasado bajo la boya a lo largo del periodo en el que efectuó la medición… Mas no podemos asegurarlo con certidumbre, claro, por el hecho de que se trata de una aproximación estadística.En cuanto a Baleares, lo más probable es que la boya del islote de Sa Dragonera tampoco midiese una ola gigantesca de 14,2 metros, como se ha dicho en muchos medios. Aparte de un factor de altura significante de siete,97 metros, la boya en cuestión marcó una «altura máxima en tiempo real» de 14,2 metros a las tres de la madrugada del 20 de enero. El inconveniente es que solamente señala esa «altura máxima en tiempo real» es que hubo un instante en el que la boya registró un desplazamiento vertical de 14,2 metros, lo que no quiere decir que una ola individual la elevase hasta esa altura. Es más, como explican en el portal de surf SwellNet, esta cantidad puede ser sencillamente una subida brusca provocada por el solapamiento de 2 o bien más olas.Por tanto, la moraleja de esta historia es que las redes de boyas y los modelos matemáticos que se usan para procesar sus datos no están hechos para advertir «olas récord», sino más bien para facilitar la navegación en los océanos. Y, si bien la estadística deja apreciar con relativa seguridad la altura máxima de las olas que se han formado en un sitio y un periodo específicos, la ola más grande de cualquier tormenta proseguirá siempre y en toda circunstancia oculta entre un embrollado mar de… Bueno, de olas.QUE NO TE LA CUELEN:Las olas son alteraciones mecánicas que se extienden por la superficie del agua. Como semejantes, no transportan agua de un sitio a otro en altamar, sino sencillamente hacen que las moléculas de agua fluctúen alrededor del sitio en el que se hallan.BIBLIOGRAFÍA (MLA):Puertos del Estado. “La boya de Valencia registra olas de ocho,44 metros de altura significante”, 20 de enero de 2020.Costal Data Information Program (CDIP). “Wave Measurement” (2019)Stu Nettle. » Know Your Product: How do wave buoys work?», Swellnet (23 de octubre de 2018)

Fuente: larazon.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *