Madrid es una ciudad muy grande y sobre todo diversa, con grandes avenidas, estrechas callejuelas, mercados, museos, parques… y muchos barrios, cada uno de ellos con su propia personalidad. Su infinidad de posibilidades obliga a confeccionar un plan muy preciso para sacarle el máximo partido si disponemos de poco tiempo.
Si sólo tienes uno o dos días libres para conocer la capital, te ofrecemos una propuesta para explorar lo esencial; una ruta que te llevará por los puntos más interesantes de Madrid. Toma nota.

Un turista frente a la catedral de la Almudena
(freemixer / Getty Images/iStockphoto)

Cómo llegar

Su posición en el centro de España hace que no sea una misión muy complicada alcanzar Madrid. Como es lógico, la capital está muy bien comunicada por carretera, en tren o en avión. Pero vamos a centrarnos en los vuelos. El aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez se encuentra a tan solo 13 kilómetros al noreste y los billetes de avión suelen ser baratísimos: hemos comprobados tarifas para los próximos meses desde varias ciudades españolas y hay precios de ida y vuelta que oscilan entre los 28 € y los 80 € aproximadamente.

Para empezar, las mejores vistas de Madrid

Un buen consejo para conocer Madrid desde otra perspectiva es la terraza de la azotea del Círculo de Bellas Artes en la calle Alcalá. Desde este patio se puede contemplar la ciudad en toda su extensión, sus grandes avenidas, monumentos, espacios verdes, las Cuatro Torres y los grandes rascacielos de la capital; una excelente manera de avistar el territorio que nos pondremos a explorar durante el resto del día.

Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid

Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid
(JJFarquitectos / Getty Images)

Desayuno: chocolate con churros

Junto con sus hermanas mayores, las porras, los churros con chocolate son toda una tradición en España y especialmente en Madrid. Se dice que el nombre se lo pusieron los pastores debido al gran parecido de los cuernos de sus “ovejas churras” con este típico alimento elaborado con harina, azúcar, agua y sal. Existen muchísimas opciones para catarlo.
El local más famoso para hacerlo tal vez sea San Ginés, pero deberás mentalizarte para ponerte a la cola y esperar tu turno. Suele pasar con lo bueno, que atrapa a la gente como moscas. Si lo tuyo no es la paciencia, prueba con Chocolat -en el barrio de las Letras-, donde el chocolate es artesano y está para chuparse los dedos una y otra vez.

Comer churros con chocolate en San Ginés, un 'must' para los visitantes de Madrid

Comer churros con chocolate en San Ginés, un ‘must’ para los visitantes de Madrid
(StockPhotoAstur / Getty Images)

La Castellana de cabo a rabo

Un ejercicio muy interesante es atravesar la ciudad a través del paseo de la Castellana, de norte a sur, a lo largo de los paseos del Prado y de Recoletos. Es el centro financiero de Madrid, con tiendas y hoteles exclusivos. El Museo de Ciencias Naturales, la zona de Nuevos Ministerios, las torres Kio y plaza de Castilla con su enorme obelisco son sólo algunas de las paradas que valen la pena. En la parte más al norte, también están las Cuatro Torres (la Foster, la PwC, la Espacio y la de Cristal).

Un poco de cultura en el Prado

Es un imprescindible. Aunque ni todo el tiempo del mundo sería suficiente para admirar la belleza que almacena el interior de este museo, sin duda de los mejores del planeta. Pero, recuerda, tienes poco tiempo. Probablemente una hora como máximo.
Por eso, nuestro consejo es concentrarte en estas 10 obras principales para una visita rápida: El Jardín de las delicias, de El Bosco; La Anunciación, Fra Angelico; La familia de Carlos IV” y Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya; Las Meninas y La rendición de Breda, de Velazquez; Las tres gracias, de Rubens; Carlos V, de Tiziano; Chicos en la playa, de Sorolla, y El descendimiento de la cruz, de Van der Weyden.

Escultura de Velázquez frente al Museo del Prado

Escultura de Velázquez frente al Museo del Prado
(FernandoAH / Getty Images/iStockphoto)

Bocata de calamares

Ir a Madrid y no comerte un bocata de calamares es un sacrilegio. Una magnífica decisión es hacer un paréntesis en la caminata y optar por un brunch a base de bocata de calamares. No hay nada más castizo que este manjar local. Es muy sencillo: pan crujiente y calamares de calidad. Si además lo refrescas con una buena caña, la cosa gana mucho. El Brillante (Glorieta del Emperador Carlos V, 8) o el Bar Postas (C/ Postas, 13) son dos excelentes opciones.

Relax en el Retiro

Pasear durante un rato por este parque debería estar obligado. Va bien para respirar y alejar el estrés. Este parque, concebido para ser jardín real para Felipe IV allá por el siglo XVIII, está lleno de caminos con encanto. Además, tienes un lago donde puedes dar un paseo en barca, el palacio de cristal, el monumento al Rey Alfonso XII, la desaparecida Real Fábrica de Cerámica, el museo del ejército o el paseo de la Argentina.

Palacio de Cristal, parque del Retiro

Palacio de Cristal, parque del Retiro
(twing / Getty)

Comerse un cocido

Existen pocos platos tan madrileños como el cocido, convertido en toda una tradición. Eso sí, su contenido es contundente: se elabora principalmente a base de garbanzos, repollo, patata, zanahoria, morcilla, chorizo, hueso de jamón, tocino, morcillo y gallina. Como verás, no es muy sugerente si vas en pleno verano.
Uno de los sitios más auténticos es la Casa del Abuelo (c/ Goya 52), una taberna muy castiza en el centro. A los que les guste este manjar, las mejores fechas para viajar a Madrid es en febrero o marzo, cuando se pone en marcha la Ruta del Cocido, donde participan alrededor de 40 restaurantes.

Callejear por la historia

Callejear por el castizo barrio de los Austrias, con la plaza de Oriente y el palacio Real como protagonistas, o paladear el viejo sabor del siglo XIX en los barrios con encanto del centro es una opción. La plaza Mayor se fundó en el siglo XV. Se la conocía como la plaza del Arrabal y era la entrada principal de Madrid entre los siglos VI y XIII. Ha sido testigo de muchos momentos de la historia de la ciudad, desde la beatificación el 15 de mayo de 1620 de San Isidro, hasta ejecuciones, decapitaciones, incendios, bodas, fiestas, corridas de toros, guerras o coronaciones. Desde allí, saliendo por la calle Postas, podemos acercarnos hasta la Puerta del Sol, un símbolo de la capital.

La Plaza Mayor de Madrid en verano

La Plaza Mayor de Madrid en verano
(Daniel Hernanz Ramos / GTRES)

De tiendas, el ‘Broadway madrileño’ y el templo Debod

Después de la historia, se agradece un recorrido más ocioso por la Gran Vía, una de las calles más famosas de la ciudad. Está llena de tiendas. Y, por la cantidad de teatros y sus musicales, se la conoce también como el “Broadway madrileño”. Tiene mucha vida. Mucho color. Respiras la genuina esencia de esta urbe.

Una vez llegues a plaza España, no te pierdas el templo de Debod, está junto al parque del Oeste. Es un monumento de origen Egipcio, con 2.200 años de antigüedad y fue inaugurado en 1972. Desde aquí, por cierto, se ven preciosas puestas de sol.

Excursión al Escorial y al Valle de Los Caídos

Si tienes un hueco por la tarde, pongamos rumbo a la sierra de Madrid, concretamente hacia El Real Monasterio de El Escorial, patrimonio de la humanidad por la Unesco y símbolo del poder español del siglo XVI. Es muy interesante detenerse en el palacio de los Austrias, el Panteón de los Reyes e Infantes, la Sala Capitular y la basílica. Estuvo considerada durante muchos años la octava maravilla del mundo. A continuación, si lo deseas, puedes continuar la ruta subiendo hasta el Valle de los Caídos, situado a nueve kilómetros.

Real monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Real monasterio de San Lorenzo de El Escorial
(rusm / Getty Images/iStockphoto)

Malasaña, con música en directo

Malasaña es donde nació la famosa movida. Si quieres una buena despedida y diversión a tope, no lo dudes, esa es tu zona de marcha. Bares como El Penta, La Vía Láctea o Tupperware, o discotecas tan conocidas como Kapital (tiene 7 plantas de música house, dance y funky). Y si prefieres algo menos masivo, pregunta por la sala Barco o el Ocho y Medio, seguro que no te defraudarán. Diversión no te faltará.

En qué zona alojarse

Lo dicho anteriormente, Madrid es inmenso. Está dividido administrativamente en 21 distritos, que al mismo tiempo están subdivididos en barrios. Decidir dónde dormir no es una misión sencilla. Depende mucho de lo que estés buscando. Si lo que quieres es situarte cerca de todo -Puerta del Sol, plaza Mayor, Austrias…- lo ideal es alojarte en el distrito Centro.
Después están los barrios que rodean al centro y que también hay que tenerlos muy presentes en el momento de reservar tu estancia: el barrio de Salamanca para presupuestos altos; Chueca, la Latina o Malasaña para los que busquen una buena propuesta nocturna; a los que les interese la cultura, el barrio de las Letras; la zona del Retiro para los que vayan en plan tranquilo, y Lavapiés tal vez sea la que te puede salir más económica. En definitiva, cada uno tiene su estilo, ambiente y todos están muy bien comunicados con el corazón de Madrid.

Lavapiés, en plenas fiestas

Lavapiés, en plenas fiestas
(Lord_Kuernyus / Getty Images)

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