La belleza de este “anillo”, el que rodea el centro de la capital austriaca, hace que sea un recorrido imprescindible para percibir la magnificencia de la ciudad vienesa, por esta razón, empresas como Free Tour Vienna disponen entre sus servicios, como algo esencial, un tour que muestra sus edificios más simbólicos.

La historia tras una enorme avenida

Su diseño circular se debe a que reemplazó con exactamente el mismo trazado a la enorme muralla que desde el siglo XIII resguardaba Viena. Reforzada en un par de ocasiones —en 1529 y 1683, debido al lugar de los turcos—, el desarrollo de la población provocó que se quedase obsoleta. De esta manera, el que fuera emperador en 1857, Francisco José I, mandó derruir sus muros para edificar, en su sitio, el bulevar que se conocería como Ringstrasse o bien Ring de Viena. Se inauguraba en 1865 y prontísimo —gracias a la edificación de sus monumentos más significativos— logró la meta para el que fue concebida: ser la enorme insignia de la monarquía danubiana. De esa forma, en exactamente el mismo siglo en el que se respiraba el aire del Romanticismo en Europa, la Ringstrasse nacía rodeada por edificaciones de la aristocracia y verdaderos tesoros de la arquitectura historicista. Con el propio bulevar, brotó, entonces, un estilo con personalidad propia reflejado en sus construcciones más singulares.

Un escaparate de estilos arquitectónicos

Desde su creación —y sobre todo entre las décadas 1860 y 1890—, diferentes edificios se han ido erigiendo o bien ampliando en torno a los cinco con tres quilómetros de la Ringstrasse. Uno de los que sorprende es el Palacio Hofburg —residencia de la dinastía Habsburgo—, que incluye los aposentos reales, múltiples museos y la Biblioteca Nacional Austriaca. Muy cerca, se halla el Parlamento. El simbolismo empapa su testera del estilo heleno tradicional, en tanto que Theophil Hansen, el arquitecto técnico que se encargase de su diseño, lo concibió en honor al pueblo griego por haber sido la primera civilización en instituir la democracia. Su entrada se ornamenta con la conocida fuente de Zapas Atenea, coronada por una escultura de 5 metros y medio que porta 2 objetos como una alegoría a la legislación y a la ejecución de las leyes. Otro de los sitios simbólicos es el Municipio, un edificio neogótico coronado por una torre con la estatua dorada del Rathausmann, que se ha transformado en un símbolo para la metrópolis. Además de esto, en su plaza —la Rathausplatz— se festejan numerosas y diferentes actividades a lo largo de todo el año. En la Ringstrasse asimismo se halla el Burgtheater —uno de los teatros más esenciales del mundo—, fundado en 1741 y reconstruido tras la II Guerra Mundial.

Iglesia, Universidad y Ópera son ciertas paradas imprescindibles

En el tour Free Tour Vienna se detendrán en la Iglesia Votiva, construida en exactamente el mismo sitio en el que el emperador Francisco José I padeció un atentado frustrado. Se trata de una construcción neogótica y, merced a sus increíbles vidrieras y a sus 2 torres de prácticamente 100 metros de altura, se ha transformado en un reclamo turístico. En frente, se ubica la Universidad, una de las más viejas del Sagrado Imperio Romano Germánico, pues se instauró en 1365. Por otra parte, la Ópera de Viena —célebre en todo el mundo— se levanta como otro de esos monumentos representativos de la Ringstrasse, por tratarse de una de las improntas que encarnan la esencia de la capital mundial de la música.Por todo cuanto representa, y por sus más de 150 años de vida, la Ringstrasse se ha transformado en el ánima de la capital austriaca. Recorrer la avenida que acoge el legado artístico y cultural de la mayoría de Viena es una forma de percibir que la ciudad es un museo en sí.

Fuente: larazon.es

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