¿De qué os extrañáis, queridos, en el momento en que os dan cuenta del tweet de Joan Ribó, en el que no condena la violencia de quienes la ejercitan –y muy a lo bestia— con el pretexto de hacerlo por la libertad de expresión, eso sí piedra en mano, gasolina en coctel, la boca llena de espumarajos y abrazando las prendas robadas del comercio tomado al ataque instantes ya antes?

Ribó es Ribó y solo pueden asombrar sus palabras a las ánimas de jarro que aún no se habían enterado del auténtico ADN del manresano que prosigue siendo regidor de Valencia y que va a hacer oídos suecos a todo aquel que solicite su renuncia, en cuanto al resto una intención de todo lógica.

Resulta obligado rememorar la fábula de la rana y el alacrán que desea atravesar un río y solicita ayuda al batracio que con razón se no se fía y de este modo se lo hace saber. «No te llevo por el hecho de que me picarás». El alacrán insiste y razona: «¿De qué manera que te picaría? No ves que si te picase nos ahogaríamos los dos». Y la incauta rana se deja persuadir. El alacrán termina arreándole un horrible aguijonazo. La rana, agobiada por el dolor y frente a la amenaza de terminar ahogada se lo recrimina. Y el alacrán se excusa: «Lo siento. Es mi condición».

Su condición, la de Ribó, es exactamente la misma que la de otros camaradas que militan en diferentes formaciones de la izquierda pero extrema y se han puesto del lado del rapero cuyo nombre no deseo ni mentar. Ribó ha escrito su tweet, faltaría pero. Nulla die sine línea es orden que nos ha llegado desde los tiempos de Cayo Plinio Cecili
o bien Segundo, conocido del mismo modo que Ribó como el Viejo. Ribó prefiere un tweet a una línea. Y lo ha escrito (o bien se lo han escrito en su cuenta) con tanta prisa como irreflexión y también irresponsabilidad.

Lo primero, por el hecho de que conocía muy parcialmente lo ocurrido, conforme terminó confesando y no se tomó el tiempo preciso para descubrirlo por el hecho de que le interesaba lograr la instantánea fama efervescente que da un mensaje en Twitter. Lo segundo, por el hecho de que el regidor de Valencia por más que le pese su currículo partidista que le tira como un ronzal, se debe a toda la ciudadanía de la urbe de Valencia, tanto si vive en San Isidro como en Patraix. Y da lo mismo que sea mercader, chofer, agente comercial que miembro de la Policía Nacional.

Ribó, del mismo modo que han hecho no pocos líderes de Compromis, ha tratado de reinterpretar los hechos haciendo a los malos buenos y presentando a los encargados de sostener el orden público como una banda de alocados individuos con ganas de aporrear a diestra y siniestra a pacíficos participantes de la manifestación por la libertad de expresión.

¡Cuántas estupideces se afirman y escuchan cuando se invoca el derecho a tomar las calles por la libertad de expresión, con una recua de mastuerzos infiltrados en medio cándidos participantes de la manifestación, tomando al ataque calles y plazas y destruyendo moblaje urbano, volcando contenedores de vidrio y quemando los de basuras!

Emprenderla contra la encargada del Gobierno demandando su inmediata destitución, como ha hecho Joan Ribó, agrega a su irreflexión –del todo apurada como mismo ha terminado por reconocer— la deslealtad personal y también institucional cara el partido que le dio el apoyo indispensable para ser y reiterar como regidor del cap i casal. Mas, no pasa nada. Del mismo modo que Pedro Sánchez traga y prosigue tragando todas las majaderías, boberías y provocaciones del vicepresidente Iglesias y otros líderes podemitas, el conjunto socialista en el Municipio de Valencia no se plantea ni tan siquiera darle una pizca de monja a Joan Ribó i Canut, que amontona deméritos pero que suficientes a fin de que deje la alcaldía en mejores manos que las suyas.

En el pleno del próximo jueves los socialistas, con Sandra Gómez al frente, podría, si quisiese y tuviera la bravura suficiente, dar su apoyo a la petición presentada por el Partido Popular en la que se solicitará la reprobación del regidor, mas no cobijen esperanza alguna de que eso resulte posible.

Fuente: ABC.es

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