En los últimos años, los avances en las tecnologías de secuenciación de ADN han tolerado fusionar la ciencia y la historia. Tal y como si fuesen forenses de la antigüedad, los estudiosos han podido continuar el indicio de filisteos, templarios o bien soldados napoleónicos merced a los estudios de ADN viejo. Además de documentos y crónicas, ahora cuentan con una técnica que les puede asistir a situar el origen de los pueblos o bien de qué color eran los ojos de ciertos de ellos.

Aun es posible remontarse hasta la Edad del Bronce y estudiar un pueblo aparecido en la Sagrada Escritura. Una investigación publicada últimamente en «Cell» ha analizado el genoma de 73 individuos del pueblo de los cananeos, que vivió al sur de Oriente Medio en unas zonas el día de hoy ocupadas por Israel, Jordania, Líbano, Siria y Palestina.

«Las poblaciones del Sur del Levante a lo largo de la Edad del Bronce no eran estáticas», ha dicho en un comunicado Liran Carmel, estudioso de la Universidad Hebrea de Jerusalén y primer autor del trabajo. «En vez de eso, hemos observado patentizas de movimientos de población a lo largo de largos periodos de tiempo, desde las presentes Georgia, Armenia y Arzebaiyán, hasta el Sur del Levante».

El equipo de Carmel llegó a estas conclusiones tras estudiar el material genético de 73 individuos hallados en 5 yacimientos arqueológicos de la zona, y que proceden de la Edad del Bronce tardía y media. Además de esto, tuvieron presente la información recogida anteriormente al examinar a otros 20 individuos.

Raíces en Van a ir y en el Cáucaso
Merced a esto, confirmaron que los cananeos, un conjunto definido histórica y arqueológicamente, forman asimismo un «grupo demográfico», que se puede distinguir genéticamente de otros. «Los cananeos, pese a que vivían en diferentes urbes-estado, eran cultural y genéticamente similares», ha explicado Liran Carmel.

No obstante, los datos asimismo muestran que los cananeos descienden de una mezcla de poblaciones neolíticas asentadas en la zona y de poblaciones de Van a ir de cultura calcolítica y con pueblos del Cáucaso. En verdad, el equipo de Carmel confirmó que, con el tiempo, la repercusión de Van a ir y del Cáucaso fue incrementando.

Tal y como han sugerido los estudiosos, esta repercusión explicaría por qué razón los gobernantes de las urbes-estado de Canaán, a lo largo de la Edad del Bronce tardía, no tenían nombres semíticos, sino más bien hurritas.

«Hubo una fuerte y activa conexión entre estas zonas mediante movimientos de población, lo que ayuda a entender los elementos que comparten estas culturas», ha explicado Shai Carmi, coautor del trabajo y también estudioso en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Repercusión hasta la actualidad
Aparte de remontarse a los orígenes de los cananeos, los estudiosos estudiaron su relación con las poblaciones actuales. Si bien no han podido aclarar su repercusión con claridad, sí que han podido descubrir que la mitad de los ancestros de muchos de los pobladores judíos y árabes de la zona, actualmente, procede del Cáucaso y de los Montes Zagros, en Van a ir.

Liran Carmel ha dicho que ahora extenderán su muestreo tanto en el espacio como en el tiempo, incluyendo la Edad del Hierro, con el objetivo de investigar los orígenes de las poblaciones de otros reinos bíblicos.

Fuente: ABC.es

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