Un trabajo dirigido por el estudioso del Instituto de Biología Evolutiva (IBE-CSIC-UPF) Borja Esteve Altava ha descrito de qué forma evolucionaron las extremidades de los vertebrados desde aletas de los peces, en una investigación anatómico en fósiles en el que ha empleado un nuevo procedimiento matemático, notifica Efe. La investigación, que publica este miércoles la gaceta «Science Advances», ha estudiado la anatomía de fósiles de aletas y extremidades de animales extintos, basándose en el análisis de las articulaciones que unen los huesos y utilizando herramientas matemáticas de la teoría de redes. El trabajo, en el que han cooperado estudiosos del Royal Veterinary College (RVC) de la ciudad de Londres, de la Universidad de Harvard, de la Universidad de Auckland, del Instituto de Tecnología de la ciudad de Nueva York y la Universidad Howard de la ciudad de Washington DC, ha probado que la mayor modularidad de las extremidades en frente de las aletas dejó muchas especializaciones siguientes, incluyendo distinguir las manos y los pies. Conforme ha explicado Esteve, los modelos han revelado de qué forma la dificultad de los arreglos óseos ha disminuido a lo largo de la transición de las aletas a las extremidades y que esta menor dificultad ha ido acompañada de un incremento en el número de huesos y articulaciones. Asimismo ha descubierto que la pluralidad de conexiones entre los huesos ha disminuido desde los primeros vertebrados de 4 extremidades, hace más o menos 400 millones de años. «Modelar las aletas y las extremidades como redes de huesos conectados nos ha tolerado cuantificar y cotejar la anatomía de estas 2 estructuras relacionadas, mas muy, muy diferentes, de una forma que no es alcanzable a otros métodos actuales de medición», ha precisado Esteve, que hizo la investigación en el RVC. Conforme Esteve, este estudio abre la puerta a hacer un análisis biomecánico del desarrollo y la evolución de otras unas partes del cuerpo implicadas en la motricidad, como la cola de los reptiles o las alas de las aves, como la integración del esqueleto y la musculatura en estudios de macroevolución. EFE

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