Han pasado prácticamente diez meses desde el momento en que el Covid llegó a Galicia. Más de 3 cuartas unas partes de un año, 305 días en la lucha contra un mal tan pequeño como sigiloso, que ha apagado la vida de más de 1.400 personas en la Comunidad. Hace 365 días, con la resaca de la Nochebuena y la celebración de Año Nuevo, absolutamente nadie podía imaginarse lo que llegaría en apenas unos meses. Un confinamiento, muertes, temor y una vida sin lo que más se echa de menos en estas fechas: los abrazos de nuestros seres queridos. Es preciso echar la vista atrás para entender de qué manera hemos llegado a este instante. Galicia es la comunidad peninsular que mejor ha sobrellevado la pandemia. Mas, como en el mundo entero, pagando un alto coste.

Primer contagio

El Covid llegó oficialmente a Galicia el cuatro de marzo. El confinamiento, el desbordamiento de los centros de salud y los fallecimientos que el coronavirus dejó a su paso todavía no estaban, siquiera, en los pensamientos de los más fatalistas. Daba la sensación de que la Comunidad se libraba de los contagios, puesto que tardó en llegar desde el 31 de enero, cuando se advirtió el primer caso en España. Mas ese cuatro de marzo todo cambió, y ya no volvió a irse. El primer paciente fue un hombre de 49 años, proveniente de la capital de España, que viajó aGalicia para hacer una entrevista de trabajo, y también ingresó en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) para encarar la enfermedad. Inmediatamente antes, había acudido a emergencias por encontrarse mal y, al coincidir con los síntomas del coronavirus, se activó el protocolo. En ese instante, comenzaba una pesadilla de la que Galicia todavía no ha sido capaz de despertar.

Primeras 2 muertes
Solo diez días tras ese primer caso, y ya con la curva de nuevos contagios en pleno despegue, el 14 de marzo, con el confinamiento dando el pistoletazo de salida, llegó lo que todo el planeta temía, mas todavía costaba asimilar: el virus se había llevado la vida de 2 personas. Un par de días después, esta cantidad aumentaba a 4 y, en apenas 10 días, ya era de 32. La barrera de los 100 se superó el primer día de la semana 30 de marzo, ni tan siquiera un mes tras el primer contagiado confirmado en Galicia. Ahora, son 1.409 los fallecidos.

Las viviendas dejaron de ser una barrera de contención para el coronavirus. Por lo menos al comienzo, daba la sensación de que estaban sirviendo de escudo para los mayores, los más frágiles frente al virus. Mas, nuevamente, hubo una data clave. El día 20, una vivienda de la ciudad de Santiago registraba los 5 primeros casos; a la jornada siguiente, el foco en los geriátricos ya se había amplificado, con 44 contagiados confirmados en la Comunidad. Una cantidad que, desde entonces, no haría más que subir. El resto es ya historia conocida: centros intervenidos por las autoridades sanitarias gallegas, visitas limitadas y un dolor contenido que seguramente solo conozcan los que lo hayan vivido de cerca.

El día con más fallecidos
Los fallecimientos no cesaron y el 10 de abril llegó el que seguramente haya sido el peor día desde ese aciago cuatro de marzo, cuando comenzó todo. Ese día murieron 31 personas, conforme los datos actualizados del Sergas, situándose como la cantidad más alta de fallecidos desde el principio de la pandemia. Asimismo lo es de la segunda ola, donde el número más alto de fallecidos registrados se quedó en 21. Fue el dos de noviembre y, desde ese momento, esa cantidad ha ido, por suerte, reduciendo, del mismo modo que el número de nuevos contagios.

Fin de la primera ola
Con este escenario planteado, y habituados a una vida de total libertad que ahora se torna más que lejana, parecía imposible que la pesadilla pudiera llegar a su fin, que la conocida curva de contagios al fin se dispusiera a caer mas, tras más de un par de meses encerrados en casa, el cuatro de mayo comenzó la fase 0. Todo tiene un final, y el de la primera ola llegó entre mediados de mayo y los primeros días de junio. La curva de contagios se estabilizó a la baja; el número de casos activos ya no superaba, ni tan siquiera, los 500. Desde el 10 de junio hasta el seis de agosto no se registró ningún fallecimiento nuevo. La cantidad se sostenía estable en los 619. El virus parecía controlado, mas bajar la guarda implicaría regresar a comenzar.

Cierre de A Mariña lugués
No era oro todo cuanto relumbraba. A Mariña lugués tuviera que cerrar el cinco de julio al dispararse el número de inficionados. Todos y cada uno de los focos, aun los nacionales, estaban puestos en esta región de Lugo que acabó por cerrarse perimetralmente. Las limitaciones, en aquel instante, estaban impuestas hasta el viernes siguiente, el día 10. Las medidas afectaron a 70.000 vecinos de los 14 ayuntamientos que contiene la región. El día 10 llegó, mas no se pudieron levantar las limitaciones en todos y cada uno de los concellos: solo 7 pudieron calmarlas. Y todo ello, con las elecciones del 12-J a la vuelta de el rincón. Estas medidas afectaron a prácticamente un dos% de los votantes gallegos que se hallaban recluídos en su casa o bien en su ayuntamiento, en el proceso electoral más atípico que se recuerda en la Comunidad.

Comienzo de la segunda ola
Daba la sensación de que el cierre de A Mariña había mitigado al virus, mas solo era un aviso de lo que venía: una ola de Covid más violenta, aun, que la precedente. Los datos, por lo menos, lo acreditan. Aunque, en esta segunda ola se hicieron más pruebas PCR. Mas llegaron más muertes, más contagios desde finales de verano. El día ocho de agosto, la Comunidad tenía 638 casos activos, conforme los datos del Sergas; solo 12 días después, esa cantidad se multiplicaba por 4, elevándose hasta los dos.368.

Cierres de perímetro y hostelería
No hubo más remedio: el avance del virus en los concellos de Ourense y Barbadás forzó a cerrar sus perímetros el ocho de octubre, y también imponer limitaciones a otros 54 municipios de la provincia ourensana. La capital de provincia no pudo abrir su perímetro hasta 60 días después. Fue el comienzo de lo que se transformaría en una tónica general. Por el hecho de que el 30 de octubre, las 7 primordiales urbes asimismo cerraron sus fronteras, del mismo modo que una parte de sus concellos lindantes. De esta manera, uno con dos millones de gallegos quedaron recluídos, por lo menos, sin salir de sus concellos. Las asambleas, solo de convivientes en las zonas más afectadas; de hasta 6 no convivientes en las zonas sin limitaciones más duras.

¿Y la hostelería? Cerró para el 60% población de la Comunidad apenas unos días después, específicamente, el seis de noviembre.

Día con más casos activos
El incremento de casos activos alcanzó su instante culminante el siete de noviembre, con una cantidad que superó los 10.000 positivos de Covid: 10.276. El virus volvía a encender las alarmas. Si bien la curva medró desde el nueve de octubre. Había cinco.339 casos activos; en apenas diez días, se sumaron prácticamente otros tres.000, hasta los ocho.535. La curva llegó a su pico en el mes de noviembre y ahora, los casos activos registrados son cinco.833.

El plan de desescalada
La tensión y los nervios por la parte de la hostelería eran conocidos en las manifestaciones y solicitudes de ayuda a las autoridades por la parte de uno de los campos más perjudicados por las limitaciones de la pandemia. El comité clínico de especialistas sanitarios prefirió no exender más la agonía y diseñó un plan de desescalada por unas fases que dependería de la incidencia de cada uno de ellos de los concellos. Ese plan de desescalada prosigue todavía actual.

En aquellos ayuntamientos más castigados por el virus, solo con terrazas abiertas, y al 50%, con 4 personas como máximo por mesa. La apertura hasta las 18 horas [tras los cambios de Navidad, antes era a las 17]; en el nivel medio-alto, mismo horario de apertura, mas incrementando el número de personas, con permiso para consumir dentro de los locales. Los otros 2 niveles aumentan los aforos y, al tener menos casos amontonados, el horario de apertura es hasta las 23 horas.

Limitaciones navideñas
Galicia vive su Navidad más fría. Ni besos, ni abrazos, ni toda la familia reunida: como mucho, 10 personas, con solo 2 unidades de convivencia; en el en caso de ser más, esta cantidad reduciría a las 6 personas, y 4 menores de diez años. El plan de Reyes prosigue siendo una incógnita a la espera de una nueva asamblea del comité clínico, que se festejará mañana.

Vacunación
La vacunación comenzó en Galicia el 27 de diciembre, con las primeras 500 dosis que mandó el Gobierno central. El día pasado 29 llegaron 18.000 unidades más, vía Oporto. En esta primera fase se prevé vacunar a los usuarios y trabajadores de 480 centros sociosanitarios, cerca de 37.000 personas.

Fuente: ABC.es

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