Quino Colom, el héroe de las ventanas ya es el capitán de España


Extinguida la llama de los Juegos, cita para el olvido en el baloncesto español, toca mirar hacia el futuro y lo hace España dejando atrás una época gloriosa que exige una renovación a su altura. Por eso, el camino hacia el Mundial 2023 que comienza esta semana aparece como uno de los puntos de partida hacia esa nueva España que debe aprender a competir sin los Gasol o sin Sergio Rodríguez. Se buscan nuevos integrantes para la ‘Familia’ y el casting ya está en marcha con la convocatoria más joven de la historia de las ventanas. Dieciseis jugadores que tendrán en Quino Colom –campeón del mundo en 2019 y protagonista de la clasificación para aquel torneo- a

 su referente principal. Epicentro el base de este nuevo equipo que se medirá a Macedonia el viernes y a Georgia el lunes en los primeros envites hacia la Copa del Mundo que se celebrará en Indonesia, Japón y Filipinas.

Colom debutó con España en 2017 y es producto de estas ventanas que nacieron con polémica y que han asentado un nuevo modelo en el baloncesto mundial. Su rostro, desconocido entonces por el gran público español, se hizo familiar en aquellos duelos agónicos que terminaron por darle a la selección un sitio en China 2019. Torneo donde la selección capturó su segunda estrella y en el que el base vivió su experiencia más grande como internacional. No se le olvida aquel viaje a Quino que, solo cuatro años después de debutar con la la selección, será el viernes el capitán de España. «La verdad es que suena muy fuerte. Lo pienso y no termino de creerlo. Es un orgullo ser el capitán de este equipo y coger el testigo de los que han ocupado antes ese lugar. Ahora toca hacerlo bien e intentar inculcar a los más jóvenes la filosofía y el sentimiento de pertenencia que hace grande a este equipo. Es un papel que me gusta», reconoce a ABC poco después de terminar su primera toma de contacto con sus nuevos compañeros.

Acaba de llegar a Guadalajara tras volar desde Atenas a Madrid. En la capital griega juega este año en las filas del AEK, su enésima aventura en el extranjero. Porque es Colom un español atípico, que ha encontrado más cariño fuera que en casa. «No es que me sienta mejor lejos de España, pero siendo joven aquí no tenía muchas oportunidades y me sentí más cómodo saliendo al extranjero. He aprendido muchas cosas en todos los países en los que he vivido y he disfrutado mucho del baloncesto. Animaría a los jóvenes a valorar al menos esa posibilidad que muchas veces ni siquiera ponen sobre la mesa», explica el base nacido en Andorra.

Miedo a salir fuera

De hecho, no es habitual ver a nacionales jugando y triunfando fuera de la
ACB
y la NBA. Sergio Rodríguez -campeón con el CSKA y ahora en el Armani Milán- y él son los grandes exponentes de un modelo aún en desuso. «Muchos clubes extranjeros se extrañan cuando les ofrecen un jugador español. Sospechan, porque es raro que quieran jugar fuera. Yo me arriesgué y me fue bien, pero no es fácil», apunta.

En su caso, lo complicado ha sido triunfar en casa. En la Liga Endesa. Tras su paso por Rusia y Turquía, el Valencia llamó a su puerta. Le sedujo Ponsarnau, aunque a la hora de la verdad su paso por el club naranja fue un suplicio. Tampoco su fichaje por el Baskonia en el tramo final de la temporada pasada le dejó un buen recuerdo. «Lo de Valencia fue muy raro. De hecho, sigo sin entender bien lo que pasó. En Vitoria fue distinto, porque llegué para ayudar por las bajas, pero no estaba en mi mejor momento físico y eso, con un entrenador tan exigente como Ivanovic, es difícil. Por eso, en verano volví a mirar hacia fuera…». En Atenas ha encontrado un nuevo refugio y allí recibió la llamada de Scariolo. «Tenemos una conexión especial. Le estoy muy agradecido por todo lo que he vivido estos años. Por llamarme la primera vez y por darme la oportunidad de ganar el Mundial en 2019. Para mí es un orgullo jugar con España. Es lo mejor que le puede pasar a un deportista y esta vez vengo con la misma ilusión de aquel primer día», señala.

Las bajas del equipo

Ante Macedonia, el viernes, disputará su partido 32 con la camiseta nacional y estrenará una capitanía que lleva ejerciendo desde el lunes. A su alrededor tiene jóvenes que sueñan con emular su camino. Con convertirse en piezas claves de la clasificación y con llamar tanto la atención de Scariolo como para hacerse un hueco en el Europeo del próximo verano. «Con las bajas de los Gasol y de Sergio Rodríguez se abre un horizonte nuevo. Es ley de vida que los veteranos vayamos dejando sitio y es bonito que otros jugadores puedan entrar en el equipo. El problema es que venimos de un nivel tan alto, que esos que se han ido nos han hecho soñar y disfrutar tanto, que para los nuevos va a ser muy complicado. Hay que tener paciencia con ellos y darles confianza», reclama el base, que espera mantener su puntería para estar en el Eurobasket.

«Los que estamos aquí esta semana sabemos que tenemos más cerca ese sueño. Es cierto que las bajas dejan espacio para que entren caras nuevas, pero la competencia es tan feroz que no será sencillo. Si tengo la fortuna de estar allí, perfecto. Y si no, seré el primer aficionado del equipo, como lo fui durante muchos años», reconoce el jugador, feliz por haberse convertido en uno de los rostros comunes de esta España de las ventanas. Un referente para los que sueñan, como él, con colgarse algún día una medalla con la selección.


Fuente: ABC.es .

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