¿Qué puedo hacer cuando al adquirir un bien de segunda mano me doy cuenta que exactamente el mismo no está en las condiciones indicadas por el vendedor? Seguro que todos nos hemos hecho esta pregunta en alguna ocasión, y más en un mercado de automóviles de «varias» vidas que cuenta cada vez con más adeptos. En verdad, el 60% de los españoles ha comprado alguna vez un vehículo de segunda mano y el 66% afirma que adquiriría uno hoy día.

Desde AOB Abogados nos ofrecen todas y cada una de las contestaciones. Resaltan que el Código Civil dispone que el vendedor va a estar obligado a hacerse cargo de los vicios ocultos que tuviere la cosa vendida, en caso en que exactamente los mismos la hagan indigna para el empleo a que se la destina, o bien si reducen de tal manera dicho empleo que, en el caso de haberlo conocido el comprador, no la habría adquirido o bien habría dado menos coste por ella.

Mas, ¿qué se comprende por vicios ocultos? Conforme la doctrina jurisprudencial, a fin de que brote la responsabilidad del vendedor por semejantes defectos ocultos tienen que concurrir los próximos requisitos:

1. El vicio debe ser oculto; no debe tratarse de un defecto manifiesto o bien que se halle a la vista. Sin embargo, el carácter escondo del vicio no concurrirá en aquellos casos en que pese a no encontrarse a la vista, el comprador debía conocerlo con motivo de su profesión o bien oficio. Ello ocurriría, por poner un ejemplo, en el caso de una compra y venta de un vehículo de segundo mano cuando el comprador sea mecánico de profesión y en consecuencia podría haber conocido el estado real del mismo.

En exactamente el mismo sentido, los defectos existentes tampoco van a poder ser considerados como vicios ocultos cuando el comprador por cualquier razón, tiene efectivo conocimiento sobre exactamente el mismo, habida cuenta que, en tal caso, va a haber tenido la ocasión de acordar el coste que le convenga en función de las peculiaridades reales del bien objeto de la compra y venta.

dos. El vicio debe ser preexistente a la venta; el vicio debe existir en el instante de perfeccionamiento del contrato, si bien exactamente el mismo salga a la luz con posterioridad a la celebración del mismo. Por eso el comprador debe probar no solo la existencia del vicio, sino más bien asimismo que existía al mismo tiempo de la perfección del contrato puesto que de no ser de esta manera el vendedor no responderá sobre exactamente el mismo.

tres. El vicio debe ser grave; se precisa que el defecto gaceta cierta gravedad, puesto que solamente se considerará como tal si hacen que el objeto de la compra y venta devenga inútil total o bien parcialmente para el empleo que le resulta propio o bien que reduzca en tal medida su valor que el comprador de haberlo conocido o no lo hubiese adquirido o bien hubiese pagado un coste menor.

cuatro. La acción debe ejercitarse en el plazo legal de seis meses contados desde el instante en que se procedió a la entrega del objeto de la compra y venta. La jurisprudencia de manera unánime ha determinado que nos hallamos frente a un plazo de caducidad, motivo por el que el juez va a deber apreciarlo de oficio y no va a poder ser interrumpido.

Como ejemplo, la jurisprudencia ha considerado como vicio escondo el próximo caso: Un vehículo de segunda mano que padeció una grave avería en el sistema de inyección, teniendo presente que el velocímetro del mismo se hallaba perturbado, con lo que el comprador efectuó la compra y venta confiando que exactamente el mismo estaba en mejor estado y con menos quilómetros efectuados.

Además, en esta clase de procedimientos resulta de vital relevancia la acreditación de los vicios ocultos que aduzcamos al tener la carga de la prueba de exactamente los mismos el comprador que demanda la responsabilidad del vendedor. Por esta razón, para asegurarnos el éxito de dicha acción resulta indispensable reunir toda aquella prueba que nos deje acreditar no solo la existencia del vicio en la cosa vendida sino exactamente el mismo recubre las demandas indicadas previamente.

Por todo ello, en caso en que nos hallemos frente a la concurrencia de los indicados requisitos y acreditemos la existencia de exactamente los mismos, con independencia de que el vendedor tenga o bien no conocimiento de estos, el comprador va a poder optar entre:

– El desistimiento del contrato, interesando que se proceda al abono del coste pagado.

– Una rebaja proporcional del coste pagado dependiendo de la entidad de los defectos del bien.

– En el presunto en que el comprador optase por la rescisión del contrato, si el vendedor conociese los defectos del bien además de esto se capacita al comprador a fin de que pida una indemnización por los daños y perjuicios que se le han causado.

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