Los jugadores del Atlético de la villa de Madrid
Carrasco, Lemar y Vrsaljko, fueron protagonistas al lado de su especial medio de transporte a lo largo del paso de la nevada que dejó a su paso por la villa de Madrid el temporal Filomena. Los atletas asistieron al adiestramiento a bordo de un Fiat Panda. Un turismo con más de 30 años a su espalda, mas que ha probado ser un genial vehículo para moverse en la mitad de las inclemencias meteorológicas.

Mas todo tiene su explicación, pues se trata de un Fiat Panda 4×4, un turismo ligero, con tracción a las 4 ruedas, y que generalmente va pertrechado con unos neumáticos singulares para moverse fuera del asfalto, en superficies escurridizas como tierra, barro, nieve o bien hielo.

No en balde es un vehículo muy cotizado y buscado por los aventureros que se encaran de año en año al renombrado Panda Raid.

Los veteranos Fiat Panda son objeto de deseo para los usuarios más aventureros en el desierto de Marruecos. El motivo es sencillo: la solidez, ligereza y capacidad de tracción de estos turismos los hacen idóneos para desenvolverse en un ambiente tan hostil. La clave es no pararse jamás, ni en la traicionera arena de las dunas del desierto, ni frente a los temibles y ondulados pasos de los ríos secos, los conocidos oueds que rompen y desgastan cada rincón de Marruecos.

Durante sus 40 años, el Fiat Panda se ha ganado la fama de ser un turismo con un carácter polivalente y enormemente funcional, siendo conveniente para la más extensa gama de usos y las más variadas aventuras. Tamaño sólido, accesibilidad, coste accesible y diversión. Son múltiples sus ventajas, todas y cada una reunidas en un pequeño habitáculo cuadrangular.

El Panda 4×4 fue el primer vehículo con motor delantero trasversal conjuntado con una tracción a las 4 ruedas, y el primer vehículo de menos de 4 metros en introducir una motorización diésel (1986) o bien en ofrecer tracción integral (1983).

En el mes de junio de 1983 comenzó la versión de tracción a las 4 ruedas, gran novedad en un turismo sólido, con la carrocería monocasco reforzada y un nuevo tren de rodaje (transmisión y suspensiones) desarrollado por los ingenieros austriacos de Steyr Puch, grandes especialistas en sistemas de tracción total.

4 años después, la serie limitada Sisley, una de las de mayor éxito, recibió mejoras estéticas, mecánicas (nuevo motor Fire) y de equipamiento (por poner un ejemplo, incluía lavafaros). Este modelo se pertrechaba con un pequeño motor de 999 centímetros cúbicos (un brick de leche es un litro), con el que desarrolla una potencia máxima de 50 CV con un par máximo de 74 Nm a tres.250 r.p.m. Es posible que el motor parezca demasiado pequeño o bien falto de potencia, mas como turismo urbano que es resulta más que suficiente, y además de esto consigue una relación peso/potencia (unos 740 kilogramos y relación 15.4 kg/hp) con la que se puede enfrentar a las situaciones más duras fuera de la carretera, así sea en tierra, barro, o bien nieve y hielo.

Aparte de su tracción delantera con el tren trasero conectable manualmente, dispone de una relación de marchas con una primera verdaderamente corta (1.ª: tres,909:1. dos.ª: dos,056:1. tres.ª: 1,344:1. cuatro.ª: 0,978:1. cinco.ª: 0,780:1. M. A.: cuatro,935:1.) con lo que se hace superflua la presencia de una reductora.

En lo que se refiere a la suspensión, la delantera es independiente, McPherson, con amortiguadores hidráulicos. La trasera monta un fácil sistema de ballestas con 3 hojas. Estas ballestas son las responsables de los en ocasiones incómodos rebotes de los pasajeros de las plazas traseras, mas a cambio aporta un resultado y confiabilidad buenísimos.

En el mercado de segunda mano un vehículo de estas peculiaridades puede rondar unos tres.000-cinco.000 euros.

Fuente: ABC.es

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