Se debe prestar singular atención a la válvula ERG (Exhaust Gas Recirculation), un sistema de recirculación de los gases del escape de los automóviles, que controla y registra el nivel de óxido de ázoe (NOx). Se halla situada entre el recolector de admisión y el escape. Al estar expuesta a tan altas temperaturas, la acumulación de la carbonilla y el hollín que producen los gases al quemarse, es una de las primordiales causas de avería de la válvula ERG. Los síntomas más frecuentes para advertir el mal funcionamient
o bien de la válvula EGR son: disfunción en el arranque, tirones, alto consumo de comburente, ahogamiento del motor, exceso de humos y falta de potencia. Mudar la válvula EGR es una de las reparaciones más costosas del vehículo, y su costo fluctúa entre los 300 euros las más económicas y los 1.200 euros que pueden llegar a valer las más caras.

A través de la recirculación de los gases de escape (EGR) dismuyen las substancias dañinas en los motores de gasolina y diésel. Los gases de escape se extraen tras los tubos, se conducen a través de la válvula EGR y se vuelven a entremezclar con el aire de aspiración. De esta manera entra menos oxígeno en los tubos. Esto da sitio a una temperatura de combustión más baja, con lo que la cantidad de óxido de ázoe se puede reducir hasta en un 70%, puesto que, cuanto más alta la temperatura, más óxidos de ázoe tóxicos se producen. De esta manera, en los motores de gasolina dismuyen la expulsión de dióxido de carbono y el consumo, conforme notifican desde MotorService.

Explican que la válvula EGR es el componente central que reparte la cantidad de gases de escape recirculados. Diferentes ejecuciones y géneros de construcción de las válvulas EGR: de control eléctrico o bien neumático, para motores diésel y de gasolina, o bien con conexiones para refrigeración. Concretamente, en los automóviles diésel se emplean ‘mariposas de regulación’ en el canal de admisión. Estas dan la diferencia de presión precisa entre el lado de los gases de escape y el de aspiración para conseguir las elevadas tasas que se requieren en la recirculación de los de gases de escape.

Los radiadores EGR se emplean pues las reglas para emisiones de gases de escape actuales ya no pueden cumplirse con la recirculación simple de los gases de escape. El gas de escape refrigerado reduce todavía más la temperatura pico de combustión. De esta manera se reduce de manera notable la producción de óxidos de ázoe. Actualmente, muchos radiadores EGR tienen una mariposa ‘by-pass’ de conmutación eléctrica o bien neumática. Esta deja desviar los gases de escape del radiador EGR a lo largo de la fase de calentamiento a fin de que el motor y el catalizador alcancen velozmente la temperatura de servicio. De este modo dismuyen las emisiones de ruidos, el llamado ‘traqueteo diésel’, y la emisión salvaje de hidrocarburos.

Fuente: ABC.es

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