La progeria, a la que asimismo se le llama síndrome de Hutchinson-Gilford, es una anomalía genética progresiva que acelera el proceso de envejecimiento de los pequeños. Es una enfermedad que no tiene cura. Es poquísimo usual y acostumbra a iniciar cuando el pequeño tiene un par de años. Al comienzo, no se ve ningún síntoma. La esperanza de vida de los enfermos es muy reducida y se ubica en torno a los 13 años como promedio, en tanto que en ciertos casos se han llegado a superar los 20 años. Los accidentes cerebrovasculares o bien el infarto de miocardio son las causas finales de muerte en la mayor parte de los casos.

Causas de la progeria

Gen mutante

La mutación de un gen es la causa de la progeria: el LMNA. Esta mutación afecta a una proteína, por norma general la lámina A, que provoca inestabilidad en las células y desata el proceso de envejecimiento del enfermo. No acostumbra a transmitirse hereditariamente.

Síntomas de la progeria

Aparición progresiva

El proceso más usual para los enfermos de progeria es que en el nacimiento el pequeño semeja sano, mas en el primer año de vida, el desarrollo se ralentiza mucho, si bien el desarrollo motor y la inteligencia no muestran ningún retraso.
Más tarde, aparecen ciertos síntomas frecuentes:
– Estatura y peso bajo la media, a raíz del proceso progresivo que prosigue la enfermedad.

– Peculiaridades singulares de la cara, con labios delgados, quijada inferior más pequeña de lo normal, nariz aguileña y una cabeza demasiado grande para el tamaño del semblante.
– Caída del pelo.
– Máculas en la piel.
– Voz que suena muy aguda.
– Huesos enclenques.
– Posible enfermedad cardiovascular.
– Desarrollo tardío de los dientes.
– Articulaciones recias.

Diagnóstico de la progeria

Examen físico y análisis genético

El médico empieza el proceso de diagnóstico con un examen físico pormenorizado que incluye mediciones de diferentes unas partes del cuerpo. En paralelo, un análisis genético va a poder confirmar la enfermedad.

Tratamiento y medicación de la progeria

No tiene cura

La progeria no tiene cura, si bien en los últimos tiempos se ha avanzado mucho en el conocimiento de la enfermedad. No hay tratamiento que consiga detener el proceso degenerante. Sin embargo, existen algunas medidas que asisten a soportar mejor esta enfermedad, como por ejemplo:
– Continuar pautas de alimentación clarísimas y que incluyan comestibles muy caloríficos.
– Prescribir una dosis baja de aspirina para prevenir ataques cardiacos o bien accidentes cerebrovasculares.
– Fisioterapia.
– Medidas de cuidado bucal.

Prevención de la progeria

No se puede prevenir

La progeria no tiene prevención posible. Por suerte, es una enfermedad rarísima.

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