El pénfigo vulgar, es un tipo de pénfigo, una enfermedad autoinmune, poco común y grave que se caracteriza por la aparición de ampollas y úlceras de tamaño diverso en la piel y en las membranas mucosas como el revestimiento de la piel. Casi siempre afecta a personas de mediana edad o de edad avanzada. No es contagioso de persona a persona y, aunque puede haber una predisposición por antecedentes familiares, se cree que no es hereditario.

Causas del pénfigo vulgar

Ataque del sistema inmune a las proteínas de las capas superficiales de la piel

La causa exacta u origen del pénfigo vulgar se desconoce pero sí se sabe que el sistema inmune ataca a las proteínas, desmogleínas, de las capas superficiales de la piel y membranas mucosas. Las desmogleínas se encargan de formar el “pegamento” que mantiene unidas la piel y las células cutáneas. Si son atacadas las células de la piel se separan unas de otras (acantólisis) y se forma un líquido entre las capas de la piel que generando ampollas que no se curan.

Los principales factores de desarrollo de pénfigo vulgar son:
– Predisposición genética por antecedentes familiares.
– Edad. Tener entre 50 y 60 años.
– Estrés emocional.
– Quemaduras térmicas.
– Exposición a rayos ultravioleta.
– Infecciones.
– Padecer miastenia gravis o timoma.
– Ciertos medicamentos como los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, agentes quelantes, antibióticos pirazolonas, antiinflamatorios.

Síntomas del pénfigo vulgar

Ampollas claras, blandas y dolorosas

Los síntomas empiezan con una ampolla suave llena de líquido transparente que aparece sobre la piel sana o irritada. Después le pueden seguir ampollas en la boca que pueden aparecer y desaparecer pero que dificultad la acción de comer y de tragar. Las ampollas, que pueden afectar a zonas amplias de la piel, pueden ser dolorosas a la palpación y, sobre todo, son dolorosas al romperse. Las ampollas rotas pueden infectarse. No suele haber picor.

Una complicación del pénfigo vulgar es la pérdida de líquidos y electrolitos si se ven afectadas zonas amplias del cuerpo.

Diagnóstico del pénfigo vulgar

La piel se separa fácilmente con un hisopo

El examen físico, en que se puede hacer una primera prueba frotando un hisopo de algodón sobre la superficie cutánea no afectada. Si la piel se separa fácilmente ya es un indicio llamado signo de Nikolsky positivo. Aparte, si se presiona suavemente la ampolla intacta esta esparce el líquido que contiene hacia fuera y por debajo de la piel adyacente en lo que se denomina signo de Asboe-Hansen positivo. También se realizará una biopsia cutánea y pruebas de inmunofluorescencia de muestras de piel para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento y medicación del pénfigo vulgar

Individualizado teniendo en cuenta el estado de salud del paciente

El tratamiento es individualizado teniendo en cuenta el estado de salud del paciente. Puede incluir corticoides, antibióiticos y antimicóticos para controlar o prevenir infecciones, analgésicos, inmunosupresores o terapia de inmunoglobulina intravenosa. Si la enfermedad es grave requiere hospitalización.
Sin tratamiento, el pénfigo vulgar puede llegar a ser mortal. Con tratamiento esta enfermedad tiende a ser crónica y los efectos secundarios pueden llegar a ser incapacitantes.

Prevención del pénfigo vulgar

No hay, se recomiendan medidas para mejorar la calidad de vida

El pénfigo no se puede prevenir pero sí se recomiendan una serie de pautas para sobrellevar la enfermedad como evitar el estrés ya que este puede llevar a la exacerbación de los síntomas. Se recomienda psicoterapia para afrontar problemas de autoestima, de depresión o angustia. Es clave tener objetivos de autocuidado y favorecer la comunicación con el propio entorno.
Además, se debe acudir inmediatamente al especialista si, recibiendo tratamiento, si hay: escalofríos, fiebre, malestar general, dolores articulares y/o musculares o aparecen nuevas ampollas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *