Al paso que el Congreso daba comienzo al primer pleno de la XIII Legislatura, Partido Socialista Obrero Español y Unidas Podemos certificaban su final. A unos metros del graderío y retumbando el tintineo que llama a los miembros del Congreso de los Diputados a ocupar sus escaños, los representantes de los equipos negociadores socialista y morado comparecían frente a los medios para comprobar lo que era una cosa obvia, que «no hay vía para llegar a un acuerdo» de investidura entre los dos que evite las elecciones. O bien, cuando menos, no están prestos a recorrer esa vía. En una segunda asamblea «cordial» – que se extendió a lo largo de prácticamente 4 horas – ambas formaciones ratificaron su descalabro, por ser inútiles de superar las «importantes discrepancias políticas» que les apartan de un comprensión. ► La opinión de Francisco Marhuenda: “Guerra de trincheras entre Unidos Podemos y el PSOE” Cae el telón. Se terminó la ficción. Salvo que ciertos actores desee reanudar el guion ofertando su rendición, puesto que este es el único espacio que se ha dejado expedito a la otra parte para eludir la cita con las urnas. El inmovilismo desde sus situaciones maximalistas ha hurtado la posibilidad de cualquier pacto. El acuerdo entre la izquierda se ha vuelto a probar imposible por la cerrazón de sus representantes. Fuentes socialistas aseguraban tras acabar la asamblea que no va a haber giro de estrategia en el último minuto como anhela Pablo Iglesias. «No hemos engañado a absolutamente nadie, afirmamos que la alianza expiraba en el mes de julio y rechazaron entonces lo que ahora les semeja bueno», resaltaban. A esto se sujeta el Partido Socialista Obrero Español para sostenerse férreo en sus situaciones, a que los morados ya rechazaron la entrada en el Consejo de Ministros y que ahora esa propuesta de una vicepresidenta y 3 ministerios, que en su día calificaron de «decorativa», no está sobre la mesa. «Nosotros ahora les hemos ofrecido programa – las 370 medidas para un gobierno común y progresista –, un triple sistema de garantías y la dirección de esenciales organismos de la Administración», responden frente a las críticas de inmovilismo por la parte de los morados. «Ahora se deben desplazar ellos», advierten, sin cerrar la puerta a que se puedan reanudar los contactos, si los de Pablo Iglesias ceden y admiten respaldar un gobierno monocolor socialista con compromisos programáticos que doten de estabilidad a la legislatura. Absolutamente nadie desea ser quien cierre la puerta de forma áspera y terminante al otro para no cargar en público con la responsabilidad de la reiteración electoral, mas desde el Partido Socialista Obrero Español ya informan de que la actitud proactiva que han mantenido hasta el momento va a cesar. «Ya no llamaremos más, parecemos una novia despechada», aseguran fuentes del partido, que descargan la presión sobre Podemos a fin de que sean quienes den un paso al frente para desbloquear la investidura. La asamblea que tuvo lugar el día de ayer se generó a iniciativa de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Pelado, que descolgó el teléfono para charlar con su interlocutor Echenique. Concretamente, los socialistas solicitan ahora a los morados que «reflexionen» sobre si están preparados por tercera vez a oponerse a un gobierno progresista y a abocar a España a las urnas por cuarta vez en 4 años. Por su lado, los de Iglesias acusan a los socialistas de ser quienes, «levantándose de la mesa de negociación», han cometido el «error» de ponerle data de caducidad a la legislatura. La verdad es que entre unos y otros han puesto con rumbo al 10 de noviembre. Críticas de electoralismo Esta situación quedó patente a lo largo del desarrollo del pleno siguiente en el Congreso, donde se tomó en consideración la ley del Partido Socialista Obrero Español para legalizar la eutanasia. Una medida que se vio frustrada en la pasada legislatura y que lo va a ser asimismo en esta, si se disuelven las Cortes, pese a conseguir concitar apoyos tan dispares como los de Ciudadanos y Podemos. El hecho de que los socialistas presionasen a fin de que se discutiera en el primer pleno, sin tener la seguridad de que su orden va a tener continuidad, dejó una sensación de electoralismo que le atribuyeron todos y cada uno de los partidos, incluido Podemos. «Nos sentimos incómodos con este debate», reconoció Noelia Vera, tras comprobar que los contactos se habían roto con los socialistas. Fue el encargado de Acción de Gobierno y Programa de Podemos, Pablo Echenique, quien dio carta de naturaleza a la rotura de los puentes y compareció para informar del ultimátum que les dio el Partido Socialista Obrero Español. «Nos proponen que si no admitimos un gobierno de partido único del Partido Socialista Obrero Español, comprenden que no debe haber más asambleas entre los equipos», narró. Desde el partido de Pablo Iglesias sostienen la esperanza de que sus interlocutores socialistas «rectifiquen y admitan que lo que era posible en el mes de julio –en alusión al gobierno de coalición– asimismo lo sea ahora». En exactamente la misma línea, desde el Partido Socialista Obrero Español asimismo se muestran reluctantes a romper totalmente el vínculo negociatorio y aseguran que «no dan la batalla por perdida» y confían en la «reflexión» de los morados. No obstante, tras prácticamente diez horas de asambleas los dos partidos no se han emplazado a reanudar los contactos, como sí hicieron en la primera cita inútil del pasado jueves. En este tiempo, la cima entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se da ya por descartada. Una cita que desde Podemos aseguran que el Partido Socialista Obrero Español jamás llegó a confirmar y que los socialistas condicionaron al avance y éxito de las conversaciones por la parte de los equipos negociadores. «A día de el día de hoy la asamblea no se dará», sentenció Lastra. Por lo tanto y a menos que la relación se reconduzca por la sumisión de una de las partes, todo apunta a que la investidura podría no llegar siquiera a producirse. Esta potestad está en exclusiva a cargo del Rey que, tal y como adelantaba el día de ayer este diario, convocará la ronda de consultas con los partidos si bien no exista un pacto entre Partido Socialista Obrero Español y Unidas Podemos. Lo más probable es que en este turno de despachos maratonianos, previstos para principios de la semana próxima, Felipe VI compruebe que no hay un aspirante con el suficiente respaldo para encarar con garantías de éxito la investidura. Tanto socialistas como morados descartan la opción de que se acabe dando un apoyo sin costo por la parte de Podemos a Sánchez y este ya ha señalado que no va a ir a un pleno sin tener asegurados los apoyos para superarlo. «Nos han reconocido que van a hacer lo opuesto a lo que hicieron en julio», se quejó Echenique, en referencia a que Sánchez sí admitió someterse entonces a la investidura de forma paralela a los contactos que sostenía con Podemos para llegar al gobierno. En el caso de que nada se mueva hasta la semana próxima, el Monarca podría no plantear ningún aspirante y aprobar de esta manera el con rumbo a las elecciones del 10 de noviembre que el día de ayer pusieron socialistas y morados.

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