Muchos son los factores que influyen en el rendimiento de nuestro vehículo. La forma en que conducimos, el empleo que hacemos del turismo y la calidad de los repuestos tienen un enorme efecto sobre el vehículo. Si bien hay cosas que no se pueden mudar, un adecuado mantenimiento puede exender su utilidad.
Tras el calor del verano y las elevadas temperaturas a las que ha estado expuesto nuestro vehículo es preciso que se
examinen una serie de elementos
que comentamos hace unas semanas. No obstante, en esta publicación nos queremos centrar en uno de los componentes centrales del turismo y del que menos conocimiento se tiene, la batería.

Las baterías de turismo deficientes son la primera causa de averías en carretera. De esta manera lo apunta una investigación efectuado por la empresa de seguros Mapfre, que señala que las asistencias en carretera debido a este género de averías representan el 53% del total de las operaciones realizadas.

Tras el calor del verano y las elevadas temperaturas a las que ha estado expuesto nuestro vehículo es preciso repasar la batería
(MarioGuti / Getty)

Las elevadas temperaturas registradas este verano podrían ser el autor de cambias averías en las carreteras en los próximos meses. Para comprenderlo mejor, te explicamos qué impacto tiene el calor en el funcionamiento de las baterías.

Primeramente, cabe decir que las elevadas temperaturas conducen a la autodescarga de las baterías, lo que hace que este componente avejente más de forma rápida. A lo largo del verano, además de esto, la gente tiende a efectuar recorridos cortos en turismo para de esta manera no tener que padecer el calor. Esto supone un sobreesfuerzo por la parte de la batería, que no ha tenido tiempo para recargarse.

El dato

Las baterías deficientes representan alrededor del 50 % de las estadísticas de averías un año tras otro

La temperatura inmejorable de la batería son los 20 grados, una cantidad que dista mucho de la realidad que vivimos este verano, excediendo a veces los 40 º C. Si a esto le sumas que bastante gente aparca sus automóviles a la intemperie, el resultado acostumbra a ser el sobrecalentamiento de este elemento.

Los inconvenientes aparecen cuando caen las temperaturas y se abre paso el invierno. Una vez hecho el sobreesfuerzo del verano, es muy normal que el desempeño de la batería reduzca debido al frío y no sea capaz de contestar a las altas demandas del arranque del motor. Una noche de helada es suficiente para que la batería falle.
Esta situación se ha acentuado todavía más a lo largo de los últimos años debido al cambio climático. Los veranos poco a poco más calurosos y los inviernos poco a poco más fríos podrían provocar más averías que en años precedentes.

Si el coche no arranca a la primera hay que esperar un minuto para volver a intentarlo y no debilitar la batería

Si el turismo no arranca a la primera hay que aguardar un minuto para regresar a procurarlo y no desgastar la batería
(MarioGuti / Getty Images/iStockphoto)

Para los perjudicados, esto supone largas esperas hasta el momento en que llegue el servicio de asistencia en carretera, espera que se hace todavía más larga en una situación de frío extremo. Además de esto, la substitución de la batería al cargo de los técnicos del servicio de asistencia en carretera acostumbra a ser más cara que en el taller. De ahí que es tan esencial efectuar un control de la batería antes que llegue el invierno.

«Si deseas pasar el invierno sin averías, debes ir al taller a fin de que te examinen la batería con suficiente antelación», recomienda el Dr. Christian Rosenkranz, responsable de desarrollo del fabricante de baterías Clarios, pues, una vez comienza la estación, es bastante difícil lograr una cita solamente solicitarla. «Otoño es la temporada ideal para efectuar pruebas de batería, en tanto que muchos talleres la ofrecen de forma gratuita», afirma Rosenkranz. «Esto evita que los dueños de automóviles padezcan sorpresas desapacibles, más todavía si el invierno empieza ya antes de lo esperado».
Conforme Clarios, las baterías deficientes representan alrededor del 50 % de las estadísticas de averías un año tras otro. Estos datos prueban que tratándose de este componente, muchos conductores están prestos a correr peligros.

«Otoño es la época ideal para realizar pruebas de batería, ya que muchos talleres la ofrecen de forma gratuita»

«Otoño es la temporada ideal para efectuar pruebas de batería, en tanto que muchos talleres la ofrecen de forma gratuita»
(Supersmario / Getty Images/iStockphoto)

Esta situación asimismo responde al envejecimiento del parque automovilístico. Desde hace unos años, este país está a la cola de Europa en lo que se refiere a renovación de automóviles. Y esto es negativo tanto en términos medioambientales como de accidentalidad en las carreteras, en tanto que cuanto más reciente es un turismo menos contamina y mayor dotación tecnológica de seguridad pertrecha. Pese a los distintos planes de incentivos a la adquisición de automóviles que ha puesto en marcha el Gobierno central, el inconveniente persiste.

La edad media del parque de turismos de España supera los 12 años de media. Y esto influye en que la batería de muchos automóviles jamás se ha sustituido o bien el reemplazo se ha llevado a cabo últimamente. Además de esto, con la electrónica moderna del vehículo y las medidas de ahorro de comburente, como la tecnología de parada y arranque, que requiere poco a poco más energía de la batería, este inconveniente no va a hacer más que empeorar.
Para finalizar, cabe mienta que este componente cada vez es más esencial para la seguridad en tanto que se hace cargo de proveer la electricidad precisa a abundantes sistemas de asistencia. «Por eso, como un cambio de aceite, una prueba de luces o bien el mantenimiento del aire acondicionado, la batería del turismo es parte de la rutina de mantenimiento», destaca Rosenkranz.

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