La llegada del otoño por norma general viene marcada con la bajada de las temperaturas, las precipitaciones, la reducción de horas de luz diurnas y por el cambio de color de los bosques. Es común asociar a esta temporada del año el color amarillo y cobrizo rojizo de las hojas que con el tiempo van depositándose en la carretera hasta cubrir como un mantón el pavimento donde circulamos.
Lo que a simple vista resulta una bella estampa teñida de una extensa paleta de colores, se puede transformar en una escena mucho menos idílica. Y es que cuando el asfalto se viste con una capa de hojas, especialmente si están mojadas, aumenta el peligro de padecer un accidente debido a que pueden provocar pérdidas de tracción en los automóviles.

En ocasiones cuando cogemos el vehículo ponemos el conduzco automático y no prestamos atención a determinados riesgos que, a primer aspecto, semejan inofensivos mas que pueden tener consecuencias fatales.

Lo que a simple vista resulta una bella estampa teñida de una extensa paleta de colores, se puede transformar en una escena mucho menos idílica
(Emané Espinosa)

Por esta razón, en esta temporada del año, debemos extremar la cautela cuando circulamos por zonas arboladas -aun en urbe- con flora caduca. De este modo lo aconseja la Dirección General de Tráfico (DGT). Las hojas amontonadas en el asfalto pueden hacer que una frenada se transforme en un peligroso derrape por la falta de agarre de los neumáticos. En ciertos casos extremos, esta situación puede provocar la pérdida de control del vehículo y terminar en un siniestro.

Esta situación puede ser más peligrosa si sucede tras un episodio de lluvia, en tanto que las hojas retienen el agua siendo prácticamente tan deslizantes como la nieve. Esto lo han comprobado los ingenieros de Ford a través de un experimento llevado a cabo en las instalaciones de pruebas de la compañía en Bélgica.
Para efectuar la prueba cubrieron la pista con hojas y emplearon un dispositivo de prueba de fricción que identifica de qué forma de escurridizas son las superficies al pasar por encima de ellas. Para examinar el comportamiento del vehículo sobre nieve, efectuaron múltiples tests en localizaciones escandinavas. Con los resultados en mano, descubrieron que, en determinadas situaciones, las hojas eran tan escurridizas como la nieve.

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Conforme explica la marca del óvalo, para medir de qué forma es una superficie de escurridiza se usan las unidades llamadas μ. Cuanto más patine la superficie, menor va a ser el número. En las pruebas, y en su instante más escurridizo, las hojas marcaron un nivel de μ entre 0.3 y 0.4. Estas cantidades son afines a las que se observaron en las zonas nevadas.
Dada esta conclusión, el ingeniero de Desarrollo de Ford Europa, Eddy Kasteel, manifestó que “la mayoría de la gente sabe que hay que reducir la velocidad y conducir con más cautela en la nieve. Mas no tantos tenemos exactamente el mismo respeto por los caminos cubiertos de hojas, que pueden ser igualmente resbaladizos”. Así, que hay que estar alarma y ser cautos asimismo en estas circunstancias.
Si te hallas con una situación semejante, lo esencial es que reduzcas la velocidad y, sobre todo, sostengas la distancia de seguridad. Si dejamos el espacio suficiente entre nosotros y el vehículo que nos antecede vamos a ser capaces de reaccionar ante cualquier imprevisible.

Las motos, las bicicletas y los patinetes eléctricos son vehículos especialmente vulnerables a esta situación debido a su fragilidad

Las motocicletas, las bicis y los patinetes eléctricos son automóviles singularmente frágiles a esta situación debido a su debilidad
(Sonia Moreno)

En el caso de pérdida de tracción por culpa de las hojas de la calzada, no debes precipitarte, ve virando el volante, y tocando el pedal de freno y el acelerador de forma suave. Si te sobrepasas sobre los pedales puedes llegar a perder la tracción de ciertas ruedas y, en consecuencia, perder el control del vehículo.
Es esencial remarcar que las motocicletas, las bicis y los patinetes eléctricos deben poner singular atención a estas situaciones en tanto que su ligereza y debilidad los transforma en usuarios singularmente frágiles.

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