Es una de las series más triunfantes de Nintendo ha conseguido revolucionar la consola Switch. Un juego en el que los jugadores tiene la posibilidad de mudarse a una isla desierta y crear una comunidad desde sus cimientos. En tiempos de confinamiento, juegos como este, que pertenecen al género de simulación social, dejan a los jugadores evadirse en un planeta paralelo, que mismo crean, y en el que pueden relacionarse con otros. Es una propuesta como mucho contenido. Y eso es siempre y en todo momento bienvenido.

En «Animal Crossing: New Horizons», el jugador llega a una isla desierta, donde hay que edificar una sociedad desde cero. Al comienzo tiene unas pocas herramientas y una tienda de campaña básica. Una vez creado el personaje, el reto es subsistir y llenar una larga y variada oferta de contenidos. Su ecosistema se centra en explorar la isla, compendiar recursos, fabricar objetos y, como instantes amenos, capturar insectos y peces. Muchas cosas para estar entretenido.

Mas no marcha como los habituales mundos abiertos donde pecan de una jugabilidad insulsa. No está todo marcado en el mapa donde te hallas con simpáticos seres antropomórficos. Hay que ingeniárselas para hallar los elementos que precisas. Cuando se levanta una infraestructura como una casa donde dormir es preciso aguardar hasta el momento en que edifique, y en ocasiones se retarda a lo largo de un día. Por el hecho de que las horas transcurren como en la vida real.

Para bien o bien para mal, por el hecho de que acá no se hace distinción temporal. No se generan elipsis ni acortamientos, con lo que para progresar y evolucionar tu isla va a pasar muchos días. Por eso muchos usuarios sientan una áspera lentitud que puede desincentivar la experiencia, cuando menos al comienzo hasta el momento en que te haces con los controles. Ciertos, en verdad, se han simplificado, con lo que el abordaje es más intuitivo que sus precursores. Todo resulta singularmente familiar si el jugador ya ha pasado por el planeta.

La espera tiene premio, mas precisa de cierta atención. Es un título para darle cariño, para pasar horas explorando y cuidar a todo cuanto has venido edificando. Puedes hacer muchas cosas. Fácil en sus mecánicas y jugabilidad, esta propuesta tiene un aspecto visual atractivo compuesto por detalles muy simpáticos y líneas supuestamente infantiles mas que puede agradar a todo género de públicos.

Esta obra inabarcable plantea una serie de actividades a diario. Si se cumplen, el sistema, desprendido, avanzará en el progreso, dejando de esta manera desbloquear nuevas funciones, herramientas y mecánicas.Se puede extraer además de esto ciertas moralejas como que se premia ser buen vecino. Si te comportas bien, vas a tener más opciones. Como toda civilización es preciso tirar de chequera. Es el capitalismo el que manda. Para esto, la divisa de la isla son las «bayas» con la que se pueden adquirir objetos, si bien asimismo hay una moneda opción alternativa -al comienzo algo confusa- que se llaman «millas» que están más limitadas a determinados usos.

¿Por qué razón triunfa? Por su propuesta, supuestamente sin enfrentamientos, prácticamente relajante que te deja dejarte llevar por la creación de una comunidad a la que, tras dedicarle horas y horas, la sientes como algo propio. Y ese sentimiento de propiedad lleva a los jugadores a procurar probarse a sí mismo hasta dónde pueden llegar. No hay 2 partidas iguales. No hay 2 mundos iguales. Conque ese componente de personalidad captura todavía más. Su sencillez en el momento de supervisar el personaje y efectuar actividades asimismo consigue esa agradable experiencia. Como no hay violencia, la psique puede estar apacible, y más en estos instantes.

.

Fuente: ABC.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *