Polémica por una estatua de Virginia Woolf frente a un río por temor a que cause imitadores suicidas

Publicado el Por Sara Vargas


Hace unos días, el comité de medio ambiente, sostenibilidad, cultura y deportes del consejo de la localidad de Richmond aprobó el plan para colocar en un banco junto al Támesis la estatua de
Virginia Woolf. La famosa escritora, nacida en Kensington el 25 de enero de 1882, vivió en esta pequeña ciudad al oeste de Londres durante una década, desde 1914, junto a su marido, el también escritor Leonard Woolf, con quien se había casado dos años antes. Ambos formaban parte del conocido como El Círculo de Bloomsbury, un grupo de artistas e intelectuales británicos de clase media alta que defendían los derechos de las mujeres y su inclusión en las artes, los derechos de las personas homosexuales

 y otras ideas poco comunes para la época.

Fue precisamente en Richmond donde la reconocida feminista, cuyo nombre de soltera era Adeline Virginia Stephen, empezó a sufrir los peores
estragos de una enfermedad mental que empezó a los 22 años, cuando murió su padre, y que acabaría con su suicidio en el río Ouse, en la localidad de Lewes, el 28 de marzo de 1941. Es precisamente el hecho de haber fallecido ahogada en un río lo que ha provocado las quejas de un grupo local de Richmond, que califica como «insensible» el hecho de que la estatua de la intelectual vaya a ser colocada mirando al Támesis.

Barry May, presidente de la Richmond Society, aseguró que el grupo había sugerido tres ubicaciones alternativas en la ciudad, ya que consideran que «dada su enfermedad y, finalmente, la forma en que murió, nos parece un poco insensible tener su figura sentada en un banco mirando al agua». «Virginia Woolf fue una autora distinguida, un ícono de la causa feminista y una residente famosa. Creemos que colocar la estatua en la orilla del río sería desafortunado, insensible e imprudente”, aseguró May, que agregó que “ella se ahogó en un río a la edad de 59 años” tras un largo historial “de enfermedad mental que arruinó su vida. Una figura sentada en un banco mirando por encima del agua podría angustiar a cualquiera que conozca su historia y se encuentre en un estado mental vulnerable», denunció.

Las críticas fueron respondidas por Charlotte Banks, de la editorial Aurora Metro, a cargo de la recolección de fondos para la creación de la estatua, que cuesta 50.000 libras (casi 60.000 euros) y que está siendo realizada por la reconocida escultora Laury Dizengremel. «El objetivo de la estatua es celebrar las vidas diversas y fomentar conversaciones sobre salud mental, feminismo, sexualidad y género. Esto no se puede hacer si la estatua está escondida en una calle residencial», afirmó, e indicó que los intentos de la Richmond Society de cambiar su ubicación es un intento de esconderla de la mirada pública.




Fuente: ABC.es .

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