«Pido perdón; de palabra, de obra y omisión»


«He manifestado mi comunión con el arzobispo, puesto que se había señalado en algunos medios y en algunos ambientes que estábamos enfrentados. Y hemos querido decir claramente que los dos estamos en plena comunión». Así ha justificado a los periodistas el deán de la catedral de Toledo, Juan Miguel Ferrer, el comunicado difundido públicamente a la una de la tarde por el Arzobispado, a raíz de la polémica del
videoclip de C. Tangana y Nathy Peluso, ‘Ateo’, grabado en el templo primado.

«Y luego, como quedaba muy poco para cumplirse el final de mi mandato, que era por cinco años y concluía el 5 de noviembre, pues he visto que, dada la circunstancia y el ambiente creado, era mejor adelantar esta finalización de mi mandato; y que se abra el periodo canónico normal para la lección de un nuevo deán», ha agregado.

Ferrer, que dejará de ser el deán el próximo sábado -16 de octubre-, ha atendido a los periodistas a la conclusión de un acto en la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo con motivo de su patrona, la Virgen del Pilar. Antes de difundir la nota oficial, el arzobispo, Francisco Cerro Chaves, había recibido en audiencia al sacerdote, cuya dimisión ha aceptado.

En consonancia con el comunicado
del Arzobispado, Ferrer ha explicado que ,institucionalmente, en nombre del cabildo y de «cada uno de los organismos que han tenido que intervenir en todos los asuntos que ha suscitado esta polémica», «pues he pedido perdón por lo que hemos podido hacer mal; de palabra, de obra y omisión, según la responsabilidad de cada uno. Porque en el cabildo no todos [sus miembros] tienen la misma responsabilidad».

El deán, con mascarilla oscura, este mediodía en la Comandancia de la Guardia Civil en Toledo

«Hemos tenido fallos de comunicación»

También, según el deán, se ha visto «conveniente aclarar que, cuando hay una grabación que tiene un fin comercial, siempre se pone [se paga] un dinero. Y, desde hace años, ese dinero y el de otras actividades que se salen de lo común de la catedral, van para el fondo de las obras sociales de la catedral; o, si a veces se trata de una donación con un fin específico, puede ir también destinado a cuestiones culturales». Pero cuando no se especificaba, «como es este caso, será para fines sociales». El deán, a la pregunta de ABC, ha afirmado que la cantidad que se pagó por la grabación del videoclip ha sido de 15.000 euros.

Ferrer ha añadido, con una leve sonrisa, que, «en el fondo, he de reconocer que hemos tenido fallos de comunicación, pero bueno, eso ha sido lo de menos. Digo lo de menos, aunque también ha colaborado a que la cosa se complicase».

Ha insistido en «la cordialidad y la sintonía» entre el deán y el arzobispo, que «es enorme». «Por tanto, pienso que es una vuelta a la normalidad después de todo este doloroso incidente», ha expresado. «La normalidad pasa también», ha dicho el deán, por el proceso de elegir a su sustituto. «El cabildo tiene que presentar tres nombres y luego el arzobispo es libre de elegir uno; o, si no quisiera uno de esos tres, pues elegir incluso a otro», ha explicado.

«Para qué seguir estirando esta situación»

Ferrer ha asegurado que «no me arrepiento» de lo que afirmó en su comunicado, el pasado viernes, a raíz de la polémica del vídeo. El deán escribió que «el videoclip presenta la historia de una conversión mediante el amor humano. La letra de la canción es precisa: ‘Yo era ateo, pero ahora creo, porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo. Además, a ciertas actitudes de intolerancia contrapone la comprensión y acogida de la Iglesia, tal y como se manifiesta en las secuencias finales del videoclip».

«Lo que tratábamos de decir [en el comunicado] era verdad, porque, sobre todo, lo que explicábamos eran las razones por las que se llegó al permiso», se ha justificado. «Luego es verdad que cometimos el error, cuando eso se grabó, no había nadie que nos representara. Entonces no se pudo hacer advertencias a lo mejor a algunas de las cosas que luego han provocado el escándalo de algunas personas».

«Esto se tenía que haber evitado, fue un fallo», ha sentenciado Ferrer, quien se ha referido a que la normativa del cabildo no contemplaba «todas las características como para evitar un conflicto de este tipo».

El deán ha subrayado que su decisión de dimitir es para «desbloquear la situación y también quedaba muy poquito para que terminase mi mandato». «Por lo tanto, en medio de esta polémica, para qué seguir estirando la situación; creo que era una manera elegante de facilitar que todo se solucione», ha opinado. Para Ferrer ha sido una situación «dolorosa» por «tener que estar afrontando una crisis que se podía haber evitado».


Fuente: ABC.es .

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